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HISTORIA

Un pasado convertido en ruinas

Un ciclista paseando entre las ruinas que quedan en pie del antiguo poblado de Baigorri, entre Oteiza, Lerín y Allo
Un ciclista paseando entre las ruinas que quedan en pie del antiguo poblado de Baigorri, entre Oteiza, Lerín y Allo
MONTXO A.G.
  • M.M. ESTELLA
Actualizada 27/03/2012 a las 08:35
¿Existió la ciudad de Montenegro? En Oteiza dicen que sí y corroboran sus palabras con los restos de unas piedras que aún sobresalen entre la maleza en un pequeño bosque junto a Baigorri. Pero ni rastro en los archivos. Al menos, el cercano asentamiento de colonos de la casa de Alba sí aparece en los libros de historia.

Pero eso no le ha librado tampoco de la ruina porque Baigorri se desgaja. Literalmente. Los muros de la antigua casa ducal se abren en abanico sin los pilares que sujetaban sus paredes. Un ejemplo de la rapiña humana que se ha cebado con las piedras de sillería de uno de los últimos pueblos en desaparecer de la comarca. Hasta la década de los cincuenta vivió allí gente.

La comarca ha perdido en mil años algo más de 50 pueblos. De la mayoría sólo queda el testimonio escrito aunque otros desafían los estragos del tiempo y el robo de sus piedras como Tidón (Viana) o Desiñana (Nazar) donde aún se resisten a desmoronarse los antiguos lienzos de sus iglesias medievales.

"En general, hay mucho olvido sobre estos antiguos pueblos. El Desde el Centro de Estudios de Tierra Estella se ha intentado al menos tener constancia de cuántos fueron y denunciar el expolio que, en algunos casos, se ha producido de forma sistemática", dice el historiador y director del IESO El Camino de Viana, Toño Ros Zuasti.

Su estudio, y los propios restos donde aún se percibe un tallaje detallista en la piedra, no hablan de pequeños núcleos rurales abandonados por sus propios moradores en una búsqueda tan simple como la compañía o comodidades de poblaciones más grandes. "Si Bañano fue capaz de costear una talla románica de la calidad de su virgen ahora en Torralba del Río, o levantar iglesias góticas como las que costearon los de Desiñana, en Nazar, nos dan una idea de que eran lugares con una económica pudiente", dice Toño Ros Zuasti.

Peste, hambrunas y guerra

¿Qué provocó entonces su desaparición? Tres son los motivos principales: la epidemias, las hambrunas por el agotamiento de los recursos naturales y las guerras. La peste negra asoló Navarra en el siglo XIV y barrió del mapa muchos pueblos. Pero aunque esta enfermedad se ha asociado al medievo durante dos siglos después había rebrotes que se cebaban en pueblos. Y los que no morían huían despavoridos hacia localidades más grandes. Al menos, eso se cuenta de Bañano en Nazar.

También las contiendas que sacudieron el antiguo Reyno, con las rafias musulmanas o las tropas castellanas, hizo que en otros lugares se buscara refugio en municipios fortificados. Y Torralba del Río presentaba una infranqueable muralla frente a un Bañano fácil a la intemperie. "Al menos eso nos han transmitido durante generaciones", dice el primer edil de Torralba, Jesús Cayetano Oyón, sobre este despoblado a tres kilómetros de la localidad en dirección a Otiñano. "Antes, cuando araban la tierra, aparecían muchas veces sepulturas", rememora el alcalde.

O también las decisiones políticas que en la Edad Media apostaban por concentrar los núcleos de población en un único lugar -para garantizar la seguridad entre sus residentes- en detrimento de núcleos más pequeños, como ocurrió con Cornava, Tidón, Logar, Cuevas o Perezuelas a los que "absorbió" Viana o Zarapuz en Estella.



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