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OBITUARIO

"El encierro, masificado, ha perdido brillo, el ayuntamiento debía obligar a correr de blanco"

Entrevista de Julen Madina en Diario de Navarra tras dejar los encierros de Pamplona en 2011
Entrevista de Julen Madina en Diario de Navarra tras dejar los encierros de Pamplona en 2011
    Publicado el 30/08/2016 a las 16:09
    A continuación, reproducimos íntegra la última entrevista de Julen Madina en Diario de Navarra en el año 2011, concedida tras abandonar los encierros.

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    Julen Madina Aierbe (Hernani, 1954) lo está pasando mal. Tiene mono, auténtico síndrome de abstinencia del encierro así que, para contrarrestrarlo, evita, no sólo viajar a Pamplona, sino cualquier imagen de la carrera en la que participó 40 años, entre 1971 y 2010. Ha decidido retirarse, porque está "al final de un ciclo y por un motivo por encima de cualquier otro": su hija Aisha, de 6 meses.

    Controvertido y mediático, asegura que sin pretenderlo, Madina, profesor de Educación Física, cumplirá 57 años en septiembre. Ha sido durante años uno de los iconos del encierro, "divino" denostado y admirado, con tiempos malos y otros mejores. Se dice incomprendido, pero sigue dispuesto a decir lo que piensa, aunque reconoce que, a veces, no sea bien entendido. Comenzó el encierro en la plaza del Ayuntamiento, continuó en Estafeta y sus últimas carreras fueron ya en Telefónica. El momento más crítico, sin duda, las cinco cornadas de un Jandilla en 2004.

    ¿Cómo empezó a correr encierros?

    Estaba de cámping con mi hermano y unos amigos en el valle de Ultzama. Nos gustaba mucho la zona, vivir la naturaleza, coger setas, pescar... Pamplona estaba cerca, así que fuimos. Teníamos amigos en Muthiko Alaiak; hablé con uno de la peña porque me interesaba correr. Él me explicó las normas básicas. Entonces el encierro era a las siete de la mañana y al día siguiente allí estaba yo, en la plaza del Ayuntamiento. Me dijo que tenía que esperar al primer cohete, al segundo, después contar hasta diez y salir corriendo. Intenté seguir las normas. Al segundo cohete ya no había nadie, así que me sentí un poco engañado, pero enseguida me encontré con la manada. Corrí apenas 30 o 40 metros, hasta el Iruñazarra, ahí caí y vi pasar los toros. Me enganché y hasta hoy.

    ¿Hasta hoy o hasta el año pasado?

    No, aún estoy enganchado, el mono no se me ha ido, por eso estoy tan mal, no quiero saber, no quiero ir y ponerme a llorar como una magdalena, ni ver, no puedo. Físicamente estoy preparado, no tengo lesión, había entrenado; en agosto pasado me operaron la rodilla . El año pasado corrí infiltrado, tenía rotos los dos meniscos y ligamento cruzado anterior, terminé con una tendinitis brutal, machacado; ahora estoy bien, pero psicológicamente no.

    ¿Por qué no?

    Porque he tenido mi primera hija biológica. Se llama Aisha y tiene 6 meses. Es el motivo principal, pero es que hay que tomar decisiones, tengo claro que es el final de un ciclo, aquí nadie es eterno ni insustituible. Mi mujer trabaja y yo estoy criando a la niña.
    Julen Madina propicia un contundente receso en la entrevista para aclarar el titular que un medio digital le atribuyó recientemente: "Ahora no hay grandes corredores navarros". "Es tal la masificación, hay muchos corredores de Madrid, de Valencia; el relevo generacional viene de estas comunidades, no de Navarra, por eso quedan pocos grandes corredores, pero por supuesto que los hay, el encierro nació en Navarra y ellos me enseñaron, por ejemplo los tres hermanos Unzué, Atanasio, Tito Murillo o Pascual Larumbe, de todos aprendía, en ellos me fijaba".

    ¿Cuándo cambio de tramo?

    Al tercer día. Al segundo ya no me gustó mucho porque era curva, una recta y otra vez curva. Así que me situé pasada la curva de Estafeta y desde ahí muchos días llegaba hasta la plaza. Eran carreras de 300, 350 metros. Hoy día eso sería ciencia ficción. Entonces entraba al coso con uno o dos toros. Eso salía en multitud de fotos, así durante años y lo que ha roto todo es la televisión. Luego dicen que soy mediático, pero no lo he buscado. Yo era paradigma del buen correr, ejemplo a seguir, me preparaba, me cuidaba, pero claro, era guipuzcoano.Yo paso de esa historia, como de los de robasetas o meaplayas. Es un provincianismo total, yo tengo amigos, los mejores en Navarra, es mi casa, y me da igual de donde seas, pero me han dicho muchas cosas y tengo que hilar fino porque me crucifican. La década de los 80 fue buena, pero en los 90 todo se volvió malo, los periódicos empezaron a criticarme... todo. Llegué a tener amenazas de muerte por teléfono y cartas. Incluso una persona intentó echarme al toro dos veces y, paradójicamente, en 2005 yo le saqué de una cornada real. Luego lo hablamos. En los últimos años las cosas volvieron a mejorar otra vez, pero tuve que pasar por todo eso. Porque digo lo que pienso. Puede opinar un navarro con pedigrí y yo no. Esa es la película.

    Ha dejado entrever que defiende los encierros txikis.

    Es una forma de dar salida a los chavales, podía ser alternativa para intentar recuperar gente. Una afición no se puede inculcar sin poner los medios, no puedes ser un buen piloto sin circuitos. Porque luego ya hay buenas escuelas, como los encierros de Tafalla, Tudela o de los pueblos de la Ribera, pero hace falta un inicio, unas vaquillas... En Pamplona no se está haciendo nada y el encierro ha perdido ese brillo de hace años, el 80% son de fuera.

    Es partidario de vestir de blanco

    Partidario no, precursor. Los políticos son cobardes, pero Pamplona debería obligar a correr de blanco. Más respeto y no tanto colorín. Eso es fácil de controlar. Cuando la petición sea mayoritaria el ayuntamiento seguirá la corriente y lo pedirá, pero no quieren tomar decisiones polémicas.

    ¿La retirada es definitiva?

    Sí, estoy al final de un ciclo. Si tuviera 30 años podía hacer un paréntesis. La única forma de que me hubiera reenganchado sería la retransmisión de TVE. Me llamaron para ir un par de días al plató, pero eso no. Les dije que no. Quitaron a gente buena, como Solano y ahora parece que retransmiten un partido de fútbol. Se podía contar algo desde dentro, más íntimo.

    ¿Correrá otros encierros, como el de Tafalla, por ejemplo?

    No lo sé. Ahora mismo estoy en mi trauma personal de "no Sanfermines". Veremos cómo sigo.

    Su peor recuerdo, ¿la cogida de los Jandilla en 2004?

    Fue la segunda cogida más numerosa en cornadas (cinco) sin resultado de muerte. Pero al año siguiente salí y eso sí que no lo ha hecho nadie. La gente no me echó en los 90, ni un toro en 2004, la decisión es sólo mía.
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