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Tradiciones de invierno hacen de enero otro mes festivo

  • A las citas habituales de Muniáin, Abaigar, Andosilla y Los Arcos se suma por primera vez Lodosa y su juventud

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En Andosilla, ya se han colocado las atracciones infantiles para la celebración de San Sebastián. M.P. GENER

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Actualizada 19/01/2012 a las 00:05
  • M.M. . ESTELLA

En la comarca, el 14 de agosto se ha convertido en la principal jornada festiva con chupinazos que inician las fiestas de Lerín, Los Arcos, Villatuerta y Abárzuza, a los que en menos de una semana, se suceden otra batería de localidades. Pero hay otro mes, enero, que pasa mucho más desapercibido, aunque también esté cuajado de celebraciones gracias a que los vecinos han conservado la fecha original de su patrón o el recuerdo de otro santo con arraigo local.

Y se mantienen frente a la oleada de baile de fechas que se produjo en la mayoría de localidades de la comarca que optaron por buscar mejor tiempo en verano y jornadas marcadas en rojo. La industrialización, que imponía su horario laboral, menguaba la participación de los vecinos como por ejemplo sucedió en Oteiza cuando la romería de San Tirso del 28 de enero se cambió al 1 de mayo. Pero esto no sucede en Muniáin y Andosilla con San Sebastián, ni en Los Arcos y Abaigar con San Vicente, a los que ahora se les suma Lodosa con su primera semana de la juventud.

Lodosa, en su estreno, ha pergeñado un programa con ocho días. En este último caso la propuesta para la juventud se enmarca dentro del plan de prevención de drogodependencias. Y con la filosofía de ofrecer actividades de ocio saludable además de abordar temas que atañen directamente a este segmento de edad.

Para llenar de contenidos la semana que se iniciará el día 28 se contó con las áreas de Educación, Servicios Sociales e Igualdad; Cultura, Deporte y Juventud; Comercio, Turismo y Festejos; Mancomunidad de Servicios Sociales, el agente de desarrollo local y turismo y la deportes y cultura del Ayuntamiento de Lodosa.

Un día de encuentro

Abaigar fue una de las localidades que hace más de cuarenta años trasladó las fiestas en honor a su patrón San Vicente del 22 de enero a agosto, en concreto al segundo fin de semana. Pero, a diferencia de otras, conserva el recuerdo del día de su santo con una cita gastronómica que reúne a los vecinos de este pueblo de 150 habitantes. Y la convocatoria, logra un número importante de comensales, medio centenar, cobijados en el bar del pueblo.

"Es un día que encuentro, en el que incluso gente que de normal no sale responde a esta invitación en la que generalmente se opta por un menú con asado. Sobre todo vienen personas mayores a los que les gusta mantener las tradiciones", dice el alcalde de la localidad Álvaro Pérez de Aransolo Fernández. "Si, como este año, coincide con domingo, se organiza una comida y, en otros días, cenamos", explica el primer edil.

En Los Arcos, San Vicente no es el patrón pero la localidad tiene un profundo arraigo a su figura tal y como demuestra la construcción en el medievo de una ermita actualmente derruida. Allí, cada 22 de enero, acudía el Ayuntamiento junto al clero y, tras celebrar una misa y bendecir el pan y el vino, se arrojaban por una pequeña ventana los mendrugos. Los jóvenes los recogían, bajaban al pueblo y comenzaba una cuestación entre las casas -sobre todo en la de sus quintas- para que les aprovisionaran la meriendas en las antiguas bodegas caseras.

Una lluvia de panes que se cree tiene su origen en la necesidad de alimentar con lo que era un lujo en el medievo para una masa rural generalmente empobrecida; y de paso, se rememoraba un pasaje de la vida del santo, al que, según la leyenda, su madrastra alimentaba tirándole el pan por debajo de la mesa.

Actualmente, se ha variado de escenario y es el balcón consistorial el que sirve de lanzadera para este peculiar reparto de rebanadas del que, y eso sí se conserva, se encarga el Ayuntamiento junto a sus invitados. Este año, los protagonistas serán los jugadores del equipo de 2ª Cadete del Urantzia como ganadores del campeonato de Liga.

En Muniáin,no sólo se mantiene la tradición, sino que incluso se incrementa ya que a las dos habituales subidas a la ermita de San Sebastián, actualmente se le suman otras dos más. La fiesta en honor a su patrón comenzará hoy con la primera visita al recinto religioso por la tarde donde se repartirá pan y vino.

Mañana también regresarán para acudir a la misa en honor al santo, de nuevo distribuir las rebanadas y el caldo y quedarse en esta zona en las faldas de Montejurra a comer. Y, aquí está la tercera y más reciente, a la tarde subirán los jóvenes para merendar. La cuarta y también instaurada hace poco tiempo, se producirá el sábado más cercano, y de nuevo por la tarde. "Supone mucho trabajo porque hay que llevar leña y adecentar la zona", reconocen desde la cofradía, de la que se encargan los hermanos José, Teo y Carmelo Hortaleza Echegaray junto a sus familias, Idoya Gómez y Javier Fernández.

Andosilla reduce en un día las fiestas en honor a San Sebastián

Pipas y música. Sería una forma simplista de resumir las fiestas de San Sebastián que celebra Andosilla. Pero sí son dos de los ingredientes que marcan esta celebración que se ha mantenido a lo largo del tiempo. Quizá porque no hacía falta buscar el calor ya que en septiembre tienen otras por la Virgen de la Cerca. "Además, los auroros nos hemos encargado de recordárselo siempre", remarca María Jesús Osés Arrona, integrante del grupo de investigación de la villa que escribe la colección Memoria viva de Andosilla. Y para reforzar esta tradición, hace quince años se recuperó una jota que aludía a las rosas rojas y blancas que debían adornar al santo, unas en recuerdo a su martirio y otras en símbolo de la alegría. "Y desde entonces esas son las flores que se le ponen". Hoy y hasta el domingo las cuadrillas repetirán la costumbre de concentrarse en un local amplio para asistir a los conciertos de la tarde y las verbenas de madrugada. "Antiguamente se acondicionaban bajeras en las calles Ramón y Cajal y en las Huertas. Hasta se llegó a alquilar una carpa", rememora el primer edil, Manuel Teres. "Entonces era típico que la gente se sirviera ron quemado que se dejaban en unas fuentes. Ahora eso se ha sustituido por las pipas y la consumición de cada uno", añade María Jesús Osés. Y este año, por razones presupuestarias, también habrá un cambio: de cinco días pasan a cuatro para ahorrarse 14.000 euros.

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