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PEREGRINACIÓN

La cultura relega a los negocios en el tramo del Camino en Estella

  • En el mismo espacio hay dos museos, una casa de cultura, la oficina de turismo y dos sedes de gaiteros locales

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Desde la izquierda Arturo Vinuesa Sáenz, David Miralles Piñero y Carmelo Boneta Lopetegui en la calle La Rúa de Estella. MONTXO A,G.

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Peatones transitan por el barrio monumental de Estella. MONTXO

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Actualizada 14/01/2012 a las 00:03
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  • M.P.AMO. . ESTELLA

Más espacios para la cultura que dedicados a los negocios hacen del Camino de Santiago a su paso por Estella -y por extensión de todo el conjunto monumental de la ciudad- un tramo jacobeo diferente al que discurre por localidades vecinas de la ruta. Si Viana recibe al peregrino con dieciocho locales a pie de su trayecto y su número sorprende también en Los Arcos, en la cabeza de merindad llama la atención justo por lo contrario. Las arterias del Camino en el barrio monumental -las calles la Rúa y San Nicolás- suman dos museos, una casa de cultura, la oficina de turismo y dos sedes de gaiteros, pero solo cuatro negocios con género para turistas y visitantes mantienen abiertas sus puertas a diario en este lugar de paso.

Con el restaurante la Aljama cerrado desde el mes de diciembre y sin apertura diaria de las antigüedades El Brocal, el artesano Carmelo Boneta, la galería Salud Arte y la tienda de ultramarinos de Ciriza dotan hoy a la calle de su única vida comercial junto a la vinoteca de la plaza de San Martín. La oportunidad de hacer negocio se queda ahí en un entorno que recibe cada año a miles de personas. Navark, la empresa que presta el servicio de visitas guiadas, cerró 2011 con unas 9.500 en sus recorridos y el número de peregrinos anuales que pernoctan en la ciudad supera los 20.000.

Veteranos y nuevos inquilinos

Albergue de peregrinos, academia de gaiteros, un local donde Cruz Roja atiende al caminante y bajos de los bloques de viviendas, pero nada más hasta que el recién llegado topa con el taller de talla del veterano Carmelo Boneta Lopetegui, un espacio que perdurará como lugar de interés cultural y desde el que su propietario ha mostrado sus trabajos como artesano. "El Camino es aquí la vida cotidiana, lo de todos los días y para nosotros supone una cuestión de adaptarte al peregrino y a sus hábitos", señala.

¿Qué ocurre para que este conjunto histórico no atraiga a nuevas ideas de negocio que aprovechen el paso de estos miles de visitantes? En Los Arcos o Viana Camino de Santiago y centro comercial coinciden, se fusionan para atraer hasta allí también la actividad habitual de la ciudad. En Estella, cada uno de estos polos sigue rutas opuestas y el río establece entre ambos una frontera que quienes trabajan en el barrio monumental perciben como un hándicap para el flujo entre ambas zonas.

Desde el observatorio de décadas que le otorga su taller, Boneta echa en falta un factor en la oferta al turismo. "Las visitas guiadas se hacen tan rápido que apenas se deja a la gente saborear los lugares por donde pasa", subraya el tallista. Hay otro factor que llama la atención de David Miralles Piñero, propietario de la vinoteca del barrio. "A veces oyes a gente comentar que va a Estella solo por el hecho de cruzar el puente y lo mismo ocurre en el otro sentido. Es algo que se debe ir perdiendo para mover la zona", cuenta.

Elección por el entorno

En su caso, el paso de peregrinos o turistas no influyó tanto como el entorno y se inclino por la que considera una de las plazas con mas solera de Estella. Allí, en un marco de plataneros y con la fuente de la Mona como eje, abrió las puertas de su negocio en plena crisis. A él, como a sus compañeros del barrio monumental , le llama la atención la ausencia de actividad comercial en una zona muy interesante que considera no recibe la suficiente atención. "Podía haberme ido a la plaza de los Fueros, pero éste es un sitio especial, con energía, y y o aposté por ello con la idea de ofrecer algo distinto que no había comercialmente hablando en la ciudad", destaca.

De la energía y espiritualidad de la calle habla también Arturo Vinuesa Sáenz. Médico de familia especialista en homeopatía gestiona junto a la ruta la galería Salud Arte. Su local de casi 200 metros cuadrados se asoma a la Rúa como galería de arte para exposiciones, consulta, servicio de masajes y de espinología además de centro para cursos y formación. Un centro de múltiples opciones que mira también al vecino de Estella, pero encontró su razón de ser en la ruta a Santiago. "Me motivo que estuviera en el Camino. Lo hice hace cinco años y fue una experiencia muy bonita e importante. Cada vez que pasaba por aquí me atraía hasta que se dieron las circunstancias", recuerda.

Arturo Vinuesa percibe desde su galería, con tienda para la venta de recuerdos, lo mismo que otros compañeros. "Supone una riqueza enorme que por tu localidad pasen cientos de personas y, a diferencia de otros sitios con mucha vida, da la sensación de que el Camino está algo aparcado en Estella", argumenta. Su sensibilidad hacia la ruta y hacia quienes la transitan encuentra reflejo en el interior de sus salas, con un espacio para el descanso donde el peregrino puede meditar, tomarse un respiro e incluso participar en una sesión de yoga. "Es curioso porque igual te entran 10 un día que 50, pero todos se paran. Claro que prefieres que compren para que esto vaya hacia adelante, pero a veces se detienen simplemente a ver las exposiciones y ya con eso me siento satisfecho".

Pocos locales con opción comercial

¿El tipo de locales, sus precios influyen también en que los negocios se den con cuentagotas? Desde una inmobiliaria local consultada se apunta como causa no a las cifras de venta o alquiler sino más bien a la falta de oferta. "La mayoría de las edificaciones tienen mucho años y no cuentan con locales adaptados al comercio, en ocasiones por su tamaño o por la reforma que exigirían si se tratara, por ejemplo, de un uso hostelero. Este puede ser uno de los factores que explican la falta de actividad comercial en la zona", subraya. Con un flujo continuo en verano, los negocios tienen su temporada de marzo a noviembre con la llegada del turista y del peregrino. "Si se plantea con ese enfoque, las cosas van a salir. Es una pena no ver las posibilidades de este entorno y parece que cruzar el puente del Azucarero se ve como difícil", destacan desde Salud Arte.

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