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LA IMPORTANCIA DE DONAR

La donación y el trasplante, en las aulas

  • En Navarra hay ahora unas cien personas que esperan un órgano; unas veinte, un hígado

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El pamoplonés Antonio Elcid Aribe, de 57 años y trasplantado de hígado, ayer en el IES Plaza de la Cruz. CALLEJA
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Los trasplantados Conchi Soto Eguíluz y Kepa Etxeberria Ciriza. CEDIDA
  • SONSOLES ECHAVARREN . PAMPLONA
Actualizada 29/11/2011 a las 01:05

AConchi Soto Eguíluz, San Francisco Javier le "echó una mano" hace once años. El 3 de diciembre de 2000, festividad del patrón de Navarra, recibió una llamada de teléfono que cambió su vida. "Estaba tirada en el sofá de mi casa porque no me podía mover. Me dijeron que había un hígado que posiblemente fuera compatible conmigo. Y me fui corriendo a la Clínica Universitaria", cuenta esta mujer, nacida en Madrid hace 50 años pero afincada en Navarra desde hace treinta. "Hoy llevo una vida completamente normal gracias a la generosidad de una familia". Precisamente para concienciar a los adolescentes sobre la importancia de donar órganos, la Asociación de Trasplantados y Enfermos Hepáticos de Navarra (ATEHNA) organizó ayer por la mañana una jornada en el IES Plaza de la Cruz de Pamplona. Alrededor de cien alumnos de 2º de ESO (13 años) vieron un vídeo sobre donación, representaron una breve escena de teatro y pudieron resolver sus dudas. Actualmente, en Navarra hay más de cien personas que están esperando un órgano para poder seguir viviendo. De ellas, unas veinte necesitan un hígado.

Como Conchi, el chantreano Kepa Etxeberria Ciriza, de 48 años y electricista de profesión, llevaba una vida "muy limitada" antes de recibir un nuevo hígado. "Tenía cirrosis y cada vez estaba peor. No podía ni levantar los brazos. Justo iba de la compra a mi casa", recuerda. El 29 de septiembre de 2009 ha quedado grabado en su memoria. "A las doce y media de la noche, estaba ya en la cama y sonó el móvil. Me dijeron que fuera rápidamente. Todo fue muy bien. No tuve ningún rechazo y a los pocos días ya estaba en mi casa". Para él, cuenta, la vida ha cambiado por completo. "Estoy muy agradecido a la familia del donante. Si no, no estaría yo aquí. He aprendido a apreciar la vida. Antes, no salía de casa; y ahora no paro de viajar", apunta este hombre, divorciado y padre de dos hijos, que se va a reincorporar pronto al trabajo.

Conchi Soto también ha "recuperado" el tiempo perdido. "He pasado de estar tirada en la cama, a hacer pesas en el gimnasio. También he empezado a estudiar el curso de acceso para mayores de 45 años en la UNED porque quiero estudiar Trabajo Social y ayudar a la asociación", reconoce.

El hígado de su hija

Diferente es el caso del rochapeano Antonio Elcid Aribe, de 57 años. Afectado por una cirrosis y tras estar un año esperando un hígado, al final no cumplió el protocolo exigido (porque empezó a desarrollar un tumor) y fue su hija, de 22 años, la que donó parte del suyo. "No fue ninguna tontería. Era una cirugía muy agresiva pero todo salió estupendamente. Su hígado se regeneró y yo estoy muy bien. Soy muy afortunado", cuenta este pamplonés prejubilado de su trabajo en una multinacional. Antonio recuerda que antes del trasplante se encontraba muy mal. "Cada vez estaba más amarillo y me iba deteriorando. No podía ni andar. Ahora he recuperado los 15 kilos que perdí, juego a frontenis y mi hija mayor me ha hecho abuelo".

Los alumnos vieron un vídeo en el que se contaba la historia de un matrimonio que pierde a su hijo y no se decide a donar los órganos. Años más tarde, el padre necesita un trasplante de corazón y lamentan la decisión tomada. "La donación es una manera de salvar vidas. Un amigo de mis padres tenía leucemia y gracias a un trasplante de médula ahora está muy bien", decía María Cañadas Martínez, de 13 años y alumna de 2º de ESO. Una experiencia más cercana tuvo su compañera de clase Carmen Pozueta Rodríguez. "A mi abuelo le trasplantaron el hígado hace tres años. A mí también me gustaría hacerme donante". Imanol Reyes Granados, vecino de Mutilva y de la misma edad, reconocía que no había pensado en la donación pero que después de la jornada había cambiado de opinión.

Finalizada la proyección, cinco alumnas hicieron una representación sobre el escenario, simulando a los hermanos de un fallecido y a los médicos que les animan a donar. Las actrices fueron Natalia Valencia Abaigar, Nerea Azcona Aliende, Laura Martínez Piñero, Marta Muñoz Ramosy María Monllor Callau.

El presidente de ATEHNA, Antonio García López, insistió en la necesidad de que los jóvenes reflexionen sobre la importancia de donar órganos "cuando uno ya no los necesita". "La falta de información es la principal causa por la que los familiares se niegan a donar los órganos".



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