DYA

DYA sopla en Los Arcos las 25 velas de una historia a pie de carretera

  • Por la base 8 de la asociación en Navarra han pasado durante estos años 120 voluntarios de la localidad
  • Los incombustibles del servicio y otros que se han sumado de forma más ocasional celebraron ayer el aniversario

Los voluntarios actuales y personas que han pasado durante estos años posan en la plaza del Coso del Ayuntamiento de Los Arcos.

Los voluntarios actuales y personas que han pasado durante estos años posan en la plaza del Coso del Ayuntamiento de Los Arcos.

M. P. A.
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12/08/2014 a las 06:00
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  • M.P. Amo
A los incombustibles que siguen desde el principio y a quienes han rotado por el puesto base 8 de Los Arcos en su trayectoria de un cuarto de siglo. DYA reunió ayer a unos y otros en esta localidad de Tierra Estella -la única que a lo largo de este tiempo ha formado parte en la merindad de esta asociación de ayuda en carretera- en su fiesta del 25 aniversario. Un cuarto de siglo que ha visto pasar a 120 voluntarios por un puesto local que se mantiene hoy con 17 y sigue adelante en un tiempo complicado de recortes que el año pasado llevaron a sus responsables a alertar en el Parlamento de Navarra sobre el peligro de desaparición.

Con un relevo generacional que se ha ido incorporando con mucha rotación, en que la base siga adelante tienen mucho que ver los veteranos. Personas como Florencio Escarza Hernández, su presidente durante la mayor parte de este tiempo y ligado aún al servicio a sus 63 años de edad. Ayer, con la plaza del Coso como escenario y ante un despliegue de los medios materiales con que se cuenta para la actividad, Los Arcos conmemoró esa etapa de una historia ligada a un radio de carreteras de 45 kilómetros a los que el puesto da cobertura.

Del despegue a la dificultad

DYA nació en Los Arcos el 15 de mayo de 1989, pero se ha esperado a este sábado de agosto con la localidad a las puertas de sus fiestas patronales para recordar el tiempo del despegue y mirar a la vez hacia el que está por llegar. Florencio Escarza, junto a compañeros como Ignacio Martínez Osés, contaba ayer como entre aquellos que creyeron en el servicio estuvo en esos momentos Pepe Morrás, padre del actual consejero Javier Morrás. “Se organizó el primer curso de ATA, se trajo la primera ambulancia y se empezó a funcionar”, apuntaba Escarza respecto al curso de auxiliar de transporte sanitario en ambulancia, la exigencia para sumarse al servicio.

En su elevada exigencia tanto en número de horas -son 380- como en su costo porque solo el 50% está subvencionado y eso siempre que quien lo recibe se quede después en la asociación, estriba hoy uno de los problemas para sumar gente nueva. “Ahí tenemos una de las dificultades para que entre más gente. En el otro lado, a lo largo de todo este tiempo, hemos contado y sigue siendo importante con el apoyo de los ayuntamientos de la zona, que han aportado económicamente para mantener los medios porque nuestra labor es voluntaria. También la gente ha contribuido con sus donativos”, apunta.

Sus historias

Junto a Florencio Escarza, y aunque con tiempos mucho más breves, han pasado por la base otros dos presidentes, Gabriel Álvarez e Inés Biurrun. En coordinación con SOS Navarra -a quien compete contactar con la central de DYA tras recibir un aviso para que ésta movilice a su vez a la base más próxima- el tiempo en activo ha dejado en Escarza y sus compañeros más veteranos vivencias de todo tipo. Han sido accidentes de tráfico en su mayor parte, pero también tragedias como la de Biescas o el desastre ferroviario de Uharte Arakil. “Hay cosas que afectan mucho, como cuando conoces a las personas o hay familias con niños implicados”, cuenta.

Y añade como el móvil va con él las 24 horas del día porque su disponibilidad para las asistencias en la ambulancia sigue siendo plena. “Seguimos porque lo de detente y ayuda, que son nuestras siglas, lo tenemos muy marcado”. El servicio recurre a otras veteranas que, como él, han prestado su apoyo a lo largo de todos estos años. Pilar Ábalos Illa, de 62 años, y Mari Carmen Lana Ochoa, de 64, son amas de casa y continúan disponibles ante cada llamada. Otros voluntarios, como Noemí Gastón Blasco, entran en activo cuando su trabajo se lo permite.

En la plaza del Coso recordaban cómo ha evolucionado su papel. “En los primeros años llegábamos los primeros y solos al lugar del accidente, así que nos tocaba intervenir. Luego el médico de guardia empezó a venir en ambulancia y hoy lo normal es que SOS movilice a sus servicios. Alguna vez nos manda valorar a nosotros, pero esto que antes era lo habitual, y nos tocaba reanimar en muchas ocasiones, se ha convertido en esporádico”, explicaban las voluntarias.
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  • Recuerdos
    (12/08/14 17:28)
    #1

    Detente y ayuda. La idea no era mala pero poco rentable. Así han cambiado.

    Responder


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