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HURACÁN EN EE UU

Navarros bajo la furia de "Irene"

  • Intensas lluvias y vientos de más de 130 kilómetros por hora que provocarán cortes de luz e inundaciones. Ante la llegada del huracán Irene, decenas de navarros se preparan para hacerle frente. Se encuentran "a la espera" y "aprovisionados".

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Maite Hernández y Bernardo Zozaya.
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Carlos Fernández Vidaurre junto a su mujer.
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María Pomés Jiménez.
  • NOELIA GORBEA . PAMPLONA
Actualizada 28/08/2011 a las 02:04

SE encuentran a más de 6.000 kilómetros de sus ciudades natales. Están preocupados, pero mantienen la calma. Con seis horas de diferencia horaria con respecto a la Península, los navarros que estos días se hallan en la costa este de Estados Unidos, por residencia, trabajo o tiempo libre, hoy son noticia. Viven una experiencia que, con toda probabilidad, quedará marcada en sus retinas para el futuro.

El huracán Irene, que continúa dejando muertos y desaparecidos a su paso, "descargó" anoche toda su furia en la ciudad de Nueva York, con fuertes lluvias y vientos que superaron los 130 kilómetros por hora. Ante esta situación, Bernardo Zozaya Lizasoain y Maite Hernández Mateotrataban ayer de tranquilizar a familiares y amigos a través de las redes sociales. "Se han desalojado las zonas inundables cercanas a los ríos, y es normal, ya que hay que tener en cuenta que Manhattan es una isla", explicaban a través de correo electrónico.

Esta pareja regenta desde hace cuatro años "Apartamentos San Fermín", un negocio "para hospedarse al otro lado del océano, pero con un toque casero". "Aunque hay preocupación por los cortes de luz, estamos provistos de comida y linternas, y esperamos pasar la noche jugando al mus con nuestros clientes".

Arena contra el agua

Mientras, María Pomés Jiménez, de 27 años, se proponía pasar una tarde-noche de cine en casa en compañía de su marido. "Evitaremos salir porque, aunque de momento no es muy intenso, se prevén lluvias muy fuertes y vientos huracanados. Podrían hacer caer ramas y troncos y es peligroso", explicaba por teléfono, al tiempo que advertía que, una vez se fuera luz, se quedarían sin electricidad durante "tres o cuatro días".

Además, tras haber sentido el pasado un martes un terremoto de 5,9 grados, Pomés reconocía que su marido estaba "más tranquilo" que ella ante la llegada de Irene. "¡Menuda semana!", expresaba desde Washington. "Esperamos que no pase nada, aunque los ríos se desbordarán. En el Ayuntamiento repartían sacos de arena para colocar en las puertas", detallaba.

Asegurar las cosas

Por su parte, unos 400 kilómetros al sur de Nueva York, Amaya Pérez Cruz, recogía sus pertenencias para evitar posibles accidentes por culpa del viento. "La gente que vive en la costa lo pasará peor. Aquí empezamos a notar viento cada vez más fuerte y como se va oscureciendo el cielo", decía esta madre de dos niños y una niña y residente en Virginia desde hace diez años. "Tenemos agua y alimentos y estamos tranquilos".

Bloqueados

En el caso Ignacio Uría, director de la Fundación Empresa Universidad de Navarra, y su familia, el huracán Irene provocó que quedaran atrapados en Nassau, capital de las Bahamas, debido a la cancelación de los vuelos internacionales. Como todos los años, el matrimonio viaja a las islas para visitar a parte de su familia. "Tuvimos que dejar nuestra casa e irnos todos a otra que contaba con un generador propio para hacer frente a los cortes de luz", relataba durante la tarde de ayer.

Acompañado por sus cinco hijos de 11, 9, 4, 3, 2 y 1 años, Uría explicaba que los pequeños habían vivido la experiencia de un huracán "sin pasar un miedo excesivo". "Siempre hay preocupación porque hubo vientos de casi 130 kilómetros por hora, pero les dejamos dibujar y se lo pasaron bien", aseguró. Si nada cambia, esperan llegar a España mañana.

Cargados con pilas

Carlos Fernández Vidaurre, natural de Abárzuza, disfrutaba pasadas las tres de la tarde (hora EEUU) de un último paseo en compañía de su mujer antes de regresar a su piso. "Estamos bien, aunque ya no quedan ni agua ni pilas. Hace tres días que la gente comenzó a aprovisionarse. Nosotros vivimos en un decimoctavo piso ya hemos vaciado el balcón de mesas y sillas para evitar que salgan volando", explicaba desde Nueva York, donde reside desde hace cuatro años y medio.

Según relataba por teléfono móvil, la ciudad se encontraba "a medio gas". "Está prácticamente vacía. El metro y el tren no funcionan desde mediodía, aunque los taxis sí. De todos modos, nos preocupan más las consecuencias de Irene, ya que muchas zonas quedarán inundadas".



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