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Cuando un pueblo sólo tiene una calle

  • En todos los pueblos de Améscoa excepto Eulate las direcciones se distinguen sólo por los números de los portales. La fórmula de llamar igual a todas las calles del pueblo se utiliza también en varios enclaves del valle de Guesálaz.

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Agustín Satrústegui Maeztu repartiendo el correo en la calle San Antón de Zudaire. MONTXO A.G.
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Los 22 habitantes de Lerate viven en la calle San Pedro. MONTXO A.G.
  • R.A. . ESTELLA
Actualizada 08/10/2011 a las 01:01

E L portal número 137 no sólo puede encontrarse en el paseo de La Castellana en Madrid o en la Diagonal barcelonesa. También en Baquedano. Pero no es el único caso, ya que otros pueblos cercanos también tienen numeraciones muy altas, como el 161 en Zudaire o el 116 en Artaza.

Desde tiempo inmemorial se ha impuesto en casi todas las localidades del valle de Améscoa la costumbre de utilizar una denominación única para todas las calles físicas del pueblo, de forma que sólo existe un nombre común para todas ellas. Con esta fórmula, la placa del número se convierte en el distintivo de cada casa.

Esta economía de lenguaje es la norma común en el valle, con una única excepción, la de Eulate, que con algo más de 350 habitantes es la localidad más grande. Aún así, el abanico no es demasiado grande, ya que la trama urbana está repartida bajo cuatro denominaciones, Medio Barrio, Coparacio Alto, Coparacio Bajo y Gonea. En las otras nueve poblaciones de Améscoa sería imposible editar un callejero, porque en Zudaire sólo existe la calle San Antón, en Baquedano, La Fuente; en Artaza, Santa María; en Baríndano, La Magdalena; en Larraona, La Blanca; en Gollano, Centro y en San Martín, La Unión. Dos pueblos comparten incluso el nombre de su calle única, San Miguel. Se trata de Ecala y Aranarache, dos enclaves con 45 y 80 habitantes, respectivamente.

La fórmula más utilizada de Améscoa no es privativa del valle, aunque no se trata de una convención nada frecuente. En poblaciones pequeñas del valle de Guesalaz también se ha recurrido a este esquema, como es el caso de Muniáin de Guesálaz o Izurzu, cuyos 20 habitantes viven en la calle Santa Catalina y San Andrés, respectivamente. También los 22 vecinos de Lerate residen en la calle San Pedro. El caso extremo por el otro lado de tamaño es Zudaire, cuyos 820 habitantes tienen su casa en San Antón.

Hay incluso núcleos que carecen de calle denominada, porque el caserío de Urra en Améscoa Baja es tan pequeño que ni siquiera se ha elegido un nombre específico para la calle, simplemente existen los números 1, 3 y 5 de Urra.

La calle única permite agilizar muchas cuestiones, pero a quien más simplifica el trabajo normalmente es a los carteros. Agustín Satrústegui Maeztu lleva año y medio repartiendo el correo en Améscoa Baja y coincide en que la organización por números simplifica el reparto. "En realidad lo más importante es que las cartas se emitan con la dirección correcta, sea con calles o sólo con números, algo que sucede con menos frecuencia de lo que la gente piensa. Es necesario para hacer la lista de embarque y ordenar y repartir el correo de forma correcta. En cuanto un número está mal puesto, se descuadra el reparto", explica. "Es curioso, a veces a la gente le cuesta más quedarse sólo con un número que con una dirección completa", expone.

Orden correlativo

Una dificultad añadida es la de inventariar los edificios de pueblos cuyo trazado no es especialmente recto, sino todo lo contrario. Aunque las asignaciones numéricas siguen, cierto orden éste no puede ser estrictamente lineal. "Por ejemplo, en Artaza en la parte alta están los números pares, mientras que el casco más antiguo las casas son impares. Pero en las parcelas nuevas que se han edificado en los últimos años a la entrada hay tanto números pares como impares", explica Satrústegui. Además, tampoco están numeradas sólo las casas edificadas, sino que a los solares urbanizables se les reserva su orden correspondiente, así que en la serie de dígitos hay huecos con cierta frecuencia.

¿Cómo aclararse entonces? "Es cuestión de unos pocos días. Pero es más fácil aprenderse las direcciones cuando son sólo números que cuando hay dígitos y calles. Eso se comprueba muy fácilmente en las sustituciones, cuando viene un compañero nuevo. Normalmente, les resulta más fácil aclararse de esta manera", concede Satrústegui.

Muniáin de la Solana y sus calles con el nombre al revés

La tendencia general es que los pueblos, por pequeños que sean, tengan varias calles, cuyas denominaciones con frecuencia expresan indicaciones geográficas. Pero no todos. "Uno de los casos más curiosos que conozco es Muniáin de la Solana, en el que casi ninguna calle es lo que parece", expone Agustín Satrústegui. Muniáin tiene seis calles, tres de ellas paralelas, que son Mayor, Centro y carretera del Campo, que están cortadas por otras tres perpendiculares, calle de la Fuente, plaza de los Fueros y calle San Juan. "Sin embargo, la calle Centro es la de la izquierda y la Mayor no es la más larga. La única que dice la verdad es la del Campo, que sí que desemboca en él. La fuente no está en la calle del mismo nombre y la plaza de los Fueros, no tiene forma de tal, sino que es longitudinal, al contrario que la calle San Juan, que parece una plaza", repasa divertido Satrústegui.



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