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SIN TECNOLOGÍA DOMÉSTICA

Vidas sin televisión, coche ni teléfono móvil en Estella

  • El edil Tito Martínez, el músico Josetxo Arbeloa y el comerciante Josu García prescinden de ellos

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Josu García Antía con un abanico de revistas con la programación de la televisión que él no necesita. M.M.
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Tito Martínez de Carlos rodeado de teléfonos móviles. Ninguno era suyo. M.M.
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Josetxo Arbeloa Suberviola, en el parking de la estación donde la falta de espacio para el no es un problema. M.M.
  • M.M. . ESTELLA
Actualizada 08/01/2012 a las 01:03

De los inventos tecnológicos que dejó el siglo XX, la televisión, el coche y el teléfono móvil se han convertido en imprescindibles en la mayoría de los hogares. O al menos eso dicen las estadísticas. En España, hay más móviles que habitantes (55,7 millones) y aunque en la Comunidad foral todavía no han rebasado la población, andan cerca con sus 410.000 aparatos, según los datos de la Comisión de Mercado de las Telecomunicaciones. ¿Televisores? Ni tan siquiera existen estadísticas. Se supone que al menos una por vivienda. Y lo mismo se podría decir de los coches -incluso hasta dos si dos miembros de la familia trabajan- aunque por el impuesto de circulación sabemos que en Estella el año pasado había 8.946.

Pero hay gente que no tiene. Y no por falta de recursos económicos, sino porque para estas personas ni el coche, ni el teléfono y la televisión resultan tan necesarias. No se trata de una militancia llevaba a rajatabla, y en algunos casos ni tan siquiera meditada. Como el concejal de IU en el Ayuntamiento de Estella, Tito Martínez de Carlos, "perfectamente localizable sin móvil", el músico y profesor jubilado de la escuela de música Julián Romano Josetxo Arbeloa Suberviola, que nunca vio necesario comprar un vehículo a pesar de tener el carné de conducir, y el comerciante e instalador de persianas estellés Josu García Antía, que llena su ocio con música y películas de cine en lugar de con programas de televisión. "Quizá el defecto sea mío que no he sabido ver interés a algo que no dudo que lo tenga".

JOSETXO ARBEOLA SUBERVIOLA MÚSICO Y PROFESOR JUBILADO DE LA ESCUELA DE MÚSICA. SIN COCHE

"No soy militante. Simplemente no me atrae"

"Fue por desinterés, no una decisión meditada". Así resume el comerciante e instalador de persianas de Estella, Josu García Antía, de 55 años, su renuncia a la televisión. "Uno elige las cosas que le apetece observar y ella no entraba en lo interesante. Cuando nos mudamos de casa no pusimos ni antena. Eso sí, conservamos la pantalla porque nos gusta el cine y vemos mucho a través de DVD", dice refiriéndose a su mujer, Amaia Chasco Arróniz.

La pareja no tiene hijos pero asegura que si los hubiera y pidieran televisión la tendrían. "Es que no soy militante en este tema, ya digo que simplemente no me atrae. Y quizá el problema sea mío por no haber sido capaz de establecer un nivel de interés con un medio que posiblemente lo tenga".

Afirma que ese desapego le viene ya de lejos. "Como todos, me he criado con la televisión pero cuando ya tenía más criterio me tiraban programas como la Noche Temática o Cine Club, porque me encantan las películas. Y por cierto, siempre eran de madrugada así que me han quitado muchas horas de sueño. En cambio, los programas de entretenimiento me han aburrido".

Personajes omnipresentes

Pero aunque en su casa no haya televisión, no puede sustraerse al mundo que proyecta y a los personajes casi omnipresentes que ha creado. "Por mi trabajo, voy de casa en casa, y lógicamente salen muchas conversaciones en torno a ellos. Además, también oigo la radio en la que igualmente aparecen. Pero si me hablas de Belén Esteban no puedo emitir un juicio. Sería pretencioso por mi parte porque no tengo con qué valorarlos".

Precisamente en esas visitas laborales por viviendas desde hace 18 años, en muchas ocasiones ha tenido que aclarar que no tenía televisión cuando no sabía cómo seguir una conversación. "Y la pregunta que más he escuchado es: "y qué haces"?". Y Josu García les responde que oír música . "Me gusta la música sinfónica, desde el Barroco hacia adelante. Mahler se ha convertido en una auténtica pasión. La música te transmite muchas emociones y cuando pillas una buena grabación, es un placer inmenso". Y así como no tiene problemas para rellenar ese hueco televisivo con acordes y conversación con su pareja, tampoco cuando sus sobrinos pequeños les visitan. "Para ellos hay una hermosa remesa de vídeos de animales y de dibujos, así que vienen a casa tan contentos".

"Me he manejado muy bien con taxis y amigos"

"He hecho en mi vida 200 kilómetros. Es que los tengo contados. Dos viajes a Pamplona y otro par a Andosilla. Fue el primer año que me saqué el carné, que por cierto aprobé a la primera, y con el coche de mi padre. Después, nunca más volví a conducir". El músico Josetxo Arbeloa Suberviola, de 69 años, casado y con dos hijos, dice que en su decisión no hubo un hecho clave, como un accidente que a muchos otros también les ha aparcado el coche de por vida. "Simplemente no me gustaba. No hay más. Y me saqué el carné porque lo hacía todo el mundo. Además, tenía la suerte de contar con un trabajo en mi propia ciudad por lo que fue más fácil dejarlo", explica sobre su labor profesional como profesor en la escuela de música Julián Romano de Estella.

Eso sí, siempre se ha renovado el carné hasta los 65 años. "Pensaba que quizá algún día mi profesión me podría llevar fuera de Estella y ese "por si acaso" me hacía continuar con el permiso de conducir. Pero aún teniéndolo en regla nunca me asaltó la tentación de comprarme un coche. ¿Para qué? Con los taxis y los amigos me he desplazados sin ningún problema".

En taxi hasta Valencia

De hecho, en taxi ha bajado durante muchos años de vacaciones a Valencia con su familia. "Y en el momento de venir al mundo mis hijos tampoco eché en falta el coche. Con el primero, se daba a luz en el Hospital Viejo y como vivíamos cerca del puente del Azucarero fuimos andando. Y con el segundo, que ya había que subir al García Orcoyen, llamamos a mi cuñado".

Indagando un poco más en su biografía al margen del coche, Josetxo Arbeloa llega a una conclusión: "sí, soy comodón. Prefiero que me lleven". Y su condición de copiloto está muy valorada. "Es que yo soy de los que nunca me duermo, no por miedo, sino porque me gusta mucho hablar. Además tengo un magnífico sentido de la orientación y, cuando viajaba como integrante del grupo Guaraní, la víspera planificaba la ruta. Así que me sentaban junto al conductor siempre".

En su familia, tampoco el carné ha tenido especial valor. "Mi mujer no se lo ha sacado, y mis hijos se examinaron tarde y más por motivo de trabajo. Quizá porque han aprendido que se puede vivir perfectamente sin coche, que para casos urgentes, Estella tiene una hermosa parada de taxis con unos magníficos conductores. ¿Caro? Si saco la cuenta de mis viajes y lo que me hubiera costado tener un coche, mantenerlo, la gasolina y el seguro, no sé qué decirte", afirma. "Y eso que no cuento el garaje"

Y quién sabe si en su decisión de no comprarse un vehículo viene de aquellos viajes que hacía a Francia para aprender música. "Sencillo, cogía el autobús hasta San Sebastián, de allí a Irún en taxi, y luego en tren. Y nunca llegué tarde. De verdad, el coche no es algo imprescindible en la vida", dice.

TITO MARTÍNEZ DE CARLOS CONCEJAL. SIN TELÉFONO MÓVIL

"Te crea una necesidad de hablar que no es real"

Tito Martínez de Carlos, concejal de IU en el Ayuntamiento de Estella, recuerda que no hace mucho tiempo cuando alguien hablaba por teléfono en una cabina si uno se acercaba demasiado recibía una mala cara. "Y con el móvil, los límites de la privacidad se han borrado. Ahora a la gente le da igual ir contando su vida por la calle", comenta ese celador del Hospital García Orcoyen, casado y padre de dos hijos.

"Los tres tienen móvil. Yo no porque me lo puedo permitir. No tengo un trabajo que me obligue a estar localizado las 24 horas del día. Ni tampoco quiero que me cree una necesidad de hablar a cualquier momento que no es real", comenta el edil. "A mis hijos les intento enseñar a utilizarlo porque los adolescentes muchas veces están más interesados en sus aplicaciones que en el llamar y eso les lleva a aislarse un poco. Del resto de mi familia, mis padres no tienen pero sí mis otros tres hermanos. Pero nos vemos mucho y saben a qué hora estoy en casa por si quieren hablar conmigo".

Reconoce que ha habido algún intento por introducir el móvil en su vida. "Varios concejales del Ayuntamiento, un poco en broma, me dijeron que iban a hacer una colecta para comprarme uno. Pero ya saben que a mí se me encuentra rápido, en el hospital o en casa. Nunca he faltado a una reunión o cita municipal porque reviso cada día el contestador automático del fijo".

"¿De qué hablará?"

Así que Tito Martínez no ha desarrollado una reacción ya muy humana, la de rebuscar en la chaqueta o en el bolso el móvil cuando suena un tono. "Como mucho, y a fuerza de oírlos, ya identifico de quién es cada uno. ¿Cuál me pondría yo? Hombre, muchos esperarán que el himno de Riego", dice soltando una carcajada.

Pero si a esta búsqueda a la captura de la llamada le encuentra su lógica, no a otras situaciones relacionadas con el móvil. "Me ha tocado ya en varias comidas institucionales que cargos públicos de pronto comiencen a teclear y mandar mensajes. ¿De qué hablarán?, me pregunto yo. O peor, ¿será tan importante que nos ignoran al resto de la mesa?". Aunque afirma que la suya tampoco es una militancia. "Si el día de mañana lo necesito, como por ejemplo para ir al monte y estar localizable, me lo compraré".



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