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Tacones con historia en la Rochapea

Es el zapatero que cambió varias veces de calle sin salir del barrio, de la Rochapea. Cándido Rodríguez Olmedo llegó a Pamplona con 5 años. Su padre ya era zapatero; él aprendió el oficio de chaval, lo forjó en la juventud y lo bordó en la madurez. Su hija Azucena le tomó el relevo en el arte del remiendo.

  • PILAR FDEZ. LARREA . PAMPLONA
Publicado el 23/03/2011 a las 01:02
Los primeros cinco años de Cándido Rodríguez Olmedo transcurrieron en Segovia. Con los 64 restantes, hasta los 69 que hoy suma, podría escribir una interesante biografía sin salir de la Rochapea, una vida entre zapatos, calzado necesitado de unas puntadas y una mano experta. De la calle Norte, a la avenida de Guipúzcoa, de allí a Bernardino Tirapu, desde 1960 en las viviendas del Salvador, y en la plaza del mismo nombre, con todas ha tenido relación este zapatero remendón al que hace cinco años tomó el relevo su hija Azucena Rodríguez Romeo, de 41 años. Allí sigue ella, en la calle Bernardino Tirapu, cosiendo a mano, mejor que a máquina, y atendiendo a clientes de toda la vida. Zapatos se arreglan siempre, afirma, y más, en tiempos de crisis.

¿Recuerda la historia del local?
Uf!!, es muy larga. Mi padre llegó desde Segovia con 5 años, al abrigo del ferrocarril. Mi abuelo, que era zapatero, abrió un taller de reparación de calzados en la avenida de Guipúzcoa, cerca de las Hermanitas de los Pobres, después inauguraron en la plaza del Salvador el Bar Rodríguez y anexo a él la zapatería. Allí empezó a echar una mano mi padre, ya con 12 años y aprendió el oficio de su padre, al que ayudaba antes, con 9 años. Su hermano también es zapatero, es tradición familiar. Mi padre había trabajado en alguna fábrica, pero se quedó en el paro y se instaló por su cuenta en este pequeño local que utilizaban como almacén en el bar, en la calle Bernardino Tirapu. Con el tiempo el local se amplió.... y aquí seguimos. Más o menos esta es la historia, aunque a mí se me pierden detalles y fechas.

Y usted, ¿desde cuándo está en el comercio?
Yo antes ayudaba a mi padre, pero cogí las riendas hace cinco años, cuando mi padre se jubiló. Lo tuvo que dejar anticipadamente por una enfermedad, aunque ahora está recuperado.

-Una de las paredes del local de Cándido ilustra bien el pasado comerciante de la familia. Fotografías antiguas de la zapatería y del bar y algunas otras más recientes resumen la trayectoria de la familia y del apego de Cándido a su barrio. Dice él que los momentos más felices de su infancia los pasó en el colegio Ave María, donde recuerda, por ejemplo, al maestro Francisco Tirapu, precisamente hijo del doctor Bernardino Tirapu, que da nombre a la calle en la que instalaron el comercio.
¿Todavía se arreglan zapatos?

Sí, siempre y yo creo que más ahora, en tiempos de crisis. Tal vez se vendan menos cremas o betún, pero se arregla más. Nosotros tenemos los mismos clientes de toda la vida y ponemos tapas, suelas, arreglamos cremalleras o cogemos bajos, creo que a buen precio. Y, sobre todo, aún nos gusta clavar a martillo. Aunque tenemos máquina, preferimos trabajar con las manos, la tarea más artesanal, como me enseñó mi padre, aunque él tenía mucha más rapidez. Este oficio no da mucho dinero, pero es entretenido. Eso sí, mi padre empezaba a las ocho de la mañana y acababa a las ocho de la tarde y yo termino a las cuatro y media de la tarde para poder atender a mis hijos, la casa... es distinto. Y en ese sentido agradezco mucho que la gente se haya adaptado a mi horario. Eso, y lo mucho que me preguntan por la salud de mi padre.
SU HISTORIA1979. ESE AÑO, Cándido Rodríguez Olmedo abrió el local de la calle Bernardino Tirapu y se instaló por su cuenta.
Cándido Rodríguez Pinilla. El abuelo de Azucena y padre de Cándido abrió junto a su esposa el Bar Rodríguez (ya desaparecido), entre Bernardino Tirapu y Marcelo Celayeta. Anexo al local tenían una zapatería, en la que Cándido ayudaba ya con 12 años.
Avenida de Guipúzcoa. Antes, el abuelo reparaba calzado en otro local, cerca de las Hermanitas de los Pobres. Alli dio Cándido sus primeras puntadas con 9 años. Hace ahora 60.
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