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El gaitero de todos sus pueblos

  • Alfonso Vázquez ha dedicado casi toda su vida a la música popular tanto en la cendea de Cizur, de donde procede, como en Zizur o Pamplona, donde ha sido habitual en los Sanfermines.

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Alfonso Vázquez Elizari en la plaza de Undiano. BUXENS
  • C.A.M. . UNDIANO
Actualizada 13/10/2011 a las 01:05

Ha recorrido todos los pueblos de la cendea y sigue haciéndolo allí donde le llaman. Bromea porque, a pesar de sus problemas de audición y a que su formación se limita a unos cursos de solfeo y otros de gaita y tuba, no le ha faltado "oído para la música". Toca la tuba en la banda de Zizur Mayor, en la txaranga Untzalas y en otra txaranga todavía sin nombre que organiza junto a un grupo de jóvenes de la banda. El saxo lo toca en la txaranga Ziripot y la gaita con los gaiteros de Zizur Mayor. Además, es el compositor de las piezas musicales preparadas en 1995 para el entonces recién recuperado carnaval rural de Zizur. Natural de Astráin, a sus 53 años, casado y padre de dos hijos, trabaja como informático en el Ayuntamiento de Pamplona y no olvida que esta dedicación ha sido posible por la entrega de su esposa, Blanqui, a otras obligaciones. Tampoco olvida los años compartidos con Olga López en txarangas y grupos. En la entrevista se hace acompañar de Maite Ciganda, tambor en el grupo de gaiteros de Zizur y que destaca su papel como "músico de la cendea de Cizur" y su compromiso con los músicos locales. "Se nota que tiene gusto por tocar y que transmite y que sabe trabajar en equipo, lo que en música es muy importante. Hay que saber estar con otras personas. En su caso es abierto, trabajador y agradable y hace que en los ensayos se pase bien, lo que también es importante porque estamos por diversión", recalca esta joven.

¿Cómo empezó a tocar instrumentos? ¿Tradición familiar?

Realmente no, aunque mi abuelo tocaba la trompa en la orquesta Santa Cecilia no tuvo nada que ver: Sólo mi hermana completó la carrera de txistu.

¿Entonces?

Sólo hice un año de solfeo y tiempo después, aunque no recuerdo muy bien cuando, empecé en Zizur y de allí a Ziripot, la banda,. No tengo bien las fechas, pero sí que me acuerdo que llevaba a mi hijo a hombros a veces cuando tocaba en San Fermín.

¿Y hasta que el cuerpo aguante?

Así es. Mientras se pueda.

¿Pero en esto de la música si que hay relevo, no?

En general sí, salvo en la gaita. Al menos aquí no hay relevo.

¿Y por qué puede ser?

En general, cuando hay cursos se apunta gente mayor. Además, en la gaita hay que trabajar más que en el saxofón, por ejemplo, y aquí siempre eres solista. Si hay un fallo se nota enseguida. El caso es que no viene nadie detrás. En las txarangas si hay relevo.

Y para formar un grupo le llaman a usted entre todos los músicos que hay en la banda de Zizur.

Hay que estar pendiente del papelo, tener un sitio donde ensayar y podía ayudarles.

¿Y queda tiempo para organizarse con todo?

El único día libre es el lunes. El martes hay banda y gaita, el miércoles la txaranga Untzalas, el jueves banda y el viernes Ziripot y ahora los fines de semana con la txaranga nueva. Pero sólo es posible porque mi esposa lo consiente y se ocupa de otras obligaciones. En su día formamos el colectivo Santa Águeda, aunque ahora yo estoy más desligado, que organizaba el Olentzero, carnavales, Santa Águeda, las fiestas de primavera. También tocábamos por la cendea.

¿Y qué es lo mejor de todo?

A mi me gusta, sobre todo, tocar las dianas.

¿Pero qué supone para usted?

En general me gusta todo. También hay días que tocas sin ganas, pero son más las cosas buenas que malas. Te anima ver que la gente está a gusto. Lo que más me gusta es el 6 de julio en Pamplona. Tocamos con Ziripot y que haya tanta gente que está contigo es mágico. En San Fermín también está muy bien la salida de la plaza de toros por el callejón. Es un momento divertido, aunque muy duro. Cuando tocaba en las txarangas de las peñas lo más duro era subir hasta la última fila de la plaza con la tuba de 13 kilos y luego bajar.

¿Y no deja estas cosas?

Lo de los toros sí. En Cizur todo sigue igual y todo está muy bien. Lo más duro suele ser el Olentzero, porque se actúa de 16.30 a 21.30 horas y con mucho frío. Pero a la vez nos tratan muy bien.



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