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Arquitectura

La Bienal de arquitectura latinoamericana se desarrolla en Pamplona

  • La cita, organizada por la Universidad de Navarra, tendrá lugar hasta el 17 de abril y el país invitado es México

  • EFE. Pamplona
Actualizada 15/04/2015 a las 09:27
México es el país invitado de la IV Bienal de arquitectura latinoamericana, que se desarrolla en Pamplona desde este martes y hasta el 17 de abril, organizada por la Universidad de Navarra.

La bienal, evento que reúne a jóvenes arquitectos de México, Chile, Argentina, Ecuador, Perú, Colombia y Brasil, comenzó el martes con un acto que contó con la presencia de la presidencia de Navarra -Yolanda Barcina- y el alcalde de Pamplona -Enrique Maya-.

La conferencia de inauguración la pronunció el arquitecto catalán residente en México Miquel Adriá, quien disertó sobre la obra del mexicano Luis Barragán, que calificó de "síntesis entre lo local y lo global".

A su juicio, Barragán supo combinar "lo que tiene que ver con las tradiciones de los pueblos indígenas con los signos de identidad de la modernidad más radical del siglo pasado".

Adriá señaló algunos rasgos de la biografía del arquitecto mejicano, que nació en Jalisco, donde tuvo una infancia marcada por un entorno "más franciscano que jesuita y más austero que barroco".

Barragán, explicó, "fue conocido por la singularidad de su trabajo y no tanto por la cantidad, sino por aquello que de algún modo supo hacer distinto".

"Fue de esos pocos arquitectos que realizó una arquitectura silenciosa, una arquitectura que algunos llegaron a adjetivar como la 'revolución callada', en la que supo buscar en la modestia de sus intervenciones esos remansos de silencio".

Indicó que la suya fue "una arquitectura que o canta o calla".

Esa arquitectura empieza "con rasgos parecidos a los de sus contemporáneos", puesto que "trataban de distinguirse de lo que no fuera mexicano".

En el contexto de la Guadalajara de los años treinta, Barragán convive con una serie de arquitectos "tremendamente interesantes que trabajan sobre la arquitectura local y prudentemente moderna".

Sin embargo, será en esa época cuando emigra a la ciudad de México, donde encuentra "una condición anónima" y establece contacto con arquitectos modernos y comparte un escenario de arquitectura "desprovista de ornamento y funcional".

Después, Barragán realizaría dos viajes que determinarían su obra. El primero de ellos es a España, Francia y norte de Marruecos y le abriría "otra perspectiva", ya que descubre el edificio de la Alhambra y también al paisajista francés Ferdinand Dutert, que le permite recuperar "la relación entre la arquitectura y el paisaje, la relación entre lo natural y lo artificial".

Así, en Barragán surge la reflexión, "ese proceso de hacer íntimo un discurso", del que se originará una arquitectura que "ya no es un arquitecto más de la modernidad mexicana", sino otro arquitecto que "utilizará el color, no como expresión, sino como una forma de modificar el espacio a través de la luz".

En sus posteriores obras se dará una mezcla entre la arquitectura local y una arquitectura moderna que tiene que ver con la solidez y la alteración sistemática del espacio.


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