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TRASLADO

El matadero de Orkoien cierra sus puertas tras 47 años de actividad

La última jornada, por coincidir con fechas prenavideñas, se centró en el sacrificio de corderos

Imagen de la sala de faenado, por donde cada semana han pasado estos últimos años casi 3.000 animales.

La sala de faenado, por donde cada semana han pasado estos últimos años casi 3.000 animales.

Actualizada 25/12/2016 a las 10:30
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  • A. O. PAMPLONA

Al ajetreo habitual de estas fechas prenavideñas, al matadero de Pamplona de se le ha sumado un quehacer que ha alterado su labor cotidiana. El pasado viernes 23, después de casi 47 años, las instalaciones de la carretera de Orkoien cerraron sus puertas, las de oficinas, salas, cámaras e incluso hasta las de una vivienda, la del encargado de mantenimiento. Se cumplió así el acuerdo alcanzado hace varios años con el Ayuntamiento de Pamplona, y prorrogado de forma sucesiva, que implica el traslado de la actividad a la que va a ser su nueva ubicación desde este próximo lunes, el polígono Meseta de Salinas.

Y ha sido precisamente ese trajín el que no ha permitido a Jesús Elizari Garayoa, administrador de La Protectora, analizar a fondo los sentimientos que un cambio como el que está viviendo estos días es capaz de provocar. “No he tenido mucho tiempo de pensar porque estamos metidos de lleno en esta vorágine. No se trata de un traslado al uso, sobre todo porque nuestra intención es convertir las nuevas instalaciones en un referente, porque detrás hay un grupo importante”. Un traslado, además, acuciado por la inminencia del final de un plazo, el fijado en el acuerdo con el Ayuntamiento de Pamplona para el cierre de las instalaciones, que vence el próximo 31 de diciembre.

De todas formas pocas cosas tiene previsto llevarse Elizari a su nuevo despacho en Salinas. Lo mismo sucede con la maquinaria del ya antiguo matadero de Orkoien, de la que apenas una pequeña parte se reutilizará en las nuevas instalaciones, “únicamente algunos utensilios” dice. A la que sí quiere “buscar acomodo” es a la pequeña placa que se conserva en una de las fachadas del edificio de oficinas, colocada allí el día de la inauguración del matadero, el 5 de marzo de 1969. En ella las dos empresas fundadoras, La Protectora y La Proveedora, quisieron agradecer “los desvelos” del que entonces era su presidente, Fermín Elizari Goyeneche, padre del actual administrador, por hacer posible las nuevas instalaciones.

EL ÚLTIMO DÍA

Ayer viernes por la tarde, en la sala de faenado, fuera del horario habitual de trabajo que abarca entre las 6 de la mañana y las 15 horas, las instalaciones de Orkoien estuvieron reservadas para el sacrificio de corderos. Una excepción, la del horario, que se repite anualmente la semana previa a la Navidad por motivos obvios.

Por la mañana operarios y maquinaria centraron su labor en el vacuno, un cometido reservado también para los lunes, martes y miércoles de cada semana, mientras que los jueves se dedican por completo al ganado equino, aunque su mercado se encuentra repartido prácticamente al cien por cien entre Italia, Suiza y Bélgica. El calendario para el ovino es más variable, y el porcino no se sacrifica en Pamplona desde el pasado mes de septiembre, como tampoco va a tener cabida en el nuevo matadero de Salinas, donde ya ha comenzado la primera actividad con el traslado de los empleados adscritos a la sala de despiece.

Del cambio que ha experimentado esta industria ha sido testigo Jesús Elizari, que destaca por encima de todo el concepto de seguridad alimentaria, algo que hace medio siglo no existía prácticamente, “y que obliga a que los niveles para comercializar la carne sean cada vez más exigentes, o que haya que adaptarse no solo a las necesidades del consumidor, sino también a las del productor”. Asegura con aplomo que el matadero de Orkoien ha cumplido un importante papel hasta que ha llegado el momento del cierre.

En estos últimos años el número de sacrificios semanales en el matadero de Orkoien oscilaba entre los 1.100 y 2.700 de los que 600 corresponden a vacuno y equino, y entre 1.500 y 2.000 a ovino. “De los dos primeros aproximadamente la mitad son para exportación, mientras que el ovino es más local, aunque también se exporta a Francia e Italia”, explica Elizari. De porcino, hasta septiembre, se sacrificaban entre 2.000 y 2.500 animales a la semana.

NUEVA ACTIVIDAD ECONÓMICA

Un último acuerdo suscrito con el Ayuntamiento de Pamplona va a permitir que los gestores del matadero de Orkoien puedan acceder al interior de las instalaciones en el mes de enero, aunque únicamente hasta el día 16, para poder retirar material.

Sobre el futuro del lugar Jesús Elizari no tiene más datos que los que figuran en el Plan Municipal de Pamplona. “Sabemos que cuando todos estos edificios desaparezcan hay prevista un área poligonal de servicios, una actividad económica, pero ni siquiera sabemos cuando se va a ejecutar el derribo”, confiesa.


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