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Pamplona

La calle Mercaderes pierde dos bares, el Ensanche otro y abren otros dos

Bar El Mentidero, en la calle Mercaderes de Pamplona, cerrado.
El Mentidero, en la calle Mercaderes, cerrado.
Actualizada 25/07/2020 a las 23:50

La calle Mercaderes pierde a dos de sus bares: El Mentidero y La Juanita Gastrobar. Las dificultades para instalar terrazas ha supuesto un handicap para una de las calles más transitadas del Casco Viejo. En el Ensanche han echado el cierre dos locales vinculados al deporte: el Stik Bol, en la calle Iturralde y Suit, y La Jaula del Cuatro y Medio, en la calle Amaya.

El Mentidero está gestionado desde hace casi una década por Rafet Kurt, de origen turco pero de gran arraigo en Pamplona. Entre la decoración del local destaca una gran foto en blanco y negro del encierro en los años 50. Desde que se decretó el estado de alarma la persiana ha permanecido echada y así ha seguido.

Con la persiana echada también ha permanecido La Juanita Gastrobar, que en breve se traslada a la calle Benjamín de Tudela en Mendebaldea. El motivo es que la distribución del local, largo y estrecho, no permite atender a los clientes respetando las distancias de seguridad. “Nos da mucha pena porque está muy bien situado, pero ni podemos ni debemos abrir. Tampoco existe posibilidad de terraza”, comenta Jaime Fortún, socio del negocio junto a Eduardo Ruiz de Mendoza. Desde que comenzó el estado de alarma, estos hosteleros empezaron a moverse en busca de alternativas. Así, han traspasado el negocio a la calle Benjamín de Tudela en Mendebaldea, en el antiguo Chill Out, un local con terraza en la zona peatonal. “Estamos haciendo una reforma importante, con intención de abrir a mediados de agosto. Seguimos apostando por la comida creativa y alegre, de pinchos y cazuelicas”, comenta Fortún, que también gestiona desde enero de 2019 la cafetería del centro cívico de Cordovilla. “Este local, que tiene una terraza grande, nos ha salvado estos meses. Hemos podido derivar a clientes habituales”, comentan.


LA BROCHETA DE QUESO

El bar Stik Bol, en la calle Iturralde y Suit, tampoco ha levantado la persiana desde mediados de marzo. Este local es uno de los veteranos de la zona. Entre 1986 y 1991 fue la sede de la sociedad del club deportivo San Antonio. Para evitar su desaparición, aquel año tres amigos tomaron las riendas del negocio: Eduardo Zubieta Aragón (Tedi), José Gradín San Martín (Checho) y Javier Legarra de Carlos. “Fue duro, pero empezamos trabajando con fuerza”, explicaba a este periódico en 2016, cuando cumplieron un cuarto de siglo. En 2001 reformaron el local y le cambiaron de nombre, Stik Bol. Durante 25 años han forjado una clientela fiel, con Begoña Villafranca en los fogones. “La cocina tradicional, el ambiente familiar y el trato personal son nuestras señas de identidad”, explicaban. La brocheta de queso emmental y el martini granizado tenían su prestigio.

A pesar de la crisis, hay emprendedores que se lanzan a la piscina. Ángel Igarreta ha tomado en traspaso un pequeño local en la calle San Saturnino, cafetería La Belena. “Es una apuesta arriesgada. Sólo puedo poner dos mesas dentro y cuatro fuera, pero confío en que mejoren los tiempos”, explica Igarreta, que también lleva el bar del club de jubilados de Villava. Por contra, la cafetería Granier de la calle Zapatería, cesó su actividad hace unos días.

En el Casco Antiguo, hay también novedades. El Baserriberri de San Nicolás ha pasado a gestionar el restaurante de La Perla, antes ocupado por Alex Múgica. Y El Peregrino, en la plaza del Consejo, está en obras de ampliación. También está en obras la antigua mercería Carmen, en la calle Nueva 75. Los carteles anuncia la próxima apertura de La Pataterie, restaurante especializado en patatas rellenas. En la calle Olite con Arrieta también abrirá en breve un nuevo establecimiento.

Fuera del centro, de momento hay más aperturas que cierres. En Lezkairu abrió el pasado día 16 Ale’s beer Lezkairu, cervecería y parrilla. En Ripagaina lleva un mes abierta la cervecería y hamburguesería Animals 2.0.

 

UN JAPONÉS Y UN HAWAIANO, ENTRE LAS NUEVAS APERTURAS

Aloha Poké, en Pío XII, y Udon, en la calle Amaya, destacan la “buena acogida” de sus menús exóticos

 

Aloha Poké abrió el 26 de junio en la avenida Pío XII 24. El poké hawaiano es un bol de ensalada de pescado crudo sobre una base de arroz o quinoa. En los últimos años la comida de este archipiélago del Pacífico se ha puesto de moda en España y otros países. La franquicia Aloha Poké, presente en otras seis ciudades, eligió Pamplona para su séptima apertura. El estado de alarma retrasó la inauguración, prevista para abril. Al frente del negocio está Eduardo Beguiristáin, con amplia experiencia en restauración, pero que admite que no tenía “ni idea” de comida hawaiana. “Desde el primer día hemos estado a tope. Se han superado nuestras expectativas y hemos tenido que reforzar la plantilla. El 40% de los pedidos son para llevar”, señala Beguiristáin.

Al tratarse de un menú innovador, los camareros han tenido que hacer un gran labor informativa que llegan por primera vez. “Primero se elige la base, que puede ser arroz, quinoa, kale o ensalada. Después la proteína: tacos de atún, salmón, tofu, pulpo, langostinos... Y por último la salsa y los toppings: verduras, aguacate, wakame, wasabi, masago… Es una comida muy saludable, con muchos productos de temporada. Tiene mucho éxito entre los deportistas. Por diez euros tienes boles muy completos”, comenta Eduardo.

También lleva casi un mes funcionando el restaurante japonés Udon, una franquicia con más de 60 locales en España. Está situado en la calle Amaya, donde estuvo la tienda Piedad Mujer. Sus responsables también destacan el “trasiego de clientes”. El restaurante propone una variedad de noodles, gyozas y arroces.

La oferta japonesa se completará después del verano con la apertura de Sibuya en la calle García Castañón, en el local antes ocupado por calzados Ayestaran. Esta franquicia ofrece el “tradicional sushi japonés con toques innovadores en un ambiente relajante”. En la misma calle García Castañón, a pocos metros, se sitúa otros restaurante japonés, Koi Sushi, abierto en 2017 y que regenta una familia japonesa.

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