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PATXI MARTIN HUARRIZ

El director de la coral

  • "Me dedico profesionalmente a la música, voy aguantando, no es fácil pero tampoco imposible vivir de esto"

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Patxi Martín con su oboe en Berrioplano. Al fondo, la parroquia de la Purificación. JORGE NAGORE
  • C.A.M. . BERRIOPLANO
Actualizada 03/11/2011 a las 01:00

Patxi Martín Huarriz, de 43 años, criado en Ilurdotz y residente ahora en Berriozar, dirige la coral Ametza de Berrioplano desde 2007. En esa fecha, el grupo comenzó a consolidarse y se integró en la federación de coros. Ahora continúa al frente de esta agrupación que preside Alicia Amezgaray y que reúne a vecinos de la cendea y de Pamplona con un repertorio que abarca "obras espirituales, euskal kantak, habaneras, polifonías, música tradicional de varios países, música sacra o villancicos". A la vez, completa su formación como oboísta (está en el sexto y último curso del conservatorio profesional) y dirige otras corales, como Alaikapela de la Chantrea a la recién creada Mirua, también de Pamplona. Tras varios caminos profesionales, comienza a hacer realidad su sueño de niño: dedicarse a la música. Un sueño que se fraguó, aunque él no lo sabe, de la mano de Enrique García Asensio, cuando este director de orquesta dirigía un programa en la televisión pública que él veía en su pequeño pueblo de Esteríbar, de el que "ya dirigía orquestas y conciertos".

¿Cómo llega a dirigir la coral Ametza de Berrioplano un oboísta?

Llevaban varios años trabajando, al principio más como amigos, más tarde con un profesor y luego más en serio buscar un director y me llamaron. Y era la primera coral en la que estaba. Yo soy oboísta, pero desde pequeño, casi desde que tengo uso de razón, quería dedicarme a la música. Por diferentes circunstancias, hasta más tarde no empiezo a estudiar en serio. En el mundo coral entré como complemento a los estudios de solfeo, cuando ya estaba en la escuela de música.

¿De todas formas, le enganchó el mundo de las corales?

Sí. Un compañero estudiante de guitarra y miembro de la coral de la escuela de Berriozar me animó y vi que podía hacerse realidad el sueño que tenía desde los siete años. ¿Me lanzo? Esa fue la duda e hice caso a Igor Ijurra. Me contó que él también llegó de forma casual y me animó a seguir ese camino. Luego, como desde crío había visualizado el tema, fue más fácil. Seguí y la verdad es que he aprendido mucho de ellos y también de las otras corales en las que participo, cada una con un repertorio diferente. He seguido participando en cursos y talleres corales con Julio Domínguez, César Alejandro Carrillo y antes con Pello Ruiz.

Desde pequeño tenía clara su vocación, pero no la pudo llevar a la práctica. En su caso vale aquello del que la sigue, la consigue.

Pertenezco a una familia de 15 hermanos, vivíamos en un pueblo y no había tantas posibilidades como ahora en cuanto a escuelas de música y así. Mi padre tocaba la guitarra y con él aprendí. También di clases con el maestro Joaquín Zabalza, de los Iruñako. De hecho, ahora toco con Chuchín Ibáñez. Yo me obsesioné con el programa que diría Enrique García Asensio sobre música y fue algo muy importante en mi vida. Delante de la televisión me ponía a dirigir y soñaba con recibir la batuta que entregaba al público. Me piqué con la música clásica y no me perdía los conciertos.

Al completar la formación, ¿ha tenido oportunidad de contarle a García Asensio lo importante que fue para usted su carrera?

Coincidimos en unos cursos. Yo iba a un intensivo de oboe y él, octogenario ya, impartía clases de dirección Me colaba en las clases y fue muy emocionante, pero no vi la ocasión de contarle. Demostraba mucho carácter.

Entrar en la coral fue casi una casualidad. ¿Cómo llegó a tocar el oboe?

Cuando ya de adulto entré en la escuela de música Francisco Casanova no había plazas en guitarra y me ofrecieron entrar en oboe. Me gustó el sonido y ahora tengo una relación de amor odio con un instrumento difícil.

¿Y tiene ideas de futuro?

En la música siempre aprendes. Igual me inclino por otros estudios, a lo mejor de dirección superior.

Pero ha podido ser profesional.

Voy tirando. No es fácil, pero tampoco imposible. Algunos se forman y lo ven más como hobby, pero también se puede vivir. Sin muchos lujos.



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