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PAMPLONA

Medir el aire desde la bici

  • La UN hace balance del primer año del proyecto Life + Respira, en el que se analiza la calidad del aire gracias a ciclistas voluntarios

Medir el aire desde la bici
Una marcha en apoyo a la seguridad de los ciclistas, en la calle Yanguas y Miranda de Pamplona.
CALLEJA
  • Asier Gil. Pamplona
Actualizada 12/12/2015 a las 06:00
Ante el relevante dato de que la alta contaminación de nuestras ciudades influye en la muerte de 27.000 personas al año en España -cuando, por ejemplo, 1.300 personas pierden la vida anualmente en accidentes de tráfico-, resulta complicado mirar hacia otro lado, sobre todo cuando la actualidad informativa acentúa los problemas que genera esta situación, ya sea en la Cumbre del Clima en París, en las restricciones al aparcamiento en Madrid o en los millones de mascarillas que pueblan Pekín debido a la alerta roja por la fuerte contaminación.

Todo eclosiona en una conclusión meridiana: que existe una relación necesaria entre el cambio climático derivado de la polución y los problemas de salud de nuestro entorno local. Y con esta proposición nació hace un año el proyecto de investigación Life + Respira, desarrollado por la Universidad de Navarra (UN) con la colaboración de más de 150 voluntarios.

A través de unos dispositivos añadidos a bicicletas que circulan por toda Pamplona se miden los valores de polución de las distintas zonas de la capital navarra. Este miércoles, aprovechando la celebración del Día internacional de acción contra el cambio climático, fue el momento elegido para evaluar el desarrollo del estudio y las conclusiones que se van perfilando -aunque todavía resta más de un año de análisis-, además de presentar a los voluntarios los resultados que nacen de su extensa y vital colaboración.

Tras un año de investigación, los datos recopilados son abrumadores. De los 50 captadores -los dispositivos empleados-, un 80% está circulando regularmente, lo que ha propiciado 627 reservas de equipos por parte de los voluntarios -que disponen de un plazo máximo de siete días para llevarlos consigo en sus bicicletas-.
Los investigadores de la Universidad de Navarra cuentan con 5.200 recorridos por la ciudad -los trazados en bici se dan por todos los barrios, aunque son más numerosos en las principales arterias del tráfico- y 500.000 puntos de datos, de los que se han recogido 5.000 millones de medidas, con 475 millones de lecturas.

Pero estos interminables datos, ¿para qué? Los resultados son “extremadamente provisionales”, como dijo uno de los investigadores, Arturo H. Ariño, pero ya se intuyen lugares de alta concentración de monóxido de carbono -la bajada a Landaben o la estación de tren-, dióxido de nitrógeno -Iturrama o, de nuevo, el polígono industrial de Landaben- y partículas -las intersecciones entre las grandes vías de la ciudad, como la avenida Navarra con San Jorge, la avenida Guipúzcoa también con San Jorge, la rotonda de Mendillorri, las principales arterias del Segundo Ensanche...-. “Sin embargo -remarcó el profesor de la UN-, son niveles legales; hay contaminación, pero ni de lejos comparable a lo que ocurre en Pekín”.

POR CULPA DEL TRÁFICO

El estudio sirve asimismo para determinar que la contaminación de Pamplona es muy dependiente del tráfico. “Los vehículos diésel son los principales responsables de la contaminación. Y los datos recogidos también nos indican que los parques poseen un efecto bastante saludable, ya que en esas zonas caen los niveles de partículas en el aire”, expuso Ariño.

El coordinador de Life + Respira, Jesús Miguel Santamaría, se mostró contento con el progreso del proyecto en este punto intermedio y valoró, además de los datos obtenidos -en su opinión, bastante predecibles-, el sinfín de posibilidades que se va a poder concretar con la investigación.

“Vamos a hacer una actuación encaminada a demostrar qué cantidad de contaminantes absorbe la vegetación, y Pamplona es una ciudad privilegiada, ya que tiene una superficie arbórea muy importante, de las más altas de España, lo que conlleva una reducción considerable de la contaminación. Y los resultados nos determinarán cuáles son las zonas más contaminadas y que requieran, por tanto, de una actuación a nivel político, como el cierre del tráfico, abrir vías alternativas o plantar árboles en lugares concretos”, indicó.

Para ello, el trabajo de los voluntarios es vital, como defendió la coordinadora del voluntariado del proyecto, Maribel Gómez. “Esa masa crítica de gente actuando -compuesta por 164 personas, de las que 137 ya están formadas y 80 se han instalado la cesta con el captador en su bici- nos ha permitod tener prácticamente ya cubierto el mapa de Pamplona”, observó.

“La respuesta ha sido fantástica, quizá porque se entendió que el estudio tiene una gran solidez. Además, los ciclistas saben que están trabajando para conseguir algo que les beneficiará en el futuro, ya que se está tratando de potenciar el uso de la bicicleta”, apuntó.

Bien lo sabe la pamplonesa María Ángeles Guerrero Aspurz, de 46 años, voluntaria en Life + Respira y que apuesta por lograr una mayor sensibilización del problema. “Hay que ir trabajando por reducir la contaminación y concienciar a la población sobre los beneficios de circular en bici”, alega.


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