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El rey del pueblo llano y la memoria

  • La coronación de Xuban Zaldain Arribillaga como Rey de la Faba en Amaiur revive la defensa del último reducto navarro en la contienda de cinco siglo atrás. Un centenar de figurantes participó en la representación en la parroquia de la Asunción

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Xuban Zaldain Arribillaga es alzado sobre el escudo de Navarra por nobles e infanzones durante la ceremonia de ayer por la tarde. EDUARDO BUXENS

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Entrada del séquito real en la parroquia de la Asunción. E. BUXENS

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Instante del juramento prestado por Xuban Zaldain. EDUARDO BUXENS

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Actualizada 15/01/2012 a las 02:01
  • NATXO GUTIÉRREZ . AMAIUR

E L solar del antiguo castillo de Amaiur volvió ayer a iluminarse con las bengalas encendidas de un grupo de figurantes, ataviados como soldados del Viejo Reino, en un guiño histórico a la defensa del último bastión navarro en 1522. Supuso la anécdota que distinguió la investidura del Rey de la Faba con respecto a ediciones precedentes en el arranque de la conmemoración del quinto centenario de la invasión de Castilla.

Los ribetes históricos adornaron la escenificación de la investidura de "un hijo del pueblo liso y llano", conforme a la costumbre instituida por la dinastía de los Teobaldos, personificada en la figura de Xuban Zaldain Arribillaga, de 11 años de edad.

En una fiel reproducción de la ceremonia de coronación del rey Carlos III en la catedral de Pamplona, según significó Fernando Hualde en calidad de maestro de ceremonia enfundado en la indumentaria del Rey de Armas, el menor, estudiante de la escuela unitaria de Amaiur con previsión de matricularse el próximo año en el instituto de Lekaroz, fue alzado sobre el escudo de Navarra por infanzones y nobles.

Con el boato real de la espada, corona y cetro y a corta distancia "del último reducto fiel a Navarra", su entronización adquirió tintes de tributo "al puñado de soldados" que resistieron durante cuatro días el asedio de las tropas castellanas.

Un centenar de voluntarios, entre miembros de la peña Muthiko Alaiak, impulsora de la recuperación simbólica del Rey de la Faba, y vecinos de Baztan, envolvieron de ambiente medieval un pueblo con mimbres históricos remarcados por sus robustas casas de las que ayer colgaban estandartes de armas.

La representación esperó al anuncio del pregonero que sobre cabalgadura blanca informó de la elección de Xuban Zaldain como Rey de la Faba. La misma voz se alzó en las inmediaciones de la ermita de El Pilar, antes que se elevase el sonido de la txalaparta y dos resplandores de bengala desde el antiguo castillo focalizase la atención de los renuidos. Luego, precedidos por los sones de la dulzaina, la alboca y el tambor, la comitiva fue descendiendo con paso ceremonial hasta la parroquia de la Asunción, escenario de la entronización.

El recuerdo del haba

Para entonces, Xuban Zaldain y el resto de figurantes habían recibido las últimas instrucciones en la escuela, convertida para la ocasión en improvisado vestuario. Con aspecto sereno aunque sintiese "algo de nerviosismo", el futuro protegido del Príncipe de Viana y Blanca de Navarra repasó un instante lo aprendido durante "los 5 o 6 días" de ensayo. Sus ojos se iluminaron para confensar la treta que realizó para descubrir el haba que le confirió la encomienda ayer realizada. Antes que diese un mordisco al pedazo de bollo que le tocó en suerte, supo de su destino al retirar el haba con el dedo.

La anécdota quedó olvidada cuando apareció en la parroquia de la Asunción acompañado por sus protegidos. Antes que él desfilaron por el pasillo abierto por dos hileras de dantzaris tocados con vestuario medieval, infanzones; los nobles -entre ellos, Juan de Bear o Juan de Jaso, a la sazón Señor de Javier-; y los ministros del altar. Cerró la comitiva el propio Rey de Navarra. La ceremonia siguió los pasos del juramento, unción e investidura con el boato real. No concluyó sin ser alzado sobre el escudo de Navarra el Rey de la Faba para descubrir su generosidad con una lluvia de monedas de chocolate y ser honrado con un aurresku. Al grito de "¡Real, real, real!", un rey del pueblo "liso y llano" rescató de la memoria un episodio de la historia navarra.

LA REPRESENTACIÓN

1 Rey de la Faba Xuban Zaldain Arribillaga, estudiante de 11 años de Amaiur.

2 Rey de Navarra Patxi Urrutia.

3 Blanca de Navarra Miren Garmendia.

4 Príncipe de Viana Joseba Alemán.

5 Infanzones Hasier Plaza, Miren Goienetxe, Oier Neol, Saray Maritorena y Ane Martiarena.

6 Nobleza Ibai Maritorena, Suchi Elías, Leire Mugiro, Iker Ariztia, Manex Etula y Jon Jurienea.

7 Rey de Armas Fernando Hualde.

8 Homenaje en el castillo de Amaiur La ceremonia de ayer arrancó con un homenaje en el solar del desaparecido castillo donde se erige un monolito.

9 Promotor del evento La peña Muthiko Alaiak, de Pamplona, recibió la sugerencia de Baztan para acoger el acto.

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