colegio Mater Dei

Dos vidas que han dejado huella

  • Treinta y cinco años de enseñanza que terminarán oficialmente el 31 de agosto para Eutimio Rodríguez

Eutimio Rodríguez Rodríguez, en el centro, arropado por alumnos del colegio Mater Dei de Ayegui

Eutimio Rodríguez Rodríguez, en el centro, arropado por alumnos del colegio Mater Dei de Ayegui

montxo a. g.
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23/06/2014 a las 06:00
  • DN
De 1979 a hoy. Se dice pronto. 35 años de enseñanza en el colegio Mater Dei que terminarán oficialmente el 31 de agosto para Eutimio Rodríguez Rodríguez, su director académico de las últimas dos décadas. Docente ligado la mayor parte de su trayectoria a las asignaturas de Educación Física y Geografía e Historia y que el pasado miércoles impartió su última clase a un grupo de 4º de Primaria: tocó situar las provincias y CCAA en un mapa mudo. Esa fue su última lección.

“Es un privilegio haberme dedicado a algo que me gusta y conocer a tantas personas desde bebés”, indicó. Este año, han terminado el curso con 470 niños. “Me los conozco a todos y los ubico perfectamente a cada uno en su clase. Por la calle me saludan muchos que han pasado por aquí y disfruto charlando con ellos. Días como el de la familia, que celebramos hace poco, son extraordinarios”, señaló.

No se para mucho a pensar que su vida va a cambiar este verano. Sabe que se le hará raro no dar todos los días una vuelta por su colegio, como ha hecho siempre, para comprobar que todo continúa en su sitio. “Ya no lo haré a diario, pero claro que volveré. Siempre voy a pertenecer al colegio Mater Dei. Este centro va a ser parte de mí siempre. Jamás voy a poder olvidar todos estos años”, aseguró.

Estas últimas semanas, compaginando las reuniones con el equipo directivo, terminará de recoger el despacho y de estrechar manos y abrazos entre compañeros. “He tenido suerte porque siempre me han rodeado profesionales que han colaborado conmigo.

Estoy muy agradecido a todos: desde las monjas orionistas, al personal de limpieza y servicios, los profesores, el equipo directivo actual, los padres y el alumnado”, citó. “El profesorado es un equipo extraordinario y eso se transmite a los padres. Enseñamos conocimientos e intentamos transmitir valores. Lo peor de todo es comunicar a una familia que ha confiado en nosotros que no dispone de plazas para entrar”, asintió.

Se va con 61 años, después de pasar casi toda su vida laboral en un centro en el que recayó a los pocos meses de diplomarse en la Universidad de La Rioja. “Recuerdo que me pasé por aquí, era 1979, para ver si necesitaban gente y me llamaron enseguida”. Con solo un año de bagaje en el colegio le nombraron jefe de estudios y ahora ocupará su actual puesto Maite Lacalle Osés. “Las personas somos importantes mientras estamos. Ahora habrá que acostumbrarse a hacer las cosas de la manera que las hagan los que continúan con este proyecto”, dijo.

Ahora le toca organizarse de otra manera. “Tengo una huerta, me gusta pasear y ayudaré más en casa”. Se prejubila con un contrato relevo y abre ahora una nueva etapa en una Comunidad a la que llegó con sus padres desde Zamora con 14 años.
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