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VIOLENCIA DOMÉSTICA

La violencia de hijos ejercida hacia sus padres alerta a los psicólogos

Pese a que las denuncias en Navarra disminuyeron un 34% en 2012, los expertos muestran su preocupación por esta violencia doméstica

Simulación de una agresión de una menor a su padre
Simulación de una agresión de una menor a su padre
  • MICHELLE UNZUÉ. PAMPLONA
Actualizado el 09/06/2014 a las 06:00
Un desagradable torbellino de culpabilidad, pudor o desesperación. Son los sentimientos que mueven a la mayoría de los padres que denuncian el maltrato de sus hijos en la Fiscalía de Menores de Navarra. Los datos parecen esperanzadores: según la última Memoria de la Fiscalía General del Estado, en 2012 se abrió procedimiento a un total de 42 menores por violencia doméstica, frente a los 63 denunciados en 2011. Un 34% menos que podría llevar a pensar que esta preocupante tendencia social decrece.

Sin embargo, pese a este descenso los profesionales que trabajan de cerca con estos casos no sienten que sea un problema que disminuya en la sociedad navarra. "Está claro que no va a menos, todavía no han salido publicados los datos del año pasado pero la tendencia se mantiene o puede crecer ligeramente. Puede que esta disminución se deba a la diferencia entre diligencias preliminares y los expedientes de reforma", apunta Elena Sarasate Olza, una de las dos fiscales titulares de la Fiscalía de Menores.

En los juzgados navarros no se reciben casos de grandes agresiones físicas, suelen ser empujones, golpes o violencia verbal. "Es una escalada cuya estructura se repite: se comienza por incumplir las normas y las faltas de respeto, se pasa a los insultos, a la agresión verbal mantenida, a los desperfectos en el mobiliario y en algunos casos a la agresión física", prosigue la fiscal.

SIN UN PERFIL DEFINIDO

La Fiscalía de Menores sólo atiende a jóvenes de entre 14 y 18 años, en la mayoría de los casos varones, aunque se detecta que la violencia doméstica cada vez comienza en edades más tempranas y diversifica su género. 

"Antes de los doce años los menores no son agresivos físicamente con los padres. Con catorce o quince los jóvenes se empiezan a frustrar con los horarios de llegada a casa, las reglas... Entre los compañeros hemos comentado más de una vez las consecuencias de que la enseñanza haya cambiado y que el niño pase al colegio de los mayores en 1º de la ESO, cuando antes se hacía con catorce años. Esto influye para que la franja de 12 a 14 años esté más descontrolada y se produzca un acercamiento demasiado temprano a los mayores. También repercute que el consumo de sustancias cada vez es más temprano", explica Juana Azcárate, psicóloga de PSIMAE, Instituto de Psicología Jurídica y Forense. Este gabinete trabaja desde 2004 con las situaciones derivadas por el Juzgado de Menores del Servicio Social de Justicia, y durante 2014 han atendido una decena de casos de violencia doméstica. 

No hay un perfil claro entre el menor que ejerce violencia sobre sus padres: no tiene por qué proceder de un familia desestructurada o ir mal en los estudios, aunque el consumo de sustancias sí que suele ser más acusado. Una de las novedades que se detecta en la Fiscalía de Menores de Navarra es que aumentan los casos de menores extranjeros, cuando antes la práctica totalidad de las denuncias se daba en el seno de familias españolas.

Cuando el nivel de vejaciones no cesa y se llega a la agresión física, algunos padres se plantean denunciar a sus hijos como último recurso. "La denuncia sirve si la familia se somete a un proceso terapéutico para que los padres se acerquen a su hijo. Es una forma de poner límites pero con la voluntad de que no sea la justicia la que resuelva el tema. Los padres deberían tener tolerancia cero con las actitudes violentas; la prevención y solicitar ayuda desde el principio es muy importante porque en la mayoría de los casos el problema la raíz del problema surge hace años", opina Arantxa Munárriz, psicóloga de la Oficina de Asistencia a las Víctimas de Delito del Gobierno de Navarra

En lo que va año este centro ha atendido cinco casos de violencia doméstica de menores hacia sus padres, y el año pasado contabilizaron nueve situaciones. En todos ellos, el agresor era un joven varón.

CONVIVENCIA CON UN GRUPO EDUCATIVO

Desde la Fiscalía de Menores perciben pautas muy similares en la conducta de los padres que denuncian. ?Suele haber dos perfiles de padres diferentes: los que tienen mucho pudor a denunciar y un temor muy grande a que con este paso se rompa definitivamente la relación con su hijo, y otros, los menos, que quieren que papá Estado arregle a su hijo y le quiten de encima ese problema. Este tipo de denuncias con un componente emocional tan alto se tratan con especial delicadeza, ejerces de fiscal, psicóloga, asistente social... Intentas que los padres no se sientan mal por haber dado el paso de la denuncia, por eso les tratamos con mucho cuidado", comenta Elena Sarasate.

Cuando los padres cursan la denuncia, el proceso penal sigue adelante y se celebra un juicio. La mayoría de las sentencias suele ser de libertad vigilada con educadores, y en menor medida se interna a los menores en el Centro de Reforma de Menores. Desde la Fiscalía de Menores no se considera esta última opción como la más idónea, ya que suelen ser jóvenes que sólo cometen este delito de violencia contra sus padres y no de otra naturaleza. ?La mejor medida sería la convivencia con un grupo educativo, ya que no pueden volver a sus domicilios. Estos centros están previstos en la Ley del Menor que entró en vigor en 2000, pero Navarra es un caso sorprendente porque no hay ninguno. En esa época no sufríamos la actual crisis económica, se trata de una falta de decisión política", critica la fiscal. 

Un factor positivo y a tener en cuenta es que el índice de reincidencia no es muy alto, por haber ido bien el proceso o porque el menor ha cumplido la mayoría de edad y si reitera su comportamiento se juzga desde otras instancias.
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