Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

FUEGOS EN ARROMENDI

Sorauren custodia el monte un año después de los tres incendios

  • La investigación sigue abierta, mientras vecinos, bomberos y autoridades recuerdan las llamas iniciadas el pasado 16 de agosto

Arromendi, aun año después de los incendios
Arromendi, un año después de los incendios
ELÍA
  • JOANA PERNAUT/SAIOA ROLÁN. SORAUREN
Actualizada 14/08/2013 a las 10:51
Bomberos con caras tiznadas de negro y ropas cosidas a hollín, vecinos con los estómagos encogidos por lo que puso ser y preparando bocadillos para los trabajadores, autoridades con paladares inundados de café, fotógrafos con los dedos pegados a las cámaras, helicópteros de Navarra y Huesca surcando el cielo...

El monte Arromendi de Sorauren ardía hace casi un año, el pasado 16 de agosto. Pese a los 9 kilómetros que separan esta localidad del valle de Ezcabarte de Pamplona, una ancha columna de humo se cernía sobre edificios como el Monumento a los Caídos, pasadas las 16.00 horas de aquella soleada tarde.

Las llamas, a escasos metros de las casas, calcinaron aquel día y a lo largo de toda la noche 14 hectáreas y no dieron tregua. En 11 días, Sorauren volvió a arder en otras dos ocasiones, en zonas contiguas a Arromendi, un monte que en la localidad se conocía cariñosamente como 'monte quemado' por un incendio registrado años atrás. Tras los tres fuegos, que afectaron a 20 hectáreas, la principal línea de investigación de la Policía Foral apuntaba a que habían sido intencionados.

PISTAS POLICIALES

Un año después, la investigación sigue abierta, según informan desde el Ejecutivo foral. Los vecinos afirman tajantes que fueron intencionados. Coinciden en que no hay sospechosos y recuerdan interrogatorios de la policía judicial, después de que hallaran unas llaves de coche en el lugar donde se originó el primer foco: a pocos metros de la parte trasera de la empresa Eventos Zunzarren, ubicada junto a la N-121 A

De hecho, fueron varios trabajadores de esta compañía quienes dieron la voz de alarma y quienes, en un primer momento, trataron de mitigar las llamas. Desde la dirección describían al día siguiente del suceso la "impotencia" sentida. Hoy, aquel mismo responsable está a punto de hacer las maletas para pasar unos días en Ibiza. "Desde aquel día, ya no piensas más en el incendio, ves el monte quemado", reflexiona.

Al principio, la compañía figuró en el punto de mira. "A uno de los muchachos que estuvo conmigo apagando el fuego lo interrogaron. Duelen esas sospechas y da rabia porque te pegas el día trabajando. Tras el segundo incendio, la cosa cambió", narra este directivo.

Por su parte, empleados de Zunzarren, algunos además vecinos de Sorauren, califican como un "horror" lo vivido. "Acabábamos de volver a trabajar por la tarde cuando nos avisaron", comparten desde recepción. "Es algo imposible de olvidar porque cada vez que vienes ves el monte y da mucha pena", agregan. "Oíamos helicópteros un día y otro y otro. Pensábamos que era cachondeo, no nos lo podíamos creer", exclaman.

HELICÓPTEROS DE ESCALOFRÍO


Pedro Lezáun, el alcalde del valle, cuando escucha sobrevolar uno todavía tiembla. Aquel 16 de agosto estaba recién llegado de fiestas de Burlada cuando una vecina le llamó por teléfono. Y ese día, y hasta bien entrada la mañana del siguiente, no se separó de los bomberos y, si lo hizo, fue para traerles agua y comida, también para los agentes de la Policía Foral y Guardia Civil y miembros de Cruz Roja. Lo hacía acompañado de vecinos como Blanca Beruete, quien recorría el pueblo termo en mano. "La solidaridad de aquellos días fue excepcional", opina quien pasó más de 24 horas sin dormir y vestido con bermudas.

Aún hoy, una frase taladra su tímpano: "El jefe de los bomberos me repetía: 'Alcalde, te quedas sin monte'. Fue un horror. Podía haber sido muy gordo". Lezáun, quien también fuera interrogado por agentes de la policía, puntualiza aque, ahora, los bomberos tienen como "zona caliente" el monte, mientras los vecinos tratan de "pasar página y no dar alas al pirómano".

LUGAR DE PROTESTAS

Y entre sus agradecimientos, uno va directo para Rafael Castell, el director de la extinción del primer fuego. "Pudo haber sido muy importante, la noche fue muy larga, pero la gente trabajó muy bien y lo controlamos", matiza quien se encargaba de controlar la velocidad del viento para proceder con una u otra táctica. Resultaron casi 24 horas de trabajo, antes de poder llegar a casa y descansar. En la actualidad, vigila las tormentas y de las posibles consecuencias "de los rayos en una hierba que está muy seca". "Por ahora estamos tranquilos, esperemos que la cosa no se desmadre", desea.

En esta línea, los bomberos temen los meses de septiembre y octubre. Así lo adelanta Roberto Álvarez de Eulate, un efectivo de Tafalla, desplazado aquel día a Sorauren. "Acabé llenó de suciedad y estuve un mes con bronquitis", revela mientras realiza la revisión de los vehículos del parque de Bomberos y quien este 16 de agosto tendrá día libre. A su vez, comparte que no resultó un trabajo "excesivamente complicado" y considera que "por estar cerca de Pamplona resultó más mediático". Por eso, hace cosa de un mes, cerca de un centenar de bomberos eligió Sorauren para manifestarse en contra de los despidos y los recortes de días de trabajo y de sueldo que están sufriendo.

GUARDIANES

Los vecinos, quienes han sido homenajeados por cómo se volcaron durante los incendios, dicen que no hablan de lo sucedido. "¿Para qué? Si basta con ver el monte", responden. Algunos han rebautizado a Sorauren como "un pueblo con mancha", por la marca dejada por las llamas.

Es más, vecinas de la calle San Andrés, la principal del pueblo, sugieren que alguien "le ha echado un mal de ojo al monte", porque hace años sufrió otro incendio. "Aquel día estaba en la terraza y la gente me avisó. Fue impresionante ver las llamas tan cerca de casa", comenta sobrecogida esta vecina, contigua a La Posada.

En este bar, los incendios conllevaron mucho trajín en la cocina. "Había retenes y gente que venía a ver lo que pasaba. Servimos muchos bocadillos y bebidas", evoca el dueño, Vicente Orbegozo. "Hoy la gente casi no habla del tema, sólo se pregunta de vez en cuando si han cogido al culpable", detalle.

Un vecino de enfrente, Pedro Ciganda, estaba de vacaciones con su mujer en Francia y vio la noticia en el telediario. "Llamé a mis hijas y me dijeron que no había peligro, así que nos tranquilizamos", rememora. "No me he acercado al monte, pero la vista se te va a diario", reflexiona.

En todos ellos se mezcla la pena y el suspiro de "¡y los años que nos quedan para que el monte se regenere!". Es más, lo custodian a diario y siguen con lupa la evolución de Arromendi: "Ya ha crecido algún arbolillo", señala la vecina y empleada de Sorauren: "Los robles se han salvado", aclara Ciganda; "Empieza a nacer hierba verde", apuntan desde la arteria principal.
Etiquetas


volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE