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Toros

El tercio de varas, protagonista en la corrida de Prieto de la Cal

Francisco Javier Sánchez Vara destacó tanto en la lidia de sus toros como en las de los demás, en su papel de director de lidia

Los picadores se emplearon en más de quince puyazos en la tarde de ayer
Los picadores se emplearon en más de quince puyazos en la tarde de ayerAlberto Galdona
  • Pascal Lizarraga. Tafalla 
Publicado el 24/10/2021 a las 06:00
Una plaza de Toros remozada y de aspecto más otoñal que nunca, acogió el regreso de los festejos de lidia a la ciudad del Cidacos. Una tarde con un tiempo soleado y sin cierzo animó a aficionados de toda Navarra a pasar por la taquilla de la plaza. Otros ya habían planeado el viaje antes, pues en los tendidos se escuchó hablar tanto francés como catalán y la presencia de una mayoría de público torista, por encima del habitualmente festivo de las fiestas patronales, marcó el desarrollo del festejo.
El espectáculo con los toros de Prieto de la Cal se centró en el primer tercio y en los viajes de los toros al caballo. Ahí radicó la parte más feliz del festejo. Porque si hablamos del último tercio el resultado fue decepcionante.
Quince puyazos cobró la corrida, como hubieran destacado los revisteros antiguos, remontando los toros las querencias y arrancándose de lejos en muchas de las segundas y terceras varas. Luego, durante la ejecución de la suerte, no todos se emplearon ni con la misma fijeza ni con el mismo tino. Destacó la alegría del 4º camino del peto en un tercer puyazo ejecutado con el regatón y el empleo del 6º metiendo los riñones mientras empujaba el peto con ambos pitones.
Francisco Javier Sánchez Vara destacó tanto en la lidia de sus toros como en las de los demás, en su papel de director de lidia. Sabe estar bien colocado en cualquier momento de la batalla.
Su primer jabonero tardeó desde que saltó al ruedo. Cobró dos puyazos y no le dio ninguna facilidad en banderillas. Con la muleta tuvo que apañar una faena, comiéndole terreno al toro, de corte más antigua que clásica. Mató de estocada baja y fue ovacionado. Visto que con la muleta los toros de ayer servían para poco más que un suspiro, a su segundo lo festejó en banderillas resucitando el par de “El Gordito” con la silla. El toro resultaría bronco y pese a embestir sin apenas humillar, su movilidad y la disposición del matador, dieron emoción a una faena que tendría el broche de media estocada tendida.
Serafín Marín se mostró sin sitio en el segundo. Ante un toro de pocas opciones hay distintas maneras de estar y el de Moncada y Reixac mostró una de las peores.
En el quinto se intentó estirar, con más amor propio que acierto.
Javier Orozco, recién alternativado, brindó el tercer toro al ganadero. Con un animal que colocaba la cara por las nubes y que apenas humillaba, el rondeño se hizo con el público a base de voluntad. Tras matarlo de una buena estocada, cortó la única oreja de la tarde.
El sexto se agarró al piso y se puso imposible cerrando un festejo donde sobre todo, destacaron los picadores.
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