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Turismo

La basílica de San Gregorio mejora sus accesos

  • El conjunto monumental de Sorlada ha recibido en la temporada de invierno, desde octubre, cerca de 500 visitas

Detalle de cómo han quedado los accesos entre la basílica barroca y la hospedería
Detalle de cómo han quedado los accesos entre la basílica barroca y la hospedería
Montxo A.G.
  • R.A. Estella
Actualizada 01/03/2015 a las 06:00
Antes de que despierte la primavera y con ella la temporada turística, la cofradía de San Gregorio Ostiense ha realizado obras de mejora en el conjunto monumental que componen la basílica barroca y la hospedería. En esta ocasión se ha decidido intervenir en los accesos, especialmente en las escaleras y la plaza, donde se han nivelado y rejuntado las losas de la llamada “piedra roya” que la componen, conocida así por el característico color rojizo que presentan las rocas de la zona. El camino de acceso se ha completado con rampas en hormigón decoradas con la misma piedra.

Los trabajos se han desarrollado a lo largo de dos semanas en febrero y el presupuesto que a ellos ha dedicado la cofradía asciende a 15.000€. Muy pronto, el último sábado de marzo, los miembros de la cofradía se reunirán en el santuario ubicado en el término de Sorlada para la asamblea de rendición de cuentas. Con este encuentro comienza también el calendario de actos y romerías, que alcanzará el cénit en mayo.

Sin embargo, durante la temporada de invierno, San Gregorio sigue recibiendo numerosas visitas. Los encargados de abrir la iglesia al turismo son los miembros de la congregación marista que reside en Ancín, y en concreto, desde el pasado otoño se encarga de esta tarea Jesús Orte. En esta temporada de otoño-invierno, la menos frecuentada, son ya cerca de 500 las personas que han pasado por el singular conjunto monumental. “Recibimos turistas de todo tipo, pero es frecuente que tengamos autobuses, no solo de Navarra o de la zona Norte, sino de Zamora, Salamanca o cualquier otra región de España, como ha sido el caso estos meses. También hemos tenido visitantes extranjeros, como asiáticos, italianos o franceses”, explicó Orte.

TRES MIL AL AÑO

A lo largo del año se calcula que no son menos de 3.000 las visitas de foráneos que recibe el santuario. La basílica se abre los sábados de 10.45 a 13.30 y de 16.15 a 19 horas a cargo de Jesús Orte. Los días laborables es preciso concertar la visita de antemano. También la cofradía, a través de su vicepresidente, José Luis Irisarri, atiende a los turistas en caso de ser necesario.

Mientras que la gestión de la basílica está confiada a las instituciones religiosas, la cofradía se encarga de la hospedería, que utiliza no solo para uso propio, sino que sus dependencias también pueden solicitarse. En concreto, la más demandada es el amplio comedor de que dispone, que se utiliza con frecuencia para comidas familiares o de grupos de la zona a un precio de dos euros el cubierto. Este servicio no está abierto a los visitantes.

En realidad y pese a su aparente aislamiento, el santuario registra un importante movimiento turístico que es atendido de manera desinteresada, pero que en ocasiones se ha planteado profesionalizar. “En más de una reunión se ha hablado de la posibilidad de poner un guía y ofrecer un servicio mejor, pero de momento, no hay decisión sobre eso”, comentó Irisarri.

LA AMENAZA DE TERMITAS, BAJO CONTROL

Hace dos años la basílica de San Gregorio vivió un inquietante episodio con la aparición de una plaga localizada de termitas que en aquel momento afectó gravemente al retablo de San Isidro, un pieza barroca de madera que hubo que restaurar.

De inmediato, se contactó con una empresa especializada en la erradicación de plagas de insectos que aplicó un tratamiento al templo. “No es algo que desaparezca de la noche a la mañana. Son procedimientos a largo plazo, que duran mucho tiempo, unos cinco años”, explicó Irisarri. “Los técnicos van realizando controles periódicos y en los últimos meses no ha aparecido señal alguna de la presencia de termitas, la amenaza está bajo control”, añadió Irisarri. Curiosamente la aparición de estos insectos se atribuyó a las intensas lluvias del invierno y primavera de 2013, un patrón climatológico que se ha repetido en parte este año, aunque no de un modo tan intenso. Afortunadamente, no ha sucedido lo mismo con la aparición de los insectos.


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