La reforma del claustro de Tudela afronta una fase crucial con la actuación en los capiteles

  • La semana que viene se retirarán las protecciones para empezar a trabajar en ellos

Técnicos revisan la documentación existente sobre los capiteles, que todavía están cubiertos con unas chapas de madera.

Técnicos revisan la documentación existente sobre los capiteles, que todavía están cubiertos con unas chapas de madera.

BLANCA MALDONADO
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08/08/2014 a las 06:00
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  • JESÚS MANRIQUE. TUDELA
La rehabilitación del claustro de la catedral de Tudela (siglo XII) afronta uno de sus momentos claves, ya que en los próximos días está previsto descubrir los capiteles, protegidos desde que comenzaron las obras hace más de un año, y empezar a trabajar en su restauración y conservación.

De hecho, varios técnicos estuvieron ayer en el claustro para organizar el trabajo que se va a llevar a cabo y revisar la documentación sobre los capiteles realizada en 2013, antes de que se cubriesen con un material acolchado y unas maderas para evitar su deterioro mientras se realizaban otras obras.

Los capiteles están afectados por el conocido como ‘mal de la piedra’, que hace que se parta y desaparezcan los elementos escultóricos. Su origen está en la naturaleza de la piedra, de tipo campanil y que tiene una alta concentración de sales de magnesio y algas fósiles que, con la humedad, se expanden llegando a partirla.

Actualmente, la rehabilitación del claustro se encuentra en su segunda y última fase. Por un lado, se centra en restaurar de forma integral la capilla de San Dionis, donde se reprodujo lo que pudo ser la sinagoga de la ciudad. Por ahora ya se han trasladado a Pamplona el retablo y la imagen del Cristo Crucificado para su restauración y en septiembre comenzarán los trabajos en la propia capilla.

Otro de los trabajos claves es el citado de los capitales. Según explicó la jefa de sección de Bienes Muebles y Registro de Patrimonio del Gobierno de Navarra, Alicia Ancho Villanueva, antes se actuará en las arquerías del claustro. Se llevará a cabo su limpieza con un sistema de micro abrasión y láser y, además, se repararán los daños existentes. “No son tan importantes como los que hay en los capiteles y se encargará un equipo de cuatro restauradores”, afirmó.

DESCUBRIR LOS CAPITELES 

A partir de ahí, la semana que viene se descubrirán los capiteles. “Primero se volverán a documentar reflejando el estado en el que están porque ha pasado un año desde que se cubrieron. Pero esperamos que no haya sorpresas, ya que en 2005 se colocaron unos contramoldes en varios capiteles y funcionaron bien sin que los daños fueran a más”, añadió Ancho.

Una vez comprobado el estado de los capiteles, el siguiente paso será fijar las piezas desprendidas que se conservan y que sea posible colocar, y también limpiarlos con láser, una técnica que sólo afecta a la superficie. En este sentido, Ancho adelantó que puede haber sorpresas interesantes. “La limpieza traerá sorpresas en cuanto a sacar a la luz inscripciones y policromías”, señaló.

De igual forma, se aplicará un tratamiento protector a las varillas de hierro que hay en el interior de la piedra para que no se hinche y reviente en pedazos. También se rellenarán las fisuras existentes con mortero de cal.

TRATAMIENTO INDIVIDUALIZADO 

Lo que sí tienen claro los técnicos es que el tratamiento para cada capitel será individualizado, ya que el ‘mal de la piedra’ les afecta de forma diferente sin que se conozca la causa. “No hay una situación uniforme y por eso trabajamos con mucha prudencia porque el objetivo no es otro que este claustro viva 1.000 años más. Nuestro objetivo es conservar todo lo que se pueda y escanear su estado para que a futuro pueda servir como documentación. Seguiremos investigando porque no hemos dado con la solución definitiva y también hay problemas en otras portadas como la de la Magdalena”, explicó Alicia Ancho.

Además, dejó claro que el objetivo no es reconstruir los capitales dañados. “Los que están repuestos desde los años 40 del siglo pasado seguirán así porque no hay referencias de cómo eran antes, ya que estaban muy mal. Ya se intentó reconstruirlos en esa época y a principios del siglo XX y para poder sujetar cualquier material habría que utilizar varillas y sería complicado. No se plantea porque se hizo entonces y muchas reconstrucciones se han soltado”, afirmó.

Además, valoró positivamente la reparación de las cubiertas y el alargamiento del alero, que impide las humedades y protegen a los capiteles del calor.
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