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ALSASUA

El pupitre de las monjas

Ex alumnos del desaparecido colegio de La Compasión, de Alsasua, revivirán los 67 años de andadura educativa de esta congregación en la villa. Los dos siglos de existencia de la institución religiosa iluminan los recuerdos del aula

Imagen del patio y edificio del desaparecido centro escolar, hoy centro juvenil y escuela de música.

El patio y edificio del desaparecido centro escolar, hoy centro juvenil y escuela de música.

Archivo
Actualizada 20/03/2017 a las 22:03

La presencia de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión de Alsasua germinó a cinco kilómetros de distancia. Desde la residencia de Ziordia partió en 1951 la primera delegación de religiosas dedicadas en cuerpo y alma a la enseñanza. Hasta que en 1999, con la venta del solar de la calle Burunda, la orden dejó su huella en la villa y en un buen ramillete de escolares que aprendieron de su mano a pronunciar las vocales y a dibujar los trazos de los números. Aquellos aleccionados en la sucesión de cursos que fueron compartiendo pupitres están citados a participar de un ejercicio de reminiscencia en la honra de la memoria de quienes guiaron sus pasos en la educación.

El 8 de abril, una eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, y una comida alimentarán los buenos y amargos recuerdos de todo estudiante ante la exigencia de estrujarse la entendedera. Los promotores de la cita ofrecen como vías de contacto dos direcciones de correo (goilan@telefonica.net e iturritxo90@gmail.com). Hay además un móvil de referencia (679 103032). Una exposición fotográfica en el edificio municipal del Gure Etxea, entre el 4 y 7 de abril, ayudará igualmente a refrescar la memoria.

A la base de los actos programados se encuentran los 200 años de nacimiento de la congregación. “En este año habrá muchas celebraciones por todos los lugares en los que han estado y siguen estando. Debido a la importante labor que en Alsasua realizaron las hermanas, los antiguos alumnos de su colegio queremos unirnos a la celebración”, ofrecen como explicación los impulsores del programa conmemorativo.

Una lectura del pasado sitúa los cimientos del que fuera conocido como colegio de las monjas de Alsasua en una iniciativa fundacional de septiembre de 1951. El primer peldaño de aquella escalera que habría de acercar a las religiosas hasta su destino docente elegido se situó en el edificio del Lavadero. Donde hubo antes salientes de piedra donde frotar las ropa sucia, comenzó a fructificar un vivero de la enseñanza. “La hermana M. Aranzazu Aguirre fue la primera Superiora. Begoña Urquiaga, la primera directora. Verónica Rotaeche, Natividad Mardones, Clara Zorrozúa y Magdalena Martín” participaron igualmente de aquel proyecto pionero que con el tiempo habría de alumbrar las mentes de tantos jóvenes estudiantes.

“Se unió a nosotras sor Gloria, religiosa exclaustrada de otra congregación, de feliz recuerdo en nuestra comunidad, y en todo el pueblo, que le apreciaban mucho, así como a la Madre María”. Ambas religiosas “influyeron mucho -a decir de Begoña Urquiaga según un escrito de su puño y letra conservado-, en las jóvenes que acudían a su casa para recibir clases de todo tipo de labores y de música. Sor Gloria continuó con las clases de solfeo y de piano en el colegio. También daban las hermanas clases de cocina, contabilidad, taquigrafía, mecanografía y labores”.

Al principio, el edificio “reunía muy pocas condiciones para la enseñanza”. La crudeza del invierno era especialmente notoria por las condiciones de una débil infraestructura de calefacción, basada en “estufas de serrín que producían mucho humo y polvo”.

Al cabo del tiempo, las piedras del lavadero fueron retiradas y su hueco sirvió de escenario, que hacía las veces de “salón de actos, gimnasio y recreo. El recreo se hacía antes en el portal que era bastante amplio y se hacía por turnos”.

ADQUISICIÓN MUNICIPAL

El cambio a la calle Burunda mejoró notablemente las prestaciones de enseñanza. Las religiosas de La Compasión mantuvieron la titularidad del que había sido colegio hasta el 23 de agosto de 1999. Ese día, la compañía mercantil Ayete Gestión S.L. adquirió los terrenos. El 23 de febrero de 2001, el Ayuntamiento acordó en pleno su compra a través de una operación de permuta. Las antiguas aulas se convirtieron en la actual Escuela de Música y el Centro Juvenil Intxostiapunta. En un lateral se localizó el club de jubilados. A pesar de los cambios, la lección de La Compasión no quedó en el olvido.


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