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Tradición y golosinas

  • ​Andosilla celebró este miércoles la festividad de San Julián y Santa Basilisa, patronos de la localidad ribera, una fiesta que la iglesia quiere recuperar

Tradición y golosinas

Parte de los niños asistentes a la eucaristía junto a los sacerdotes, alcalde y concejales de Andosilla.

Jose Osa
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10/01/2015 a las 06:00
  • mari paz gener. Andosilla
Los niños que este miércoles acudieron a la parroquia de Andosilla- una construcción gótico renacentista del siglo XVI situada en La Villa- para asistir a la misa de 12.30 horas se vieron recompensados con una bolsa de golosinas con las que el párroco, Agustín Villanueva, quiso premiar su presencia en la festividad de San Julián y Santa Basilisa. La eucaristía estuvo presidida por el deán de la catedral de Tudela, el sacerdote andolense, Bibiano Esparza y concelebrada por el párroco.

Desde hace varios años, Agustín Villanueva quiere impulsar la festividad de los patronos de la parroquia implicando a los niños en la celebración. El día de Reyes les animo a acudir a la eucaristía, prometiéndoles las golosinas y que les mostraría, como así hizo, en qué lugar del altar donde se encuentran las hornacinas en las que se guardan los bustos de San Julián y Santa Basilisa con sus respectivas reliquias, que se veneraron al final de la misa. En la homilía, el deán de la catedral de Tudela animó al Ayuntamiento-representado por el alcalde, Manuel Teres y por el concejal de Urbanismo, Manuel Ruiz, a reforzar la festividad entre la población. La misa contó con la participación del coro parroquial.

DESDE EL SIGLO X

San Julián y Santa Basilisa fueron un matrimonio del siglo III, muertos como mártires en Antioquía, muy venerados como santos por diversas confesiones cristianas durante la Edad Media, sobre todo a partir del siglo VIII. Hasta el siglo X, la festividad de los santos se celebraba el 9 de enero en lugar del día 7 de enero, tal y como viene celebrándose desde entonces.

Hace dos años, la parroquia ribera, en intento de recuperar las tradiciones y potenciar la fiesta de los santos, celebró una misa mozárabe, recuperando así el ritual litúrgico que imperó en la península ibérica entre los siglos VI y X. En esa ocasión, la misa estuvo presidida por José Antonio Goñi Beasoain de Paulorena, canónigo-prefecto de liturgia de la catedral de Pamplona y párroco de San Saturnino y concelebrada, entre otros, por Bibiano Esparza y Agustín Villanueva.

Entre las características de la misa hipano-mozárabe destacan la ausencia de gestos corporales como signación y genuflexión, que el padrenuestro solo lo recita el sacerdote y la distribución de la comunión bajo las dos especies.

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