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Améscoa cede las calles a los niños el jueves de Lardero

  • La fiesta se repitió en varias localidades del valle entre disfraces, cuestaciones y ágapes

Algunos de los niños disfrazados
Algunos de los niños disfrazados
Montxo A.G.
  • DN. Estella
Actualizada 15/02/2015 a las 06:00
Los niños del valle de Améscoa lo tienen muy claro. El jueves de Lardero es un día solo para ellos. Sin mayores, sin autoridades, solo ellos saben cómo organizar la jornada. La celebración va ligada a la edad escolar (ya que el colegio cierra ese día), de los 3 a los 13 años y los grupos van comandados, lógicamente, por los más mayores entre ellos. El reto: conseguir entre el vecindario cuantos más víveres mejor para asegurar un día (o dos, como en este caso) de celebración por todo lo alto.

Ataviados con sus disfraces salieron a la calle dispuestos a empezar la colecta. Una veintena de niños en Zudaire trataba de conseguir los productos que marca la tradición para ese día: patatas, huevos, chorizo y tocino. La gastronomía típica del día hunde sus raíces hasta el pasado romano, ya que “lardarius” significa tocinero y ese es el alimento estrella de Lardero en gran parte de España.

“Ahora se les da todo tipo de alimentos, aunque nunca faltan los tradicionales”, explicaba una de las madres que permanecían atentas a la supervisión en Zudaire. Cerca, pero no dentro. Por Lardero el grupo infantil de Zudaire coloca el centro de operaciones en la ludoteca y, salvo la primera comida, el resto de meriendas y cenas las preparan ellos sin permitir el acceso a los padres.

En Baríndano, donde la celebración ha vuelto a tomar auge hace unos años, fueron los padres quienes impulsaron la recuperación y, a diferencia del resto de localidades, salen disfrazados con sus hijos.

Solo en Eulate el jueves de Lardero conserva vestigios de antiguos ceremoniales. Seis figuras encabezan siempre la comparsa, el obispo acompañado de dos monaguillos (José Alexander junto con Imanol Remiro y Aitor Martínez este año) y la princesa con sus doncellas, cuyos trajes lucían este año Lara Díaz, Irune San Martín y Enara Padura. Este grupo, también de unos veinte niños, aprovechó toda la mañana para “peinar” Eulate casa por casa en busca de donativos, no sin antes haber empezado la jornada con una misa.

“Angelitos somos, del cielo venimos, alforjas traemos, para Jesucristo, que en el camino lavándose la cara, con agua dorada. Jueves de Lardero, viernes en la cruz, sábado de Pascua, resucita Jesús”. Cantando las coplas de Lardero casa por casa, los niños de Améscoa llenaron un año más la cesta.


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