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Solidaridad

Joaquín Maya, una escuela de música y solidaridad

  • Está inmersa en un proyecto con centros de Haití y Uganda para ayudar a niños de allí y concienciar a los de aquí

María Arratíbel, directora de la escuela, con la muestra de fotografías
María Arratíbel, directora de la escuela, con la muestra de fotografías
Calleja
  • Pilar Fdez. Larrea. Pamplona
Actualizada 26/03/2015 a las 06:00
Ningún padre ni madre fue al concierto de fin de curso de los alumnos de la escuela de música de Moyo, en Uganda. “Esto dice mucho de cómo quedó el país después de una guerra tan cruenta. Por eso, el objetivo no es tanto que aquellos niños toquen muy bien la flauta y lleguen a una orquesta, sino levantar el ánimo, la ilusión y las ganas de trabajar en zonas donde aprender a tocar un instrumento es toda una aventura, horas a pie, en condiciones bien precarias, donde a lo mejor echan el día para poder llegar a la clase de música”.

Lo cuenta María Arratíbel, directora de la Escuela de Música Joaquín Maya de Pamplona, y una de las profesoras impulsoras del proyecto Escuela Solidaria en el que el centro está inmerso durante este curso, “como una nueva línea educativa de acción solidaria”. Nació a partir de la experiencia de tres profesores del centro en Haití. Son Javier Navascués, violonchelo; Álvaro Santiago, violín; y Salvador Contreras, clarinete. Los tres han viajado varios veranos a Haití, con campamentos de música en L’Ecole Saint Trinité.

Arratíbel evidencia que el bálsamo de la Escuela Solidaria llegará a los alumnos de Haití y de Uganda, los dos países en los que se centran en su cooperación, pero también a los de Pamplona. “El beneficio es mutuo”, subrayó. Al menos es el objetivo pretendido. “Queremos despertar conciencias, porque es cierto que aquí lo vemos todo normal, estudiar música y tantas otras disciplinas o actividades. Estamos acostumbrados a unos mínimos”, apuntó. Y a veces en este entorno es complicado entender la suerte que es tocar un instrumento, poder aprenderlo.

En este sentido, el proyecto implica a alumnos y profesores, y también padres, a los que se ha enviado la Declaración de intenciones del proyecto.

Durante el curso, los profesores de Lenguaje Musical proyectan videos en clase, donde se ve a alumnos de Haití y Uganda. Les ofrecerán también algunas partituras con música de aquellos países y contacto con sus instrumentos.

En el vestíbulo y en la sala de espera hay una muestra fotográfica, obra de Álvaro Santiago, uno de los profesores cooperantes en Haitó, y de Aritz Azparren, docente en la escuela de música de Burlada y cooperante, en este caso, en Uganda. Él aporta su experiencia en el país africano, concretamente con Vura Music Project, labor que lidera en Moyo, al norte del país.

CONCIERTOS

La Escuela Solidaria tiene varios pilares. La muestra, los vídeos y la recaudación de fondos. La harán en los conciertos de primavera y fin de curso.

También abren la posibilidad de efectuar donaciones de material musical que enviarían a los países mencionados.

La directora es consciente de que el colegio no puede aspirar a proyectos de grandes cifras. “Nos lo llegamos a plantear, pero excedía de nuestras posibilidades, de modo que haremos lo que podamos, por poco que sea”, explicó.

Ocho profesores completan la comisión organizadora, pero la disposición ha sido muy buena en el resto de la comunidad educativa.
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