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MURCHANTE

Adiós a la tienda de toda la vida

Los ultramarinos de la calle Mayor, conocidos como la tienda de Celestino, ha cerrado por jubilación de su dueña María Enríquez. Atrás quedan 75 años de historia de un comercio que empezó de ferretería

  • EVA AGUADO . MURCHANTE
Publicado el 24/03/2011 a las 01:01
LOS vecinos de Murchante ya no podrán comprar en la tienda de Celestino. Uno de los establecimientos más antiguo de la localidad cerró sus puertas hace unos días por jubilación de su propietaria. Atrás ha dejado 75 años de historia de este local público ubicado en el número 76 de la céntrica calle Mayor, que fundó Sofía Echarri como ferretería, entre otros servicios, y que hace 43 años traspasó a María Enríquez Rodríguez. Ésta lo reconvirtió al final en tienda de comestibles.
María Enríquez se ha jubilado tras cumplir los 65 años el pasado domingo. Está casada con Celestino Martínez -de ahí le viene el nombre a la tienda- y el matrimonio tiene tres hijos, Sonia, de 43 años; Juan, de 40; y Ana, de 37. María y Celestino son abuelos de 4 nietos.
Recuerda que en 1940 se abrió como ferretería -herramientas sencillas-, reparto de butano y venta de piensos para animales, entre otros servicios. Enríquez comenzó con la misma actividad, pero hace 30 años decidió reconvertirlo a tienda de ultramarinos y comestibles.
Agradece la fidelidad de su clientela, y asegura que, además de un comercio, "este local ha sido un lugar de ocio, de desahogo y de confesionario. Estas tres cosas las pongo entre comillas porque he procurado atender a todo el mundo lo mejor que pude y supe y, ante todo, ser muy discreta", aseguró.
La murchantina afirma que nunca le llegaron a robar en su tienda. "Sólo en una ocasión un vendedor me engañó. Le pagué tres cajas de aceite, me dejó sólo una y las otras dos nunca llegaron a mi tienda", dijo.
Los precios
En su memoria guarda el precio del azúcar hace 30 años que vendía a 40 céntimos -ahora cuesta un euro-; o el de los huevos -de 60 céntimos ha pasado hoy a 1,70 euros-. "Los productos comestibles no han subido tanto de precio. Incluso, alguno como el aceite ha bajado", señaló.
También destacó que la leche se vendía en bolsas -no se utilizaba el envase tetrabrik- y que la fruta y verdura tardó en llegar a su establecimiento. "Había una frutería específica para la venta, aparte que en aquellos tiempos todos los vecinos criaban fruta y verdura en sus campos", añadió.
También comentó que hoy la vida ha cambiado mucho en todos los aspectos. "Antes, mi tienda servía en muchos momentos para hacer terapias particulares, sin profesionales con título, pero con la experiencia que da la vida", concluyó con una gran carcajada.
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