Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

SOCIEDAD

El paro multiplica la morosidad en las comunidades de vecinos

  • Los barrios nuevos como Sarriguren y Buztintxuri son los que registran mayor número de morosos

Imagen de la noticia
Imagen de un bloque de viviendas del barrio de Buztintxuri, en Pamplona. ARCHIVO
  • M. CARMEN GARDE . PAMPLONA
Actualizada 09/11/2011 a las 02:46

La morosidad en las comunidades de vecinos en Navarra ha alcanzado niveles históricos. Cada vez son más los vecinos que no pueden hacer frente a la cuota mensual, lo que está provocando serios problemas de liquidez en algunas comunidades de vecinos a la hora de afrontar el pago de gasóleo, gas, luz y otros servicios comunitarios. Así, para disponer de dinero y seguir recibiendo suministros, están proliferando las derramas entre los vecinos que sí cumplen mensualmente con sus obligaciones económicas con el resto de propietarios. "La morosidad se ha duplicado en los últimos dos años. Hay comunidades que no tienen deuda y otras que tienen un agujero de hasta 40.000 euros, se puede decir que la morosidad media ronda los 2.000 euros por comunidad", estima el presidente de los administradores de finca de Navarra, Peio Mendía Baigorri, en base a los datos de su gabinete. "La derrama más sangrante ha sido pagar doble durante seis meses", agrega.

También en torno a los 2.000 euros por comunidad cifra la morosidad media otra administradora de fincas, Susana Guerra, cuyo despacho gestiona casi un centenar de comunidades. Ambos profesionales señalan la "clara" diferencia entre comunidades según barrios. Coinciden en que las comunidades de barrios jóvenes acumulan el mayor número de morosos. Entre ellas, citan zonas como Buztintxuri y Sarriguren. "En cambio, barrios como San Juan e Iturrama registran algunos morosos, pero menos".

El presidente del colegio oficial de administradores de fincas ahonda en la localización de los morosos. Detalla que la "combinación más letal" son urbanizaciones de barrios jóvenes de Vivienda de Protección Oficial (VPO) y que disponen de calefacción central. "Los propietarios son gente joven, que le dieron una "sobrehipoteca" en su día, que se han quedado en paro y que aunque ahora vendieran el piso no cubren la hipoteca".

Mendía explica que estos casos suelen deudas de "muy difícil cobro" y que el banco se suele quedar con la vivienda ante la imposibilidad de venderla en un mercado inmobiliario casi paralizado. "Antes, se vendían fácilmente los pisos y, en el mismo notario, se cobraba la deuda de la comunidad. Ahora, no. En muchos casos el banco se queda el piso por la mitad del valor de tasación en el momento de la adjudicación y el propietario no sólo pierde su hogar sino que aún debe dinero al banco, de manera que no queda ni un euro para pagar a la comunidad". La ley exige a los bancos pagar la deuda con la comunidad "del ejercicio en curso" del año en que se procede al embargo, así como la deuda del año anterior. "Si hay deuda de años anteriores se puede perder", dice Mendía.

Solidaridad, la justa

Si hasta antes de la crisis, el perfil predominante de los morosos era una persona que no quería pagar, ahora el moroso que domina es el que quiere pero no puede pagar porque se ha quedado en el paro. "Hay gente que te llama y te dice que lo siente, pero que no puede pagar, que se ha quedado sin trabajo y que no le llega ni para comer. Es duro, pero es la realidad ", comenta Susana Guerra. "Al final, son gente que no pagan pero que consumen ascensor, agua caliente, calefacción, electricidad, etc. Cuando planteas una derrama porque no hay liquidez es normal que muchos vecinos lo consideren injusto que por unos tengan que pagar más el resto".

Cuando un vecino moroso acuerda con el administrador el abono de la deuda en unos determinados plazos "los vecinos suelen ser solidarios y lo entiende". Ahora bien, cuando el vecino no muestra intención de pagar, la postura del resto de vecinos es clara: iniciar el procedimiento judicial para reclamar la deuda.

Unos 500 juicios al año para reclamar impagos

Ante un impago la comunidad de vecinos tiene muy limitada su capacidad de actuación. No puede dejar de prestar servicios al moroso porque afecta al resto de vecinos, de manera que la única vía es la judicial, según apuntan los administradores de fincas. Cuando el impago se prolonga por un año o más se suele acordar en la reunión de la comunidad iniciar un juicio monitorio (proceso que no requiere de abogado ni procurador para la reclamación de deudas dinerarias de menos de 30.000 euros y que consten documentadas). "Tenemos el doble de juicios iniciados que hace un año" cuenta la administradora de fincas Susana Guerra. Desde la Audiencia desconocen cuántos juicios monitorios se corresponden a impagos. Para dar una idea, entre el 4 de enero y el 31 de octubre del presente año el Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Pamplona, registró 579 juicios monitorios, de los que 44 fueron reclamación de deudas de comunidades de propietarios; es decir, alrededor de un 8% del total de los juicios monitorios. De poder extrapolar este porcentaje al conjunto de juicios monitorios en los seis juzgados, arrojaría que este año habrá unos 500 juicios de comunidades por impago de recibos. "El problema es que muchos morosos no tienen nómina y, por tanto, no hay donde coger. O si la tienen es tan corta que primero la ha cogido el banco. A pesar del juicio, que suele costar entre 300 y 400 euros a la comunidad y que suele correr a cargo del seguro, es muy complicado cobrar", apunta el presidente de los administradores, Peio Mendía.

Etiquetas


volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE