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CARNAVALES

Mañana a ritmo de carnaval en Tafalla

  • Decenas de disfraces pasearon el domingo en Tafalla en el último día de las fiestas de carnaval
  • Pese a la lluvia, la ciudad volvió a lucir colorida y risueña en un desfile sin gigantes y cabezudos

Una cuadrilla de chicas posa mientras espera en la Plaza de Navarra el arranque del desfile carnavalesco.
Una cuadrilla de chicas posa mientras espera en la Plaza de Navarra el arranque del desfile carnavalesco.
GALDONA
  • ANDREA GURBINDO. Tafalla
Actualizada 18/02/2015 a las 06:00
Un espectáculo discurrió el domingo por las calles de Tafalla y desembocó sobre las once y media de la mañana en la Plaza de Navarra. Allí, rompiendo los esquemas de un tradicional domingo local, se daba paso a una auténtica fiesta internacional a ritmo de carnaval. Con un cielo encapotado a más no poder y una amenaza de lluvia constante que se traducía en chirimiris intermitentes, la ciudad resolvía una semana atípica en su calendario.

Entre el alborozo, las máscaras, los coloridos trajes y el goteo de risas y sorpresas por encontrar vecinos disfrazados, distintas escenas salían a la luz. Una de las que más llamó la atención se trasladaba al Madrid del año 2070 para representar el “primer campeonato de natación desincronizada”. Así rezaba el título de la piscina que una cuadrilla tafallesa de doce integrantes había elaborado para el carnaval.

“¡Qué guay!”, comentaban Ane Ayesa Corres y Candela Arrula Llorete, de 11 años, sobre la representación que presenciaban. Lo hacían junto a ocho amigas y escondidas bajo unos divertidos sombreros que mostraban los bombones más típicos de la Navidad. “Nos hemos tenido que comer entre seis y ocho Ferrero Rocher cada una para poder hacernos el traje”, relataban risueñas mientras advertían de que habían tenido que recibir “un poquito de ayuda” a la hora de preparar su vestimenta.

Un poco menos que ellas se habían esforzado los 30 chicos de 14 años que forman parte de ‘La Eskalecu Crew’. “Vamos de indios porque somos muy vagos y compramos el traje por comodidad”, reía Alberto Bravo Martínez rodeado por sus amigos. “Lo mejor del carnaval es ver a todo el mundo disfrazado. Nos lo pasamos perfecto”, seguía comentando junto a Dani Isei González y Gaizka Navarlaz Burgos.

Contaban esto escasos minutos antes de que arrancase el desfile. Previsto para las doce, la salida se vio retrasada veinte minutos debido a la lluvia. Bajo los porches del ayuntamiento animaron los minutos previos a la ronda, que finalmente se realizó sin la compañía de los Gigantes y Cabezudos de Tafalla. El grupo de percusión Batuklang fue el encargado de poner ritmo a la mañana (y pese a que alguno intentase robarle su rol con trajes simulados).

El recorrido también se vio modificado por las condiciones meteorológicas. El paseo de carrozas del último día de carnaval transitó por la avenida Severino Fernández, calle Arturo Monzón, Maquírriain, Olleta y Sansomáin. Fue más de una hora lo que tardaron en completarlo las decenas de vecinos de Tafalla que dejaron sus rutinarios atuendos en sus respectivos armarios para cambiar sus personalidades por las de vikingos, botellas de champán, geishas, abejas, mexicanos, hippies, niñas de primera comunión, cigüeñas con la parisina Torre Eiffel, montañas rusas, sevillanas, toreros...

UNA CAJA DE CINCO CERVEZAS

O botellas de cerveza. Porque como “cervezadicta” se declaraba la cuadrilla formada por Nuria y Maite Arrizubieta Celaya, Montse Armendáriz Gorriz, Ana Belén López Cornago, Marian Diaz García y Marta Lizarbe Lisón. Enfundadas en lo que quería simular el cristal de cinco botellas de cerveza, no salieron durante todo el desfile de la caja que las protegía y que durante un par de tardes habían preparado.

“Es el primer año que nos hemos animado a hacer una carroza y mucho mejor. Nos lo hemos pasado genial”, explicaban las chicas convertidas en botellas, con edades comprendidas entre los 31 y los 36 años. Lizarbe se encargaba de proveer el suministro para no dar descanso a la fiesta. “Es que nos encanta la cerveza”, sentenciaba.
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