TEMPORAL DE LLUVIA
Vencidos por el agua
- Vecinos de diferentes localidades navarras vivieron en primera persona las consecuencias que dejaron las precipitaciones en sus locales y viviendas
Publicado el 07/11/2011 a las 01:05
SE sobraron. Las constantes precipitaciones caídas en los últimos días provocaron ayer que los ríos ya no dieran abasto, desbordándose el caudal en decenas de localidades de la Comunidad foral. El agua escogió su propio camino y, sin poder hacer nada por evitarlo, inundó bajeras, talleres, garajes, portales de viviendas e incluso bares. Afortunadamente, los daños, materiales, no fueron "preocupantes".
En Elizondo, donde se registraron 180 litros por metro cuadrado en dos días, los problemas comenzaron a mediodía. El nivel del Baztan superó sus límites y su caudal se desbordó por encima del puente. El agua inundó bajeras particulares, como las de la familia Mortalena-Bidegain. "Hemos colocado unas tablas, pero el polispán no ha funcionado y nos ha entrado agua, barro, hojas... de todo", explicó Miguel Mortalena a las cinco de la tarde. "Hemos comido deprisa y mal para limpiar antes de que se seque y sea más difícil", añadía Miren Bidegáin.
A escasos metros y ataviados con botas de goma hasta media pierna, los hermanos Josetxo y Javier Miguel Sanz Jaurrieta, dueños del taller Autoelectricidad Iruña, también se afanaban en la limpieza de su local. "El agua ha alcanzado los 28 centímetros de altura. Se nos han estropeado alternadores y arranques, pero nada grave, o eso parece", dijeron. En Arizkun, el desbordamiento del río provocó que los caminos secundarios y los pastos se convirtieran en auténticas autopistas para practicar hasta con piragua, como hicieron algunos de sus vecinos. En Leitza, donde se registró la mayor precipitación el sábado, con 165 litros por metro cuadrado, se inundaron huertas y varios portales.
En Irurtzun, donde se contabilizaron 101 litros por metro cuadrado en dos días, el río Larraun también se hizo notar. Como ya ha ocurrido otras veces, se desbordó hasta alcanzar un gran número de huertas de empresas y vecinos. Manuel Álvarez Vivas y Clara Matías Francisco contemplaban los destrozos en sus tomates, coles y pimientos. "No nos esperábamos esta lluvia tan pronto, en noviembre, pero mientras sean pérdidas materiales, bien", afirmaron. El mismo río, a la altura de Latasa, dejaba los jardines de tres viviendas inundados. "Tenemos miedo de que entre dentro, como lo hizo hace 5 años", aseguró Mª Pilar Urra Jaunarena. "El problema es que no se limpia, que el río se va cargando de piedras y ramas y se le quita profundidad", apoyó Iker Sancho Jaúregui.