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Javier Ayesa: "Nunca hice oposición de siglas sino por la ciudad"

  • “Echo en falta los expedientes porque me gusta seguir de cerca el proceso urbanístico”

Javier Ayesa:

Javier Ayesa en la plaza del Castillo de Pamplona.

Calleja
08/03/2016 a las 06:00
  • M.M.Pamplona
Javier Ayesa (Pamplona, 1944) aún se emociona cuando recuerda aquel día, con 12 años, en el que un telegrama les anunció que su padre había muerto en Venezuela de fiebres tifoideas. “Era constructor y se marchó allí a trabajar. Mi madre siempre lo tenía presente en la mesa. Por eso nunca me pesó su ausencia”. Y cuando habla de ella, explica que era una mujer entregada a sus cuatro hijos y de coraje. “Jamás le oímos hablar de política ni dejaba que se hiciera en casa”.

¿Cómo se explica esta querencia de sus hijos por ser protagonistas en la gestión pública? Javier Ayesa fue concejal cuatro legislaturas (1987, 1991, 1995, 2003 y 2007) bajo las siglas de EA y NaBai. Su hermano Calixto, con UPN, llegó a consejero de Administración Local y José Manuel fue presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra. Una implicación que continúa con sus dos de los tres hijos de Javier: Garikoitz como concejal de Bildu en Sunbilla y Aritz, también de Bildu, de Ansoáin y presidente de la Mancomunidad de la comarca de Pamplona. “Bueno, mis tías hablan de que mi padre sí tenía inquietudes políticas, bastante parecidas a las mías aunque se enfaden mis hermanos (ríe) y mi madre oía Radio Pirenaica”.¿Qué queda del “concejal andarín” como le bautizaron sus compañeros por sus largos paseos de par de mañana para inspeccionar la ciudad?Sigo siendo el mismo, me puedes someter a un examen sobre el Soto de Lezkairu, Arrosadía o Erripagaña porque los he seguido de cerca. Pero eso ya me viene de joven, cuando comenzaba el barrio de San Juan y acudía a los plenos para ver cómo se votaba.

¿Y qué impresión se lleva de cómo se está desarrollando Pamplona? Creo que la ciudad ha mejorado más en positivo que en negativo, con una arquitectura asumible¿Son paseos sin la nostalgia de ya no ser concejal? A ver... Echas en falta los expedientes porque me gusta seguir de cerca el proceso urbanístico. Cuando entramos en el Ayuntamiento no nos daban ni un boli y hubo que luchar para acceder a esos documentos. Así que me quedo con la pena de no saber cuáles han sido los medios económicos, las normativas, las permutas... ¡Es que lo he mamado tanto tiempo! Lo que no echo de menos es la faceta pública que te da el cargo.

Aunque yo esa parte pública la entendía más desde la filosofía de que el Ayuntamiento debe pasear por la ciudad para facilitar el contacto con el vecino, que le cuente las cosas que pasan y de eso sí me acuerdo. Me gustaría seguir haciendo ciudad.De sus cuatro legislaturas, ¿cuál le resultó la más complicada?La segunda por la movilización social contra los aparcamientos subterráneos que promovimos en Blanca de Navarra y San Francisco. Sigo pensando que fueron buenos proyectos e incluso algunos de los más contestatarios al final me han dado la razón. ¿Y con qué alcalde se queda entre Chorraut, Jaime y Barcina?Alfredo Jaime. Era mi cuñado (las mujeres de ambos son hermanas), pero no es por eso (sonríe). Creo que hay aspectos de su gestión defendibles como la renovación de la Rochapea. No me gustó cómo se gestionaron las recalificaciones pero sí el proyecto urbanístico.

Y también creo que acertó en seguir adelante con los aparcamientos en una ciudad que los necesitaba.Comentan que en la legislatura de 1991 el gobierno fue cosa de tres, Alfredo Jaime, Joaquín Pascal (PSN) y usted.Estamos hablando del famoso voto 14 (ríe). El PSN no estaba interesado en votar sólo con UPN así que había que contar con otro, y ese era yo que además ya tenía amistad previa con Pascal. Pero también hicimos oposición, como al proyecto de la estación de autobuses. Pero en todas las legislaturas tengo que decir que nunca hice oposición de siglas, sino por la ciudad.

Y siempre le estaré agradecido a EA por la libertad que me dejó, a diferencia de otros partidos.Usted se fue de NaBai a Bildu porque dijo que Aralar quería mover los hilos de la nueva coalición. ¿No le parece que ahora la izquierda abertzale heredera de Batasuna ha fagotizado EA en Bildu?No. Hay mucha gente que sigue pensando que EA es muy necesaria en este proceso de cambio. En el pasado hubo muchos debates por la violencia del discurso político de Herri Batasuna.

Pero también existía el sentimiento de que era gente muy trabajadora por su ciudad. Y ahora no hay impedimentos para ir juntos.Su hijo preside ahora la Mancomunidad. ¿Le ha dado algún consejo? No se deja (risas). Tiene muy claras sus ideas y una gran capacidad organizativa. Cree en lo que hace y lo trabaja, tanto que incluso le he visto meter horas de madrugada. Así que el único consejo que le daría es que no se involucre tanto. ¡Es que él es de los que no desconecta en las 24 horas del día!Por cierto, ¿tiene esperanzas de que se haga la pasarela que tanto demandó entre el Archivo y el Museo de Navarra? ¡Se debe hacer! Es cerrar un circuito natural, el paseo de ronda, que ahora se interrumpe. Yo, en la que ya no me meto, es en el diseño.
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