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FUERTES LLUVIAS

El río Baztan multiplicó por 300 su caudal el domingo por la lluvia

  • La media de lluvia se redujo ayer a 13 litros por metro cuadrado en el norte frente a los 200 del fin de semana

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Miguel Ángel Arnís Goienetxe, del caserío Antxonea, de Lekaroz. N.G.
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Una mujer friega el suelo de un almacén de la calle Jaime Urrutia, de Elizondo. N.G.
  • NATXO GUTIÉRREZ . ELIZONDO
Actualizada 08/11/2011 a las 01:04

La intensidad de las precipitaciones del fin de semana en la zona norte de Navarra, causante de inundaciones en bajos y carreteras, alcanzó cotas desmesuradas, al punto que el río Baztan multiplicó por 300 su caudal. Una comparación entre su volumen arrastrado el día 24 de octubre -0,77 metros cúbicos por segundo- frente al contabilizado el domingo, a las 11.50 horas, en Oharriz -382,79 metros cúbicos- da fe de esa diferencia. En ese preciso instante, el cauce alcanzó su máximo nivel de 4,23 metros, según informó ayer el Gobierno foral.

La evolución comenzó a advertirse el sábado por la mañana. Kilómetros antes de adentrarse en Baztan donde adapta su nombre al de este valle, el río Bidasoa discurría por Legasa por encima de su nivel habitual. En la víspera, presentaba un índice de 3 metros cúbicos. En apenas 36 horas, alcanzó los 113.

Como sucedió con el brusco cambio experimentado en los ríos, las variaciones del pluviómetro sirvieron de referencia para hacerse una idea de la concentración lluviosa del fin de semana. Por término medio, el noroeste navarro superó en 48 horas los 200 litros por metro cuadrado.

Ayer, el descenso de este promedio a 13 litros por metro cuadrado significó de alguna manera la vuelta a la normalidad con una tendencia a la baja de los ríos y la desaparición de balsas en centros urbanos, como el de Elizondo. Las incidencias del fin de semana en Baztan, donde se cuantificaron 94 y 157 litros por metro cuadrado el sábado y el domingo en Gorramendi, remitieron por completo con una disminución a sólo 15 litros en este mismo punto.

El norte de Navarra fue recuperándose lentamente a medida que la lluvia iba debilitándose o concediendo treguas, lo cual posibilitó el restablecimiento de aquellos puntos de la red viaria afectados en la víspera, como, por ejemplo, la A-15 (autopista a San Sebastián). Las únicas carreteras donde se advertía alguna complicación eran la NA-4150 (Leitza-Goizueta-Hernani), cortada en el punto kilómetrico 16 por desprendimientos y desbordamiento del río Urumea. A su vez, la NA-1300 (Irurtzun-límite con Guipúzcoa) permitió el paso alternativo de vehículos a la altura del kilómetro 26.

Hoy y mañana sin lluvia

Durante el fin de semana, la Agencia Navarra de Emergencias coordinó 46 intervenciones de bomberos, en su mayoría por inundaciones o desprendimientos en la zona norte.

Las previsiones metereológicas anunciadas para hoy y mañana apuntan a la ausencia de precipitaciones con subida incluso de temperatura. El jueves habrá un nuevo frente que descargará lluvia.

"Sacamos los animales de la cuadra por temor al agua"

La noche del sábado al domingo se convirtió en una pesadilla para Miguel Ángel Arnís Goienetxe y su mujer, María Jesús Iribarren Alemán. El desbordamiento del río Baztan, a su paso por el barrio de Arrazkazan, de Lekaroz, formó una balsa de 500 metros de extensión hasta anegar el cobertizo de su caserío Antxonea donde almacena la paja y descansan parte de sus animales. "Era como un mar", rememoraba ayer con el lamento por la pérdida de rodillos de paja y el recuerdo indemne de la impotencia que sintió en la víspera.

"A eso de las tres de la madrugada mi mujer me despertó por que había visto un brillo en el prado". La preocupación del efecto novedoso le empujó de la cama y escaleras abajo se topó con el campo y el cobertizo anegado. Sin más dilación llamó al 112, que, a su vez, dio aviso a la empresa encargada del mantenimiento de las carreteras en la zona. La presencia de los técnicos se debió a la proximidad de la variante Irurita-Elizondo, en fase de ejecución, del caserío y a que, como se pudo comprobar después, la acumulación de agua tuvo su origen en el efecto de retención que sobre el río provocó un puente provisional levantado en la obra. El agua alcanzó los 50 centímetros en el cobertizo donde se encontraban 6 terneros. Con la luz del día, su dueño consiguió liberalnos. Otras 5 vacas permanecieron aisladas durante horas. Una vez que el nivel descendió -a eso de la una y media de la tarde-, se unieron al resto de la cabaña, compuesta de 21 cabezas.

Derribo del puente

El riesgo a que se anegasen viviendas situadas a cota inferior motivó que fuese imposible derribar el viaducto provisional levantado junto a la variante. Lo que no hizo la mano del hombre lo consiguió la fuerte corriente, que eliminó el obstáculo.

"El agua del río se filtró por las paredes y entró por la ventana"

La calle Jaime Urrutia, de Elizondo, "es una ratonera" cada vez que llueve con intensidad. Lo dice Salvador Sobrino Fernández por las avenidas que se forman en esta arteria comercial entre el cúmulo de agua proveniente de arquetas y sumideros que no dan abasto y las crecidas del río Baztan, que discurre en paralelo. El domingo debió afanarse con su familia en tareas de achique de dos bajos, convertidos en almacén de su tienda de textil, Fantxike. "Las prendas de mayor valor estaban en la tienda y pudieron salvarse. Para cuando nos dimos cuenta los dos almacenes estaban con 50 centímetros de agua", recordaba ayer después de dejar sobre el empedrado de la calle un cubo rojo.

A diferencia del episodio de 2007 en que la riada provino del monte, el cauce del Baztan trató de extender sus límites con virulencia hasta sortear obstáculos sólidos. "El agua pasó por encima del puente de Giltxaurdi y entró por la ventana del almacén", señaló Sobrino. Los embates continuos de la corriente contra la parte posterior del edificio hizo que el agua acabase filtrándose por las paredes ante la mirada resignada de sus propietarios.

Valoración de daños

Ayer, mientras en los bajos de las casas y tiendas se apreciaba un movimiento inusual de fregonas y cubos, en la calle un comerciante se aplicaba por retirar la lámina de lodazal encrustada al suelo de piedra. Con una pistola de presión en la mano limpiaba los restos de una víspera de lucha impotente contra los elementos. "Las cámaras de la tienda están apagadas. No he hecho todavía una valoración de los daños", precisaba. También el Ayuntamiento efectuará su valoración antes de dirigirse al Gobierno foral en demanda de medidas que mitiguen episodios repetidos.

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