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El miércoles se celebrará el juicio a los acusados de retrasar el chupinazo de 2013

  • Un total de 5 personas están acusadas de un delito de desórdenes públicos por desplegar una ikurriña gigante ante la fachada del Ayuntamiento

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Actualizada 06/10/2014 a las 12:09
  • efe. pamplona
El miércoles comienza el juicio contra las cinco personas acusadas de un delito de desórdenes públicos por retrasar el chupinazo anunciador de los Sanfermines de 2013 mediante una ikurriña gigante desplegada ante la fachada del Ayuntamiento. 

Fueron 20 minutos los que se retrasó el lanzamiento del cohete y por lo tanto el inicio de las fiestas "por primera vez en su historia desde 1941", según subraya la Fiscalía en sus conclusiones, en las que pide para los procesados cinco meses de prisión. 

En su escrito, el fiscal cuenta cómo supuestamente sucedieron los hechos, que dice se planearon meses antes del inicio de los Sanfermines y comenzaron a ejecutarse a partir del 11 de junio. 

Desde ese día y hasta el 5 de julio Iker G., Íñigo R. e Ignacio B. adquirieron en distintos establecimientos sendas cañas de pescar y rollos de sedal, candados, artículos de disfraz y gafas de sol. 

Además estudiaron la forma de acceder a los tejados de los inmuebles situados en el número 2 de la Plaza Consistorial y 2 y 4 de la calle San Saturnino, situados a derecha e izquierda del Ayuntamiento. 

Al primer edificio accedieron por los tejados desde un inmueble de la calle Mercaderes, recorrido que ya hicieron en los días previos a los Sanfermines par dejar la ikurriña que el día 6 de julio desplegarían. 

Al segundo llegaron haciéndose pasar por trabajadores que en la tarde del día cinco debían colocar unas tejas en la cubierta del inmueble, que se encontraba en obras. En él pasaron la noche y prepararon el materia que necesitarían para el chupinazo. 

Según el fiscal, "a punto de tirarse" el cohete, Mikel V. y otra persona accedieron al tejado de la calle San Saturnino con el rostro oculto, pelucas, gorros, gafas y con una caña de pescar, mientras Jesús G., Íñigo R. y un tercero no identificado, igualmente disfrazados, avanzaron por los tejados desde Mercaderes hasta el número 2 de la Plaza Consistorial portando asimismo una caña y cuerdas, con las que ataron la ikurriña una vez desdoblada. 

El siguiente paso fue lanzar con la ayuda de una caña desde San Saturnino hasta el tejado de la Plaza Consistorial un sedal enganchado a varios mosquetones y seguidamente colocar en ellos la ikurriña y desplegarla sobre la Plaza tapando la fachada del Ayuntamiento. 

El tamaño de la bandera, de más de 30 metros cuadrados, su proximidad a la fachada del Ayuntamiento y la concurrencia de miles de personas en el lugar, dice el fiscal, hizo que el alcalde decidiera retrasar el lanzamiento del cohete. 

Y precisa que existía el riesgo de que el artificio pirotécnico impactara con la ikurriña y ésta desviara su trayectoria haciéndola "impredecible" y poniendo en "riesgo" la integridad física de los asistentes, sin contar con "la alarma y movimientos de pánico" que hubieron podido provocarse.
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