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EDUCACIÓN

Hacia la universidad con un expediente de matrícula de honor

  • Diez matrículas de honor se han concedido este curso a alumnos de Bachillerato de Estella

Hacia la universidad con un expediente de matrícula de honor
Los cinco alumnos que han participado en este artículo.
montxo a,g.
  • mª puy Portillo. Estella
Actualizada 23/06/2015 a las 06:00
Diez expedientes con matrícula de honor. Son los que el IES Tierra Estella y el colegio Nuestra Señora del Puy han otorgado este curso a sus mejores alumnos al terminar Bachillerato. Diario de Navarra ha reunido a algunos de ellos en este reportaje en el que cuentan desde las claves de sus resultados hasta sus planes de futuro y su experiencia en la Selectividad.

La matrícula se otorga a uno de cada 20 alumnos a partir del 9 de media entre los dos cursos de Bachillerato. El IES concedió siete entre sus dos modelos lingüísticos. De este centro las obtuvieron Miguel Gallego Mauleón, Amaia Martínez Sánchez y Rubén Solano Goñi -los tres de Estella- además de otros cuatro compañeros. El Puy, tres. A Marta Echávarri de Miguel, de Oteiza, Iranzu Gómez de Segura Balerdi, de Estella, y Miriam Sanz de Galdeano Martínez, de Villatuerta.

DECIDIDOS O AÚN EN DUDA

Finalizado el curso, se preguntan qué van a hacer con su futuro. Algunos ya lo tienen decidido como Iranzu Gómez de Segura, que estudiará Medicina en la Universidad de Navarra. “Tengo muchas ganas de empezar. La Medicina me gusta desde que era pequeña, siempre he dicho que iba a ser doctora y la verdad es que me ha seguido la vocación hasta ahora”, relata esta alumna del Puy. “Me dijeron que estaba aceptada en la universidad el mismo día que nos dieron la nota de la Selectividad, así que estoy feliz”, asegura.

Rubén Solano, del IES, también lo tiene claro desde hace años. “Siempre me han atraído los aviones, el espacio y los satélites”, cuenta. Cursará Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Politécnica de Madrid. Miguel Gallego, también del instituto, estudiará Derecho. “Lo más probable es que lo haga en la Universidad Pública de Navarra porque está cerca de casa, me parece una buena universidad”, señala. Aunque en Bachillerato cursó el itinerario de Ciencias, su interés por la política, la filosofía y la historia ha hecho que finalmente se incline por una carrera de letras.

Amaia Martínez, otra de sus compañeras de este centro, todavía no se ha decidido. “Tengo muchas dudas. Si miro al futuro, el trabajo que más me gusta es el de profesora, por lo que no sé si hacer Magisterio para dedicarme a los niños pequeños, o una ingeniería o Química para ser profesora de ESO”. En cuanto al lugar, sus preferencias son Pamplona o el País Vasco.

Tampoco Miriam Sanz de Galdeano y Marta Echávarri, del Puy, lo tienen del todo claro. Ambas barajan dos opciones que hace años ni se hubieran planteado: Bioquímica o Farmacia. “Hasta el curso pasado no sabía si estudiar ADE y Economía. Pero cuando empecé a cursar esta asignatura, descubrí que no me gustaba, y Química, sin embargo, me ha encantado”, afirma Sanz de Galdeano. Echávarri también ha disfrutado este último curso con Química, además de con Biología. “Quiero estudiar Farmacia o Bioquímica porque están más orientadas al campo de la salud y la investigación, que es lo que más me gusta”, explica.

NUEVE INTENSOS MESES

Los seis coinciden en que alcanzar esas altas calificaciones no ha sido un camino de rosas. Miriam Sanz de Galdeano, con 9,65 de media en Bachillerato, asegura haber estudiado seis horas diarias. “Incluso en tiempo de exámenes, he llegado a estar hasta doce horas seguidas”, declara. “Ha sido el curso más duro de mi vida, lo he pasado realmente mal, sobre todo porque el temario es muy denso. Al final ha salido bien, pero no se pintaba tan bonito”, indica.

Su compañera Marta Echávarri, que ha obtenido la calificación de 9,76, coincide en que “hay mucho que estudiar y muy poco tiempo”. Pero también que la organización es fundamental. “No he dejado de salir ningún fin de semana. Si te organizas bien, puedes sacar el curso y la Selectividad sin problema”, argumenta.
Iranzu Gómez, con 9,82 de media, afirma: “Todos los profesores llevan un ritmo muy rápido desde el primer día, el temario es muy denso y lo que no has estudiado durante el curso, es imposible estudiarlo en la semana anterior a la Selectividad”. El estellés Miguel Gallego, con 9,16, cuenta que durante el primer trimestre le afloraron los nervios: “Me pareció que el cambio de primero a segundo es muy grande. Hemos tenido muchos exámenes y toda la materia muy comprimida en pocos días. Pero una vez que te acostumbras, se lleva bien”.

Solano, que finalizó Bachillerato con 9,17 , reconoce que algunas materias las ha llevado al límite. “Dejo muchas cosas para la víspera, por lo que el día antes de un examen tengo que estudiar toda la tarde. Pero al final me ha ido muy bien”, añade.

No obstante, el joven reivindica aptitudes que el sistema educativo debería evaluar: “Lo que no me ha gustado de este curso es que me ha parecido una competición de memoria. No se han sabido valorar otras capacidades, y al final, gana el que más memoriza, no el que más aprende”.

Amaia Martínez, con 9,35, admite que, como muchos de sus compañeros, se agobió al comienzo de curso. “Pero luego me acostumbré al ritmo y supe cómo llevarlo”, concluye.
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