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URBANISMO

Reflexiones de Verónica Quintanilla

  • DN.ES. PAMPLONA
Actualizada 19/08/2015 a las 06:00
Propuesta del equipo de Verónica Quintanilla:

"Juzgar con los ojos de hoy lo que hicieron nuestros antepasados tiene el riesgo de que creamos que lo haríamos muchísimo mejor, cuando en realidad, sus decisiones sólo trataban de solucionar el problema concreto que tenían.

En 1915 la ciudad no cabía, necesitaba expandirse. Una opción hubiera sido crear barrios extramuros de la ciudad y conservar el patrimonio fortificado. Sin embargo, esta opción que, con ojos de hoy puede resultar muy válida, en ese momento hubiera creado dos ciudades: la intramuros y la extramuros, con la fractura social que ello conlleva. La primigenia como la importante, la exterior como los arrabales. Y Pamplona hubiera vuelto al escenario de comienzos del siglo XV, cuando antes del Privilegio de la Unión, las murallas separaban a sus habitantes. Con la diferencia de que ahora hubieran sido murallas sin uso, sin función, mucho más extensas, abriendo una gran distancia entre sus barrios y, sobre todo, entre sus ciudadanos.

Otra opción hubiera sido derribarlas por completo, arrasarlas. Sin embargo, en épocas en las que la austeridad era necesaria, sólo se ejecutaba lo imprescindible, como ocurrió en Pamplona; se tiró aquello que estorbaba a la construcción de los ensanches y de las principales arterias de la ciudad.

Es cierto que 1915 es una fecha muy tardía para desconocer el valor artístico del conjunto amurallado. Operaciones similares de derribo se habían hecho en otros lugares 60 años atrás. Pero no estamos en Alemania, donde en 1919 en Weimar se funda la Escuela de la Bauhaus, ni en Viena, donde Adolf Loos acaba de publicar Ornamento y Delito… No hay todavía movimientos de vanguardia, igual sí personas vanguardistas, pero no sensibilidad suficiente en la población para aceptar como una virtud lo que se veía como un defecto.

Por lo que derribar las murallas es lo que nosotros hubiéramos hecho en 1915, igual no con tanto acierto como lo hicieron, pero lo hubiéramos hecho. Juzgar las decisiones de nuestros mayores sólo sirve para darnos cuenta humildemente de que quizás no lo hubiéramos hecho mejor".


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