TSJN

Cinco meses de prisión para cuatro acusados de boicotear el chupinazo

  • La juez ha condenado a cuatro de los cinco acusados por un delito de desórdenes públicos al colocar una ikurriña gigante

Momento en el que la ikurriña gigante tapa la fachada del Ayuntamiento pamplonés

Momento en el que la ikurriña gigante tapa la fachada del Ayuntamiento pamplonés

archivo/cordovilla
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Actualizada 29/10/2014 a las 10:10
  • europa press. pamplona
La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Pamplona ha condenado a cinco meses de prisión por un delito de desórdenes públicos a cuatro de los cinco acusados de boicotear el Chupinazo de los Sanfermines de 2013

La magistrada, que aprecia en la conducta de los encausados la circunstancia agravante de uso de disfraz, ha absuelto al inculpado que grabó en vídeo la colocación de la ikurriña de grandes dimensiones ante la fachada del Ayuntamiento de Pamplona, una acción que motivó un retraso de veinte minutos en el lanzamiento del cohete. 

La sentencia por el juicio, que se celebró el día 8 de octubre, puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra, han avanzado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Las cuatro personas condenadas son Mikel Valdivieso Jiménez, Iker García Castell, Ignacio Barriuso Osés e Íñigo Ramallo García, a las que la juez prohíbe acudir a lugares, eventos o espectáculos en los que haya reunidas gran número de personas durante dos años. También les condena al pago de las costas causadas en este delito, incluyendo las de la acusación particular. 

La juez explica en la sentencia que la bandera desplegada tenía unas medidas de 5,54 por 6,50 metros, y "tapaba parcialmente la fachada del Ayuntamiento, incluido el balcón desde el que se iba a tirar el Chupinazo, habiéndose buscado a propósito una colocación muy próxima a la fachada, a 5,83 metros, para conseguir que se viera la bandera desde la práctica totalidad de la plaza". 

La sentencia añade que, teniendo en cuenta la proximidad de la bandera al balcón del Ayuntamiento, el cohete "podría haber sido interceptado por la bandera, provocando una desviación de la trayectoria, volviéndola impredecible e imposible de detener hasta que el motor se hubiese consumido completamente, o con la alta probabilidad de que al chocar con ella hubiera prendido la tela". 

"RIESGO PARA LA INTEGRIDAD FÍSICA" 

Así, la sentencia señala que "una vez fuera de la trayectoria programada, o en caso de haber ardido la bandera, se hubiera creado riesgo para la integridad física de las personas que se encontraban en la plaza, en las balconadas aledañas y en las propias del edificio del Ayuntamiento, sin contar con la alarma y movimientos de pánico que en un lugar con tantas personas concentradas se podía originar". 

La juez explica que, "a la vista de la situación causada, el alcalde de Pamplona, en el ejercicio de sus competencias, retrasó el lanzamiento del chupinazo, y por tanto el inicio de las fiestas de San Fermín, durante 20 minutos, lo que ha ocurrido por primera vez en su historia desde 1941". 

Según la sentencia, los cuatro procesados, junto con otras personas que no han sido identificadas, en los meses previos a las fiestas de San Fermín "planearon colgar una ikurriña de grandes dimensiones en la plaza Consistorial con intención de alterar el normal desarrollo del Chupinazo y asumiendo que existía una alta probabilidad de alterar la normalidad de la convivencia y el uso pacífico de los derechos de quienes iban a estar congregados en el lugar para celebrar el inicio de las fiestas, por el riesgo implícito en esa conducta". 

Los condenados decidieron que, para colgar la ikurriña sobre la plaza, debían acceder a los tejados del edificio sito en la plaza Consistorial número 2, y al del edificio situado en los números 2 y 4 de la calle San Saturnino, ya que de esta forma podrían lanzar un sedal entre ambos inmuebles para colgar la ikurriña. 

Para ello, en los días previos a las fiestas, tres de los acusados se encargaron de comprar dos cañas de pescar, dos rollos de sedal, dos candados, un paquete de velas blancas y ocho artículos de disfraz, que eran esencialmente pelucas y gafas. 

Para acceder al tejado de la plaza Consistorial, número 2, los acusados realizaron un recorrido por los tejados desde el número 19 de la calle Mercaderes, "donde alguna persona no identificada les ayudó". Además en las horas anteriores al Chupinazo depositaron en el tejado, dentro de una bolsa de plástico negro, la ikurriña que pensaban desplegar. 

SE HICIERON PASAR POR OBREROS 

Por otro lado, teniendo en cuenta que el edificio de la calle San Saturnino está aislado y para acceder al mismo hay que hacerlo desde sus propias escaleras, el día 1 de julio los acusados simularon llevar unas tejas, ya que el edificio estaba en obras, y examinaron el lugar. Al encontrarse con un vecino del inmueble, "le solicitaron el teléfono manifestándole que eran trabajadores de las obras y que esos días podían tener que entrar en el edificio", añade la sentencia. 

En la tarde del 4 de julio de 2013, uno de los acusados llamó por teléfono al citado vecino y le preguntó si iba a estar en casa la tarde del día 5 de julio ya que tenían que acceder al tejado para colocar unas tejas. 

Así, en la tarde del día 5 de julio de 2013, Ignacio Barriuso e Iker García Castell tocaron al timbre del inquilino y accedieron al tejado, donde permanecieron hasta el día siguiente. 

Durante ese tiempo, desplegaron material de escalada para transitar por el tejado y, "para evitar que pudiera ser abortada su conducta, e impedir su detención, bloquearon el acceso al tejado, colocando en la ventana que daba al mismo desde el cuarto de máquinas del ascensor unas cadenas sujetas con candados, así como la puerta de entrada al lugar donde estaban, que sujetaron con una cuerda desde dentro". 

Unos momentos antes de las 12 horas del 6 de julio, los cuatro acusados procedieron a la colocación de la ikurriña. Los que se encontraban en el tejado del edificio de la calle San Saturninolanzaron con una caña un sedal enganchado a varios mosquetones que recogieron los que se encontraban en el edificio de la plaza Consistorial. Estos engancharon la bandera, desplegándola por encima de la plaza. 

La juez señala que en esos momentos había cerca de 10.000 personas en la plaza del Ayuntamiento "colocadas de manera aleatoria sin pasillos para poderse moverse sin impedimento, por lo que cualquier incidente puede generar movimientos de la gente que pueden ser peligrosos para su seguridad, máxime teniendo en cuenta que por el carácter festivo del acto gran parte de los asistentes había ingerido en mayor o menor medida bebidas alcohólicas, y que un porcentaje relevante aunque no determinado de los presentes eran extranjeros, con el consiguiente desconocimiento del lugar y de los actos que se desarrollan en el mismo". 
 
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