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El Gobierno de Barkos cumple un año con recortes en el gasto y más impuestos

La moratoria de la extensión del PAI, una de sus actuaciones más criticadas

El Gobierno de Barkos cumple un año con recortes en el gasto y más impuestos

El Gobierno de Navarra, en la primera sesión que celebró en la tarde del 23 de julio de 2015, nada más tomar posesión de sus cargos.

DN
24/07/2016 a las 06:00
Un año ha sido tiempo más que suficiente, para que los grupos que por primera vez tienen en sus manos la batuta de las decisiones políticas en Navarra hayan visto que es bien cierto el refrán que dice “una cosa es predicar y otra, dar trigo”.

Uxue Barkos, de Geroa Bai, grupo más votado en mayo de 2015, tomó las riendas del futuro Gobierno. Intentó configurar y vender un equipo con el menor tinte político posible, aunque dos de sus integrantes fuesen propuestos por EH Bildu, la titular de Interior María José Beaumont y la de Agricultura Isabel Elizalde, y otro, por I-E, el vicepresidente Miguel Laparra. Ella misma puso de número dos al entonces presidente del PNV, Manu Ayerdi, y al frente de un departamento tan sensible como Educación a otro destacado miembro de Geroa Bai, José Luis Mendoza.

Durante este año, Barkos ha intentado evitar que las decisiones impopulares mancharan a su Ejecutivo. Al que llamaba a su puerta con demandas difíciles le contestaba que por ella no había problema, pero que debía conseguir el respaldo del cuatripartito, como si su Ejecutivo estuviera en el limbo político. También ha utilizado este recurso ante temas sensibles como el cambio en la ley de Símbolos, respondiendo que los grupos parlamentarios decidirán cómo se hace.

EL BATACAZO ELECTORAL

Sin embargo, cuando las urnas dieron el pasado 26 de junio a Geroa Bai un batacazo en toda regla, la presidenta se apresuró a negar que fuese un castigo a la gestión del Gobierno, aludiendo a que entonces no se entendería por qué Podemos, uno de sus socios, ha conseguido tanto respaldo.

El autodenominado Gobierno “del cambio” ha cumplido su primer año en el Palacio de Navarra, marcado por una realidad económica que está poniendo freno a las que eran sus reivindicaciones cuando estaba en la oposición y por un nacionalismo que ha impregnado gran parte de los pasos que ha dado en estos 12 meses.

El gabinete de Uxue Barkos está a la espera de conocer los datos que en agosto desvelarán la evolución de los ingresos, mientras ha congelado de momento 23 millones de su gasto presupuestario y ha aplazado a los próximos dos años la devolución del 50% de la paga extra de 2012 que adeuda a los funcionarios forales. Ha debido realizar este ajuste a pesar de que el Gobierno central ha aumentado el límite máximo de déficit permitido a las Comunidades, lo que para Navarra supone la posibilidad de ampliar en 70 millones más el gasto este año.

LAS TENSIONES ENTRE SOCIOS

La realidad de las cuentas colisiona con el programa social que acordó el cuatripartito por especial insistencia de Podemos e I-E. Ambos han empezado a reclamar una nueva subida tributaria para contar con más ingresos, mientras Geroa Bai defiende que hay que analizar antes qué efecto está teniendo el incremento de los impuestos que aprobaron para 2016, ante quejas como las de las empresas familiares, que denuncian el “agravio” que sufren en materia fiscal en Navarra.

Durante estos doce meses se ha vivido más de un tira y afloja entre Podemos e I-E, por un lado, y los nacionalistas de Geroa Bai y EH Bildu, por otro. Especialmente intensa fue la batalla que llevó a cabo I-E con la OPE de Educación, cuando el consejero Mendoza anunció en un primer momento que más del 70% iba a ser para plazas en euskera. Pero todos esos momentos se han zanjado con un público cierre de filas. A ninguno de los cuatro grupos le interesa que la experiencia del cambio tambalee lo más mínimo.

El departamento de Mendoza ha sido uno de los que más decisiones polémicas ha emprendido, empezando por la controvertida y contestada paralización de la extensión del PAI, el Programa de Aprendizaje en Inglés. Está “en revisión”, como otros proyectos que parte de los socios rechazan, como la segunda fase del Canal de Navarra. No obstante, ya lo advirtió el vicepresidente de Desarrollo Económico, Manu Ayerdi, en el Parlamento: este Ejecutivo dedicará 2015 y 2016 a hacer planes y “grandes diagnósticos” que materializará a partir de 2017.

IMPRONTA NACIONALISTA

Desde su llegada al Palacio de Navarra, el Gobierno ha reforzado la presencia del euskera en sus actos y símbolos y anuncia medidas para fomentarlo en la propia Administración. Puso alfombra roja para que EiTB emitiera sin autorización sus canales a través de la TDT en Navarra, aunque el ente público tuvo que dar marcha atrás para evitar las inspecciones y sanción del Ministerio de Industria. Regularizar esas emisiones fue uno de los objetivos del protocolo de colaboración que la presidenta Barkos firmó con el lehendakari Íñigo Urkullu. Ambos gobiernos cuentan ya con una “relación permanente”, dijo Barkos, algo que se ha evidenciado en las sucesivas reuniones de sus consejeros.

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