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Entrevista
mikel Baztán carrera

"Cuando un alcalde piensa en el interés del pueblo y no del partido es una gozada"

El jardinero de Noáin ha pasado a serlo de Pamplona. El impulsor del Parque de los Sentidos, por el que ha recibido más de 20 premios, tiene ahora como destino de trabajo las zonas verdes de una ciudad que, dice, tiene unos jardines con un "enorme" potencial. De entre todos ellos, se queda con la Taconera

Mikel Baztán, 'el jardinero de Noáin', que ahora lo es de Pamplona, en el Parque de los Sentidos.

Mikel Baztán, 'el jardinero de Noáin', que ahora lo es de Pamplona, en el Parque de los Sentidos.

Actualizada 01/10/2016 a las 20:38
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Un día, cuando tenía 14 años, se sorprendió al ver los brotes verdes de los árboles en la primavera. Y se hizo jardinero. Mikel Baztán Carrera (Pamplona, 1965) recuerda perfectamente ese momento. Igual de claro guarda en su memoria, como una fotografía en alta resolución, cuando, años después, el 23 de diciembre de 1996, le llamaron por teléfono del Ayuntamiento de Noáin para decirle que había sacado la plaza de jardinero. Su trabajo consistiría en poner en marcha el nuevo servicio de jardines. Fue su regalo de Navidad. Entró en 1997 y estuvo hasta 2016. En estos 19 años, dedicado, como dice, a crear belleza, ha acumulado 21 premios, relacionados con la sostenibilidad y medio ambiente, por el Parque de los Sentidos de Noáin y su centro Lorenea. Galardones autonómicos, estatales e internacionales, ya que ha sido reconocido hasta por las Naciones Unidas en Dubai y Teherán. Ha hecho que Noáin haya dejado de ser conocido únicamente por el aeropuerto o por el acueducto. Rechaza el protagonismo en este logro e insiste en que todo lo conseguido es fruto del interés y del esfuerzo de políticos, equipo y ciudadanos, "que han mimado" los jardines y arbolado de su localidad. Con el cambio de Ayuntamiento en Pamplona, Bildu le llamó para dirigir el servicio de parques, jardines y zonas verdes de la capital. Dice con orgullo que él ha trabajado con todos los colores políticos. Cuidador de los jardines de la ciudad, puestos a elegir se queda con uno, sin dudar, con la Taconera. Reconoce que el oficio de jardinero es duro, porque hay que trabajar con frío, sol, lluvia... "Pero compensa ver cómo crecen las cosas, florecen, y te enseña a ser paciente". En Noáin recibía el agradecimiento de los vecinos, contentos al ver su pueblo más verde. Sabe que eso no le va a ocurrir en Pamplona. "En un pueblo la población es más cercana", añade.

La entrevista a Mikel Baztán discurre en el Parque de los Sentidos, proyecto impulsado y dirigido por él. Aunque prefiere decir que sólo fue el "ideador" porque hacerlo ha sido "cosa de todos". Un jardín que trae a la memoria cinematográfica el de Mary Poppins, aquel parque mágico inglés en el que se perdían los niños y donde se podía, con un salto, entrar en los cuadros que pintaba Dick Van Dyke, el deshollinador. El parque de Noáin tiene algo de eso. Paseas mientras escuchas, hueles, ves, saboreas, tocas... Este oasis privilegiado es un lugar propicio para hablar de su infancia, su familia, la belleza, la humanidad... y de su padre, cartero, por quien surgió su afición a la bici. Porque otra de las imágenes que guarda en sus recuerdos es la de su padre montándose cada mañana en su bicicleta para repartir el correo. ¿Como El cartero de Pablo Neruda? Sí, responde. Y otra película acude a su memoria, Conversaciones con mi jardinero, para entrelazarse con su propia historia.

¿Cómo se hace uno jardinero?

Mmmm, pues... empapándose de la belleza de las plantas. Es algo que me ocurre cuando estoy haciendo algo disfrutando a rabiar y de repente me doy cuenta de que estoy rodeado de belleza. Entonces, en ese momento, es cuando siento agradecimiento a la vida.

Pero, ¿de dónde le viene esta afición que convierte en oficio?

He tenido la suerte de que mi familia me ha enseñado a cuidar el entorno. En el barrio de la Milagrosa, donde vivía, había una campa cercana abandonada. Con mi padre y hermanos, además de cuidarla, empezamos a comprar y plantar árboles. De mis padres aprendí el significado del respeto, trabajo, de la importancia de cumplir con tu palabra...

¿Cómo fueron sus comienzos?

Soy el pequeño de 11 hermanos. Algunos han tenido relación con la jardinería. Era grande la diferencia entre generaciones entre nosotros y, aunque había conciencia de tener que llevar dinero a casa, los pequeños teníamos más oportunidades. Yo primero hice en Formación Profesional carpintería, porque daba pie a generar belleza. Luego, pasé de utilizar las entrañas de los árboles a plantarlos y cuidarlos porque hice técnico forestal en la escuela de Villava. Había un curso específico de jardinería. Ahí empecé. Pocas profesiones pueden decir que se dedican a generar belleza.

¿Cómo empezó su experiencia profesional?

Puse en marcha Ekilore, dedicado al diseño y mantenimiento de jardines. Éramos 11 socios. Aunque yo ya no estoy, la empresa continúa. Estuve de 1986 a 1993, primero de jardinero y luego, como responsable de mantenimiento de jardinería del ayuntamiento de Pamplona, que nos contrataba. La experiencia fue tan dura como bonita. Aprendimos y disfrutamos mucho. Teníamos como cliente al Ayuntamiento de Pamplona. Sientes orgullo cuando ves que las zonas verdes públicas que cuidas están bien y las puede disfrutar la gente.

Para orgullo, recibir premios en Dubai, Teherán...

Sí, pero más orgullo me produce lo anterior. Me gusta hacer sentir bien a la gente, es lo que más me llena. En Noáin es lo que he percibido. Entre todos hemos contribuido a cambiar Noáin.

¿Y después de Ekilore?

Me integré en una empresa familiar de los hermanos dedicada a la producción de planta forestal. Estuve de 1993 a 1997. Y luego tuve la suerte de sacar la plaza concurso oposición para jardinero en el Ayuntamiento de Noáin.

¿Qué pensó al recibir la llamada con la noticia?

Lo primero, pensé en mis padres. Ya no iban a tener que preocuparse por mí.

¿Cuál era su misión?

La idea era empezar el servicio desde cero, mejorar el pueblo en cuanto a zonas verdes y crear un servicio de jardinería municipal que fuera la seña de identidad de Noáin. Hoy todavía los vecinos recuerdan que me decían: "¡A dónde van estos locos poniendo plantas si las van a romper...!".

Pero lo consiguió. ¿Cómo lo hizo?

Ha sido muy importante el equipo, todos hemos sumado, hemos compartido la misma filosofía de responsabilidad hacia el ciudadano, que, al final, es el que paga, de innovación y compromiso, de esfuerzo... Empezamos con pequeños cambios en los jardines. Y la gente comenzó a percibir que su entorno mejoraba. Echamos a rodar una bola que se fue haciendo mayor y veíamos que cuanto más nos esforzábamos, la gente estaba más contenta, los políticos también y nos seguían apoyando. Así que se producía un círculo beneficioso para todos. Es una obra de conjunto. Es como un director de orquesta quien, sin los instrumentos, no sería nadie. Sí que tengo una virtud, que sé aprovechar el talento de los demás, porque yo no puedo saber de todas las cosas.

¿Ha cumplido el 100% de sus objetivos?

Eso nunca. Se quedan siempre muchas cosas por hacer y ojalá pueda desarrollarlas algún día. Pero sí que me he ido 100% satisfecho. Este pequeño oasis (el Parque de los Sentidos) es mi casa, un lugar donde me encuentro bien.

Un proyecto, el del Parque de los Sentidos, innovador. ¿Cómo consiguió el apoyo?

Tengo que agradecérselo a la población. Cuidaba tanto los pequeños jardines que habíamos ido mejorando que se merecían que se conociera a Noáin por algo positivo, no sólo por el aeropuerto, autovía... El alcalde de entonces, Miguel Elizari, lo entendió al momento y dio el sí.

¿Siempre ha tenido el apoyo de los políticos?

Sí, de todos. He trabajado con seis alcaldes y de todos los colores. La gozada es cuando un alcalde piensa en el interés del pueblo y no del partido. Y yo lo he sentido así.

Ahora está en el Ayuntamiento de Pamplona, después de ser llamado por Bildu. ¿Influye el color del que le nombra?

Yo he sentido apoyo y libertad de acción. Éstas eran mis condiciones, como puedo elegir eso fue lo que exigí. Para mí es una satisfacción que mi trabajo pueda servir para cualquier color político. Mi objetivo es cuidar la tierra, a la gente. Y eso no tiene color, simplemente es algo humano. Soy consciente de que en Pamplona las disputas políticas pueden afectar más, porque estoy más expuesto. Pero tengo claro que, me llame quien me llame, si puedo trabajar en la mejora del medioambiente y calidad de vida, ahí estaré. Mi misión a veces es montar el puzle para que encajen las piezas que ya están ahí.

¿Va a poder trasladar los resultados de Noáin a Pamplona?

Podría llegar a más por el legado que tiene en jardines y arbolado. Hay que valorar todo lo que han hecho los anteriores ayuntamientos. Los jardines de Pamplona tienen un potencial tremendo y son una seña de identidad.

¿En qué se va a notar que está usted en el Ayuntamiento de Pamplona?

Aranzadi nos puede permitir hacer algo muy atractivo con todo su potencial. Y el parque de la Chantrea es muy prometedor, es un señor parque, con 100.000 metros cuadrados. Tiene que ser la tarjeta de presentación de Pamplona, es un parque para soñar.

¿Su jardín preferido en Pamplona?

La Taconera. Porque es el parque donde más he disfrutado desde pequeño y porque es el que más entidad tiene en cuanto a plantas, estilos, ubicación, tamaño...

¿Cuál es su flor preferida?

Puff... Hay tantas... Quizá la rosa lo resume todo.

¿A quién regalaría una rosa?

A mi mujer.

Termina la entrevista y llueve en el Parque de los Sentidos. Pero no hay peligro, a diferencia de lo que ocurre en Mary Poppins, el cuadro no se desvanece ni se diluyen las pinturas. Los colores, los sabores, los gustos, los sonidos... permanecen, a pesar del chaparrón.
 
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Ha cambiado el parque de Noáin, donde ha trabajado 19 años, por el edificio de Urbanismo en la Avenida del Ejército. Ha sido hace unos meses, al ser nombrado responsable de jardines del Ayuntamiento de Pamplona. Se ha convertido en jefe de 50 empleados municipales y 80 más de contratas. Desde su nuevo despacho tiene mejores vistas y puede ver Pamplona, la Ciudadela, Vuelta del Castillo... Mira a través de la pared acristalada esperando que lleguen los nuevos colores que traerá el otoño. Pero le costó dejar Noáin, a su vecindario, y le daba miedo enfrentarse a lo desconocido y abandonar "la zona de confort, donde la escala de todo era abarcable y había armonía política". Mikel Baztán Carrera (Pamplona, 1965) es del barrio de la Milagrosa, está casado con la delineante Ana Biurrun Zurbano y la pareja tiene un hijo, Ibai, de 17 años, admirador incondicional de la labor de su padre. Como lo era él del suyo, el cartero Nicasio Baztán Baztán, ya fallecido. Su madre, Carmen Carrera Arrizurieta trabajó lo "indecible" con 11 hijos. Hoy tiene una carpeta, cada vez más gorda, donde guarda todos los recortes de prensa en los que aparece el más pequeño de su gran familia.

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