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salinas de oro

La cara turística de una sal milenaria

  • La asociación Tierras de Iranzu no defraudó de nuevo en sus iniciativas por promocionar los valles de Tierra Estella con sus productos estrella

Visitantes pasean a la izquierda por la zona destinada al pediluvio, donde se pudo disfrutar del baño de pies.
Visitantes pasean a la izquierda por la zona destinada al pediluvio, donde se pudo disfrutar del baño de pies.
M.P.A.
  • m.p.amo. salinas de oro
Actualizada 14/08/2013 a las 06:01
De la tranquilidad propia de un pequeño municipio de 117 habitantes quedó poco el domingo en Salinas de Oro. El segundo domingo de agosto dejó imágenes de coches en caravana desde la cercana Arizala -capital del valle de Yerri- de vehículos estacionados en las cunetas y un mar de gente, el perfil más propio de un enclave vacacional en el momento álgido del verano. La "culpable", una sal milenaria que muestra ahora su cara más turística mediante las iniciativas de la asociación local Tierras de Iranzu. Los promotores llamaron al programa del domingo Jornadas gastronómicas de sal, oración y teatro. No eran las primeras, pero sí las que hasta ahora han tenido un mayor reclamo porque la organización, con los coches que accedieron al pueblo y a las salineras como referencia, estimó en cerca de un millar los visitantes. Para ellos se habían destinado eras que no están en producción. En ellas pudieron disfrutar del pediluvio, los baños de pies en agua salada ofertados este verano como novedad. Y, justo al lado de este espacio por el que la gente paseaba relajada, una segunda superficie donde, con los rastrillos de tamaños diferentes para que los niños pudieran usarlos, se pudo también recoger sal.

La mañana brindó otras opciones. Como el baño en una piscina instalada junto a las eras que se llenó horas antes con agua de manantial cuya salinidad la aproxima a las concentración del Mar Muerto. Lo explicaba así Charo Apesteguía López, gerente de Tierras de Iranzu, que advertía de unos límites a la diversión de la que disfrutaban bañistas de todas las edades. "Les decimos que no pueden sumergir la cabeza, para que no sufran molestias en ojos y boca".

La publicidad del evento indicaba ya que se acudiera con ropa de baño y toalla, así que esa imagen playera transformó el paisaje en el que los Gironés mantienen a flote una extracción de sal natural ininterrumpida desde la época romana. El domingo, en el inicio del programa, presentaban su nueva cosecha flor de sal, un producto biosaludable y ecológico con el que la nueva generación de este negocio familiar se abre paso en el mercado gastronómico.

COLA PARA LAS VISITAS

La jornada discurrió para muchos entre baños de pies e incursiones en la era cedida por otras familias del pueblo, Nuin y Bujanda, para amontonar su pequeño lote de sal. Otros esperaban para conocer más sobre las salineras y recorrerlas. En guiarles acumula ya años de experiencia Josu Gironés Barbería, que mantiene esta misma oferta de paseos guiados durante todo el verano. "Hay 600 personas apuntadas y la verdad es que está siendo un éxito", indicaba Charo Apesteguía.

El público se agolpaba también en el taller gastronómico a cargo de Ángel Aguado, del Restaurante Príncipe de Viana de Murchante, y de Virgilio Martínez, del Beethoven de Fontellas, que cocinaron ensalada de temporada con bonito marinado y careta de cerdo glaseada con berza, cigala y caldo de pochas. Se repitió la cata a ciegas de sales del mundo del año pasado y entre los más pequeños triunfaron los talleres con sal de manantial.

ASÍ LO VIERON

La información les había llegado por el periódico, por los folletos distribuidos desde Tierras de Iranzu o por referencias de conocidos. Y lo que vivieron el domingo en Salinas no les defraudó. Niko Pascual Barco y Maite Romero Bastero residen en San Sebastián, pero pasan unos días en Lerín, de donde procede la madre de ella. "Fuimos a Estella en fiestas y vimos que se celebraba esto después. No lo conocíamos, así que decidimos acercarnos", comentaban en una de las eras antes de acercarse al puesto de venta para adquirir la sal comercializada por los Gironés. Un punto en el que el domingo no se daba de sí para atender a toda la demanda.

Desde Berriozar se trasladó en familia Agustina Chavero Campanón, que miraba a su hijo, Asier Costa, experimentar con el rastrillo en la extensión de sal. "Lo habíamos visto alguna vez en televisión, pero cogimos la propaganda en una tienda de Estafeta y decidimos venir", decía. De vacaciones en Navarra desde su Badajoz de residencia, Arturo De Porras Guardo barajó distintas opciones para el domingo y probó con la de Salinas. Como a otros, le mereció la pena. "La verdad es que nunca había visto nada parecido", decía.


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