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El barrio de San Miguel pide que termine la demolición de Renolit seis años después

  • La asociación de vecinos teme el peligro que representan unas ruinas que siguen deteriorándose

Al fondo el único de los bloques que se edificó en el solar de Renolit. A la derecha, una de las estructuras de la antigua fábrica que quedan en pie.

Al fondo el único de los bloques que se edificó en el solar de Renolit. A la derecha, una de las estructuras de la antigua fábrica que quedan en pie.

montxo a.g.
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14/02/2015 a las 06:00
  • R. aramendía. Estella
La desaparición de la histórica fábrica de Renolit del barrio de San Miguel es una de esas historias que no acaban de terminar. Tras el incendio de 2006 y la adquisición del solar para la construcción de viviendas, el derribo se llevó a cabo rápidamente en 2008. Pero aún hoy varios muros siguen en pie y, sobre todo, la parcela continúa repleta de escombros.

La asociación de vecinos del barrio de San Miguel ha decidido tomar cartas en el asunto, preocupada por el peligro que representan esas ruinas. “Pasan los años y los restos que quedan no dejan de deteriorarse. No pueden ser más que una fuente de accidentes o un foco de suciedad”, explicaba Mikel Roig, presidente de la entidad que en su última reunión, el pasado 29 de enero acordó iniciar los trámites para solicitar el derribo total. El principal motivo, la falta de perspectiva de que en caso contrario se produzca una solución a medio plazo.

La promotora navarra MRA compró el solar de Renolit para edificar sobre él una urbanización de 220 viviendas, del que comenzó a construirse el primero de los bloques en 2009. Después se suponía que vendrían los demás edificios y que las “cicatrices” de Renolit desaparecerían. Pero MRA renunció al proyecto y el primero de los bloques lo terminó en su lugar Clarim, la inmobiliaria de la Caja Laboral que se hizo con los terrenos a cuenta de la deuda de la promotora. El titular del resto del solar sigue siendo la constructora. “Cuando el derribo se dejó a medio acabar se suponía que en poco tiempo se harían el resto de los bloques, con lo que no había problema. Pero ahora no es que las cosas no vayan a cambiar hoy o mañana, sino que como mínimo estamos hablando de diez años en que esas ruinas no van a dejar de deteriorarse”, abundaba Roig.

UN POSIBLE USO

A los vecinos les preocupa sobre todo el daño que pueden sufrir los muros que contienen el desnivel del terreno y las ruinas de un antiguo cubículo situado a la entrada de la fábrica, que sigue en pie junto a la acera de la avenida de Pamplona. “Nuestra idea es contactar con la propiedad para exigir que terminen el derribo y, asimismo, comunicarlo al Ayuntamiento”. Además de dejar de representar un peligro, la explanada llena de cascotes podría tener un uso muy distinto. “Una vez derribado todo y retirado el material lo lógico es que se aplanase el terreno para poner, por ejemplo, un párking disuasorio, como otros que hay a las entradas de la ciudad”, valoró el presidente.

Lo sucedido con el proyecto para la antigua fábrica de Renolit es en realidad exponente del difícil panorama que presenta la modernización urbanística del barrio, que estaba pendiente de éste y otros proyectos inmobiliarios. La paralización de la urbanización de Renolit supuso también el aplazamiento de una de las infraestructuras que el barrio lleva reclamando décadas, una rotonda de entrada desde la avenida de Pamplona en sustitución del peligroso cruce que hay en la actualidad.

En el planeamiento urbanístico esta rotonda se incluyó como parte de la urbanización de Renolit, pero su materialización queda condicionada, pues, a que se levanten las viviendas. “En lo de la rotonda ya, ni entramos”, concedía Roig.

De la misma manera, la mencionada rotonda constituía la confluencia con otro de los grandes proyectos urbanísticos de la ciudad, el bulevar de Lizarra, que desembocaba en ella y que, por lo que respecta al barrio de San Miguel, hubiera supuesto la remodelación de toda la trasera de la zona de Cordeleros. También por los mismos motivos de crisis de la construcción, las perspectivas, hoy por hoy, son prácticamente nulas.
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