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JUICIO POR EL ASESINATO DE MÚGICA

"Vi cómo mi marido se estaba quemando junto a un arbusto a la vez que la furgoneta"

  • "Y encima se ríen los cabrones...", dijo con el micro abierto al ver la reacción de los etarras al relato de Reyes Zubeldia

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La fuez Ángela Murillo, en medio del tribunal, sentada en el estrado. Enfrente, junto a un policía, "Txapote". EFE
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"Txapote", ayer. EFE
  • COLPISA / DN . MADRID / PAMPLONA
Actualizada 03/11/2011 a las 16:49

La magistrada Ángela Murillo, presidenta de la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, cometió ayer un desliz durante el juicio contra el ex jefe militar de ETA, Javier García Gaztelu, Txapote, y tres integrantes del comando Argalaacusados de asesinar con una bomba lapa en su furgoneta al concejal de UPN José Javier Múgica en Leitza en 2001.

La juez, que ya ha cometido otros deslices en más juicios -el último le costó que el Tribunal Supremo ordenara repetir una vista contra Arnaldo Otegi-, hizo un comentario a un compañero del tribunal instantes después de que la viuda del edil describiera emocionada los detalles del atentado que vivió en primera persona. «¡Pobre mujer, pobre mujer! ¡Y encima se ríen los cabrones!», comentó Murillo a otro juez sin saber que su micrófono seguía abierto.

Un desliz que captó el micrófono de su mesa y que puede poner en peligro la validez del juicio en caso de que tras la sentencia, si es condenatoria, la defensa de los acusados la recurra alegando los "prejuicios de la presidenta". Si esto ocurre, en la Audiencia Nacional se teme que el Supremo obliguen a repetir el juicio, con otro tribunal, como ya hicieron el pasado febrero, cuando anularon la sentencia de dos años de cárcel contra Otegi por enaltecimiento a ETA, al entender que Murillo había exteriorizado "un prejuicio acerca de su culpabilidad". En aquella ocasión, le preguntó a Otegi si condenada "rotundamente" la violencia de ETA y cuando éste le dijo que no iba a responder, ella le dijo: "Ya sabía yo que no iba a responder".

Silencio sepulcral

Con sus palabras de ayer, la magistrada se refería a la actitud indiferente, y hasta cierto punto cruel, de Txapote y los otros tres etarras procesados por el asesinato, Óscar Celaráin, Andoni Otegi y Juan Carlos Besance, tras escuchar el duro testimonio de Reyes Zubeldia. Antes, se habían reído en varias ocasiones. Protegida por un biombo, contó con todo lujo de detalles la escena que presenció desde de su casa tras la explosión de la furgoneta bomba. «Salí al balcón y lo vi en una esquina -dijo antes de romper a llorar-; lo vi que estaba contra un arbusto, vi la furgoneta contra un arbusto. Vi que se estaba quemando y mi marido también se estaba quemando a la vez que la furgoneta», relató al tribunal. El recuerdo fue tan vivo que en la sala de vistas se hizo un silencio sepulcral.

Tras este testimonio, y ante la congoja de Reyes Zulbeldia, que continúa en tratamiento psiquiátrico diez años después, se hizo una breve pausa. Entonces, llegó el comentario de Ángela Murillo, que en la sala no se oyó, por lo que la familia y los abogados no se enteraron hasta la llegada al hotel por los medios de comunicación. Después de este episodio, la viuda de Múgica continuó su testimonio con el recuerdo de que antes del atentado ya habían recibido amenazas premonitorias del entorno etarra: pintadas en su casa con la diana de la muerte, insultos en el programa de fiestas de Leitza e incluso robos en su tienda de fotografía. «Con eso nos dieron la pista de que no querían que trabajáramos en el pueblo», señaló. También señaló que su hijo podría haber sido víctima del atentado porque cogía el vehículo "muchas veces para ir a trabajar". Y recordó cómo vivieron una temporada en una borda, y ella se sintió segura.

La declaración de Besance

El único de los acusados que declaró fue Juan Carlos Besance, sólo para señalar que su testimonio ante la Guardia Civil en el que reconoció la autoría del atentado fue realizado bajo «torturas» que no ha denunciado hasta ahora porque «tenía miedo». En esa declaración ante la Guardia Civil, que fue leída en la sala, reconoció que su pertenencia a ETA, afirmó que fue captado hace doce años (fue detenido el año pasado) por el acusado Óscar Celaráin, al que conocía del pueblo, Villabona (Guipúzcoa), que formaba parte del comando Argala con los dos acusados y que la orden de matar a Múgica la recibieron directamente de Txapote en una reunión en Francia. También relató que colocaron una bomba lapa en su furgoneta, que estaba aparcada enfrente de su casa.

"Txapote", impasible

El ex jefe militar de ETA Francisco Txapote, mantuvo una absoluta indiferencia al escuchar el sobrecogedor relato de la viuda de Múgica. Antes, los cuatro acusados se mantuvieron sentados frente al Tribunal después de que la magistrada les ordenara que se pusieran en pie, y se negaron a contestar a las preguntas: "No voy a participar en este juicio". El primero en mantener esa actitud fue Txapote, tras lo que Otegi, también sin levantarse, dijo que todas las acusaciones se basan en una declaración hecha bajo torturas. Durante diversos momentos de la vista, los acusados cuchichearon y se rieron entre ellos. Unos gestos incitantes que provocaron la reacción de Murillo. «Da igual, quédese sentadito (le dijo a Besance tras negarse a contestar al tribunal), pero primero va a escuchar lo que yo le voy a decir», y reclamó a la Policía que les cambiaran de sitio.



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