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conferencia en civican

Ángel Cárcar Muerza apela a la responsabilidad de los padres en el origen de la violencia

  • El especialista en resolución de conflictos presenta su libro sobre bullying, mobbing y violencia de género este lunes en Civican

Ángel Cárcar Muerza, en una imagen de 2007

Ángel Cárcar Muerza, en una imagen de 2007

archivo/g.l.
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Actualizada 18/12/2014 a las 16:40
  • efe. pamplona
El especialista en resolución de conflictos Ángel Cárcar Muerza sostiene que, pese a los diferentes nombres que se da a la violencia, escolar, machista o laboral, todas "son la misma" y su origen está en "una herencia maldita", por lo que quiere "desenmascarar a los padres" en su responsabilidad.

Una tesis que desarrolla en su libro 'Lo que nunca se ha dicho del bullying, mobbing y violencia de género. La perversión de los instintos, El culto a la gran mentira', en internet desde julio y que este lunes presentará en un acto público en Civican (19.30 horas).

Para Cárcar el uso de una denominación u otra sólo guarda relación con la edad del agresor y de la víctima y con el lugar en el que suceden los hechos, pero "todas y cada una de las violencias son la misma" porque, ha precisado, "todas y cada una de las conductas las hemos aprendido y los patrones de violencia no son una excepción".

Dedicado al comercio bancario hasta 1982, Cárcar asesora desde entonces en casos de acoso escolar, laboral y relaciones de pareja y su experiencia le lleva a subrayar que "los seres humanos somos portadores de patrones" y "para recibir el amor hacemos lo que haga falta, podemos llegar a límites brutales".

Como ejemplo cita al niño al que sus progenitores pueden dar diariamente una paliza que aguantará "para sobrevivir y recibir su atención. Para recibir su amor".

Por eso, ha dicho en conferencia de prensa, el método contra la violencia no pasa en su opinión por decir a un menor cuáles son los valores o que cambie éstos "porque está repitiendo una conducta que ha aprendido", "algo que parece que se obvia" y que hace que sean "los adultos los que deben cambiar".

"Hay una herencia maldita de generación en generación y ahí está el origen de la violencia", con la que se acabaría si cada ser humano "tomara conciencia de ello y poco a poco enseñara a los hijos otros modelos de conducta".

Para lograrlo "son los adultos los que tienen que cambiar", asevera Cárcar, que indica que con su libro viene "a desenmascarar a los padres" porque "la responsabilidad es de ellos" y "deberían estar muy agradecidos de que su hijo sea víctima o agresor para mirarse al ombligo y preguntarse qué está haciendo mal y qué puede cambiar".

"Si cambian lo que están haciendo mal, el niño de facto deja de agredir", asegurar este especialista, que entiende que "si se quiere cambiar el mundo debemos empezar por nosotros mismos".

Tras explicar que "el modelo escolar es reflejo del social", un modelo de comparación, competencia y evaluación, en el que se ha preguntado "quién sabe quién da la talla".

Ha criticado por ello que se haya "cargado al profesorado una responsabilidad bastante infructuosa" cuando desde su experiencia "se debería tratar de sacar de cada uno lo mejor atendiendo a las verdaderas necesidades del niño, que no son las que dice el sistema".

Acompañado por la presidenta de la Asociación Pro Derechos de la Mujer Maltratada, Sagrario Mateo, el autor ha apuntado que los seres humanos se dedican a asuntos universales, como Dios, ajenos o de terceras personas y los propios, y cuando una persona agrade a otra, por ejemplo en un caso de violencia machista, "se está ocupando de los asuntos ajenos intenta cambiar a su gusto" a esa otra persona.

Un objetivo que no ve posible porque "no podemos cambiar el universo interior" aunque el agresor "rechaza al otro porque implícitamente lo compara con un modelo y lo quiere cambiar".

Pero "no podemos cambiar a nadie", sólo "la situación de vida a muerte", ha dicho, y ha advertido además que cuando un agresor ejerce la violencia, "es imposible que pueda razonar, que pueda tener cordura, porque está atrapado" por la "ceguera" y la "rabia". 
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