NAVARRA

Rostros tras las 'tazas solidarias'

  • Ellas y sus pequeños son un ejemplo de las 200 familias a las que se quiere apoyar con la campaña '¡Esta va por ti!' promovida por Cruz Roja y la Fundación Diario de Navarra. Por ellos

mª jesús castillejo. PAMPLONA

Actualizado el 08/05/2013 a las 16:09

Davinia, de 8 meses, se cansa pronto y lloriquea. Quiere mamar. Su madre le deja y se queda dormida enseguida. Ella no sabe de crisis. Ella es VIDA, con mayúscula. Su hermano Jhonatan, de 2 años, corretea. La madre, Sandra María Mendive Beitia, de 26 años y vecina de Barañáin, sonríe con timidez. "Nunca" hasta hace poco se había visto en la situación de pedir ayudas. "Pasas vergüenza", confiesa, en voz baja. Durante muchos años tuvo trabajó sin problema, sobre todo de dependienta, hasta que llegó la crisis. Ya hace casi tres años que está en paro. Su ex pareja no le pasa nada de dinero.


Cobra 692 euros al mes de renta de inclusión (antes renta básica) pero tiene que pagar 600 euros de alquiler... No le queda otra que acudir a Cáritas o Cruz Roja. En esta última recibe kit de alimentación infantil (leches, papillas, potitos, pañales...) y de higiene. "Viene muy bien, es un dinero que te ahorras", admite. Tiene apoyo de su familia, pero quiere ser autónoma. "Mis hijos son míos y tengo que sacarlos adelante yo", resalta, mostrando ese coraje que sale de muy adentro. "Lo que necesito es un trabajo y que lo pueda conciliar con el cuidado de los niños", comenta. Sandra ofrece su testimonio en nombre de las 200 familias con niños a las que se quiere ayudar con mil kits de alimentación e higiene con la campaña '¡Esta va por ti!', promovida por Cruz Roja y Fundación Diario de Navarra. Una iniciativa que llama a la solidaridad ciudadana para comprar unas tazas con dibujo de César Oroz, por sólo 10 euros. Diez euros que van íntegramente a comprar los kits.


TRABAJO Y GUARDERÍA


Roxana Jiménez Herba, vecina de Pamplona de 32 años, y con un hijo de 7 meses, Jhon Mauricio, también habla con cierta timidez. No es fácil tampoco para ella tener que solicitar ayudas. Boliviana, hace 7 años que vive en Navarra y "siempre" se apañó limpiando casas. Con el embarazo tuvo que dejar de trabajar y viene sobreviendo con sus propios ahorros. Pero ya le queda poco. "Como para dos meses". Está esperando si le conceden la renta básica. Mientras, tiene que pagar 250 euros al mes por una habitación. Quiere trabajar "cuanto antes", pero primero necesita plaza en guardería pública, que hasta ahora le han denegado. "Me dijeron que daban prioridad a padres que trabajan y como yo no trabajo.... ¿Cómo voy a trabajar si no tengo dónde dejar al niño para buscar trabajo y trabajar?", indica. Ha solicitado plaza en la escuela infantil de Azpilagaña y hoy sabrá si se la han concedido o no...


Mientras, valora la ayuda que recibe de Cruz Roja, como los kits de alimentación infantil. La pega, los pañales. "Sólo le van bien los de Dodot, los demás le dan alergia o algo y le lastiman". Y claro, relata, son 28 euros por 66 pañales que se acaban... enseguida. Jhon Mauricio sonríe, ajeno a estas preocupaciones. Todavía le da el pecho pero ya ha tenido que empezar con los purés, las papillas, las frutas..., cuenta la mamá. Para Roxana, no es tan difícil ser solidario. "Yo si pudiera también ayudaría. De hecho, cuando me dan alimentos en la parroquia reparto con amigas que también andan mal", dice.


NADA MENOS


Edurne Echeverría Anozibar, pamplonesa de 37 años y madre de Ilargi, de 15 meses, ha tenido suerte y está en estos momentos trabajando como operadora de márketing en la propia Cruz Roja. Está "contenta", pero sólo durará hasta junio. Hasta 2011, Edurne trabajó siempre, de administrativa, limpiezas... Separada, el padre de los críos está en paro. Ella también se beneficia de los kits. Y es que con el trabajo tampoco le llega. Tiene que pagar una hipoteca de 462 euros al mes y 220 euros de guardería por media jornada... "Voy justica", reconoce. Así que anima a participar en la campaña. "Con 10 euros se puede hacer mucho", afirma.


A Andrea (nombre supuesto), de 37 años y con un hijo de 1 año, también le viene bien cualquier ayuda. Está saliendo, con esfuerzo y coraje, de una situación de violencia de género. Ha estado tiempo en el paro y no le daban la renta básica, por el cambio de los requisitos legales. Resulta que a pesar de que ella nació y ha vivido en Navarra "toda la vida", se fue un tiempo a vivir a otra ciudad... y le denegaron la ayuda por no llevar los dos últimos años ininterrumpidos de residencia. "Es increíble". Menos mal, cuenta, que acaba de encontrar empleo de dependienta. A media jornada, pero algo es algo. Mientras, los kits de Cruz Roja alivian: "Se necesitan".

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