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HOSTELERÍA

La plaza del Castillo despide al mítico bar Sevilla y al Tropicana

  • La tercera generación de los Remírez cierra el bar que su abuelo inauguró hace 70 años, el Sevilla, y se suma al adiós del Tropicana

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Actualizada 15/01/2015 a las 07:39
  • Joana Pernaut. Pamplona
Los hermanos Álex y Alberto Remírez representan a la tercera generación del bar Sevilla de Pamplona. La tercera y la última. Ellos cerrarán para siempre la puerta de este local que su abuelo inauguró en 1946. Lo harán el próximo 24 de enero. Un cierre que conlleva el fin de 70 años de su historia y de una parte de la ciudad.

La plaza del Castillo, además de perder este emblemático rincón, se ha quedado también sin el bar Tropicana, clausurado desde el pasado día 31. Con estas despedidas, los edificios en los que se asientan se van a quedar vacíos.

El adiós de la familia Remírez se enmarca en la finalización del sistema de alquiler de rentas antiguas. "No hemos podido negociar nada con los propietarios", justifican. Esta negativa les ha forzado a anunciar lo que nunca hubieran querido, tal y como han publicado en Facebook.

Así, Álex y Alberto ponen punto y final a una aventura emprendida por su abuelo Julián, natural de Arróniz. Él compró el bar, ya con el nombre de Sevilla, en 1946. Por entonces, se ubicaba en el actual bar Kiosko, hasta su traslado a la actual ubicación en 1959. Aquellos primeros años fueron años de tertulias y de juegos de cartas. Se sufría la posguerra y Julián se jugaba la vida para conseguir género en estraperlo, tal y como reproducen sus nietos. Más tarde, contribuyó a fundar la cooperativa de hostelería.

Con el paso del tiempo, este bar conquistó el paladar de muchos ciudadanos con sus pinchos de riñón. Una creación de la madre de Álex y Alberto, Miren Mardaras, natural de Durango, que se casó con el hijo del fundador, Josetxo Remírez, con quien tuvo tres hijos. Tras la muerte de Julián y Josetxo, en 1997, Álex y Alberto se pusieron al frente del negocio que los vio crecer.

Hoy, arropados por muchos clientes, compañeros y ciudadanos que se acercan para despedirse, llevan la pena como pueden. No saben todavía qué nueva puerta van a abrir. De momento, prefieren zanjar el capítulo que tienen entre manos.

De cara al público, se despedirán con una fiesta de DJ el día 16 y un lunch, el próximo 24. A partir de ese día, el inmueble en el que también se asentó la sociedad Gazteluleku, entre otros, quedará vacío.

TROPICANA Y RELOJERÍA LAS PALMAS

Una situación similar  vive el edificio del bar Tropicana, también en la plaza del Castillo, conocido por haber albergado la pensión Quintana en la que se alojaba el escritor Hemingway. El rincón hostelero cerró el pasado día 31, tras seis años con los mismos propietarios.

El mismo camino sigue la relojería Las Palmas, en el mismo bloque, aunque con entrada desde la calle Espoz y Mina. Un negocio abierto por los hermanos Sanz Barbarin en 1983 y que se despide, también, en el marco de las rentas antiguas. Con su liquidación, este edificio se quedará, asimismo, deshabitado.
Selección DN+


  • Gabriel
    (19/01/15 01:41)
    #17

    Hasta Siempre Bar Sevilla. Espero que los pamploneses recapacitemos: antes del cierre hubo la posibilidad de que pudieran pagar lo que se les pedía llenando todos los fines de semana. Llorar ahora no sirve de nada. DEBEMOS consumir y dejarnos los pocos euros que tenemos en los sitios donde luego nos jodería que cerraran, no 'donde va Vicente' y ni siquiera te agradecen la fidelidad. Mantener un bar abierto AHORA es tarea de GUERREROS.

    Responder

  • De la calle
    (15/01/15 20:55)
    #16

  • DESCONCERTADO
    (15/01/15 18:37)
    #15

    Si pagaban un alquiler irrisorio, y cobraban los cubatas a 6 o 7 euros (Vamos, que no eran nada caros...) Si ellos no pueden sostener este negocio, ¿quién lo va a poder hacer??

    Responder

  • RG
    (15/01/15 09:26)
    #14

    Espero que de ahora en adelante haya una policía de comercio que adapte los alquileres con los propietarios regularmente: poniendo los alquileres al día teniendo en cuenta la marcha de la economía, inflaccion, coste de vida, cargas. etc. etc. Si hubiera sido así este batacazo se hubiera podido evitar antes de estrellarse contra un muro.

    Responder

  • Fede
    (14/01/15 23:55)
    #13

    Pues todos tienen su parte de razón. Por un lado es injusto que esos propietarios hayan tenido congelado su local a ese precio irrisorio. Y por otro lado da pena que comercios emblemáticos desaparezcan. Pero en el caso de los bares me da menos pena, porque con esos alquileres tan bajos y los precios que han cobrado, se han tenido que hacer de oro. Así que ahora a invertir todo lo ganado en otro proyecto chulo para generar empleo y hacer ciudad.

    Responder

  • Vaya Renta Antigua
    (14/01/15 19:58)
    #12

    No sabía yo que ciertos bares de la Plaza del Castillo tenían esas condiciones ventajosas para sus negocios. Desde luego que nunca he visto que hayan repercutido ese ahorro mensual en los precios de las consumiciones... creo entender que se han estado aprovechando del ciudadano y ganando un dineral a nuestra costa (aumento de precios por San Fermín que se quedan para el resto del año incluidos)? . Seguro que sí. 

    Responder

  • Lur
    (14/01/15 18:54)
    #11

    Pues si dijo..
    Siempre, indefectiblemente, la culpa de todo malo la tienen los que nos gobiernan. Con ciudadanos ejemplares, como somos todos, no se explica lo mal que lo hacen. ¡ Y no hablemos de Y.Barcina, que ésa sí que....-

    Responder

  • De la calle
    (14/01/15 18:47)
    #10

    Pues no dijo..
    Durante muchos años la rentabilidad de algunos negocios ha estado basada en los bajos alquileres, propiciados por una ley que ahora termina. Ello ha supuesto competencia desleal para algunos y grave perjuicio para los propietarios de bajeras y locales comerciales.

    Responder

  • Juanito
    (14/01/15 18:36)
    #9

    Los que han respirado son los propietarios de los locales de renta antigua, que por una ley franquista de posguerra han estado 70 años con los alquileres prácticamente congelados, y con los inquilinos abusando a sus anchas. Y desde luego Yolanda Barcina o el modelo de ciudad no tienen nada que ver.

    Responder

  • Garciandía
    (14/01/15 17:34)
    #8

    Gracias a que en  la década de los 40, mi padre compró no sólo la bajera si no que por aquel entonces le exigieron comprar el edificio entero, hoy en día desde  creo,1943, la peluquería Garciandía la más antigua con los mismos propietarios está en su sitio. Si nos hubiéramos de atenor a las subidas, creo que en algunos casos muy exageradas, hubiéramos estado abocados al cierre. Quizás por la vista de aquellos años, hoy en día seguimos. Lo siento por los comercios emblemáticos que tienen que cerrar sus puertas

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