Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

SEMANA SANTA EN NAVARRA

La persecución de Judas, en Cabanillas

  • DN.ES PAMPLONA
Actualizado el 18/04/2011 a las 10:07
El castigo de Judas se celebrará en Cabanillas el próximo domingo de Resurrección (24 de abril).

Ese día los actos comienzan a las 11.30 con la procesión de El encuentro. En ella aparecen el Santísimo y la Dolorosa, y una niña vestida de ángel comunica a la Virgen que su hijo ha resucitado. Posteriormente, el traidor reaparece en el pueblo y así, todos los años, los cabanilleros reviven su tradición más popular.

La persecución de Judas comienza a las 13 horas, momento en el que la comitiva romana llega a la plaza del Ayuntamiento. Las cornetas anuncian su entrada y unos jinetes romanos abren el paso al resto de los protagonistas. Es decir, a la carroza de las romanas y a los soldados romanos, que poco más tarde perseguirán al traidor. Las romanas suben al balcon central del Ayuntamiento, para lanzar globos y balones a los niños. Y en ese momento empieza el espectáculo. Judas, que estaba escondido en algún rincón del lugar, aparece. Lleva un vistoso traje rojo y plateado, y una malla en la cabeza, que mantiene en secreto su identidad. Los diez soldados, que hasta entonces permanecían junto a su capitán y al paje, inician la persecución. Los espectadores de todas las edades se amontonan en la Plaza. Mientras tanto, Judas intenta escapar y los romanos intentan evitarlo. Él se va escurriendo entre la gente con una facilidad pasmosa, aunque esto no evita los gritos de “traidor” a su paso por cualquier lugar.

La persecución de Judas dura aproximadamente 15 minutos, a veces algo más. Durante todo este tiempo los protagonistas no dejan de correr, siempre en un círculo de la Plaza. Judas entra en una casa, y los romanos tras él. Se asoma a balcón pero no tiene escapatoria y ¡zas! se tira desde allí a la calle. Los romanos no pueden alcanzarlo. Cuando piensa que ya está a salvo, otra vez le pisan los talones. Entra en varias casas, se lleva a algún niño como rehén, roba comida de las viviendas, se desplaza por una cuerda colgada en la Plaza... Sin embargo, todos sus esfuerzos y tretas para huir son inútiles. Al final, tal y como todos los años, lo capturan.

En el balcón de una casa, ante la mirada expectante de los cabanilleros, lo degollan. Luego, entre todos los romanos lo levantan y lo llevan en volandas hasta el Ayuntamiento. “¡Viva, el traidor ha muerto!”. Una vez han eliminado al traicionaero, la celebración continúa y todo es una fiesta. Desde el mismo balcón central del Ayuntamiento se recitan unos versos dedicados a los soldados. Javier Estella, el organizador del acto se encarga de esribirlos y leerlos. Son unas frases burlescas que comentan cotilleos de su vida privada, normalmente sobre sus relaciones con las mujeres. Con estas palabras, que provocan la risa de todos los presentes, se da por terminado el acto.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones