Adicciones
Un exjugador profesional de fútbol y adicto rehabilitado, a los jóvenes: "Tenéis una vida maravillosa, no la desperdiciéis"
La Fundación Relife que preside Julio Alberto Moreno, estrella de los años 80, ofreció una jornada de prevención ante las adicciones a 250 estudiantes en el Colegio de Médicos de Pamplona


Publicado el 09/06/2026 a las 19:00
Julio Alberto Moreno fue una estrella del fútbol en los años 80. Jugó en el Atlético de Madrid y en el Barcelona, también con la selección española. Cuando se retiró, se hundió en el infierno de las drogas. Aunque siendo sólo un niño ya había conocido la cara más oscura de la vida, no duda en asegurar que las adicciones son "lo más cruel" que le ha ocurrido nunca.
Moreno logró rehabilitarse y hoy preside una entidad, la Fundación Relife, que trabaja por la prevención, y que este martes organizó junto a Caixabank una jornada en el Colegio de Médicos de Pamplona en el que participaron 250 estudiantes de los colegios FEC Vedruna, Escolapios, Santa Catalina Labouré, la Federación Navarra de Fútbol y la Fundación Miguel Induráin. De esta manera el 'Circuito Relife' cerraba en la capital navarra su segunda edición después de haber recorrido 10 capitales y haber acercado testimonios en primera persona a 3.500 jóvenes. "Tenéis una vida preciosa, no la desperdiciéis. Enamoraos de ella", les insistió Moreno.
Completaron el programa la fundadora de 'A Tiempo Coaching' y especialista en PNL e inteligencia emocional, Miriam San José, que también atravesó una adicción en su juventud; la cofundadora de la plataforma 'Mi Huella Digital', María Jesús López, que abordó los problemas relacionados con el uso excesivo de pantallas; y el humorista Alejandro Boli, especializado tras 20 años de adicción en el acompañamiento durante la recuperación.
LA HERIDA QUE NACE EN LA INFANCIA
El exfutbolista quiso contar a los adolescentes detalles de una vida que le dejó heridas profundas desde la infancia. Habló de su niñez en Asturias, en el seno de una familia marcada por la violencia. Cuando tenía 7 años fue enviado a un internado, seguido por otros, y separado de sus hermanos. "En el patio había una verja muy alta a la que yo me agarraba mientras veía pasar a padres con sus hijos y yo pensaba: ¿por qué a mí no me quieren?". Pese a todo, se convirtió en un estudiante "modélico". Habló también de un episodio de abusos sexuales en un campamento, algo que no pudo contar hasta ser un adulto. "Pensé que nadie me creería. En aquella época no se hablaba de estas cosas". Fue incapaz de sacarse "todo ese dolor" de dentro durante décadas, y sólo lo consiguió a base de terapia psicológica.
A los 15 años se reencontró con su madre y sus hermanos. Empezaron en Madrid "una nueva vida", marcada por la necesidad. "Vivíamos en una pensión con una sola cama. No teníamos ni para comer. No sabéis lo que es el no tener nada". Él, hermano mayor, buscó empleos de todo tipo, desde pasear perros a ser botones. Echaba de menos el deporte y un anuncio en un periódico hizo que llegase al Atlético de Madrid. Empezó con 15 y a los 18 Luis Aragonés le invitó a entrenar con el primer equipo. Firmó poco después su primer contrato, con el que pudo alquilar una casa y dignificar la vida de su familia.
"Me fue extraordinariamente bien hasta que en la temporada 82/83 el Barça se fijó en mi". En la ciudad condal empezó a tener éxito, "demasiado éxito". Publicidad, marcas que se interesaban por él, muchos negocios de por medio. "Mi ego y mi prepotencia crecieron". Se alejó de su familia. "Ya no tenía tiempo para ellos, prefería irme a Nueva York o a París en un avión privado". Cree que aquello fue "la antesala" de lo que sucedió después.
Llegó 1991, el año de su retirada. "Había ganado muchísimo dinero. Me había ido futbolísticamente muy bien, pero había perdido mucho como persona. Ya no tenía gente de confianza al lado". Conoció a una chica, consumidora de sustancias. "Y en vez de separarme de ella lo que hice fue probarlas". Cayó, intentó salir sin ayuda. Logró estar 3 años apartado, poniendo kilómetros de por medio. India, Sri Lanka, Maldivas. "Pero fue poner una pie de vuelta en Barcelona y lo primero que hice fue consumir".
Entre 1998 y 2000 se convirtió "en un monstruo" que se encerraba en casa y consumía y consumía. Intentó quitarse la vida varias veces. "No tenia ni un duro, me miraba al espejo y me odiaba. Había fallado a mis seres queridos, a mi familia, a mis hijas".
Las drogas son "una cadena perpetua para mucha gente". A él le ayudaron sus creencias religiosas. "Le prometí a Dios que iba a pedir ayuda y aquí estoy". "Llevo 20 años escuchando historias que son muy duras, lucho con esta fundación para que os lleguen estos testimonios. Espero que os sirvan de algo si os encontráis en una situación complicada".


Miriam San José: "Hay que entrenarse para saber decir no"
La muerte por sobredosis de su primer novio le empujó a probar las drogas. Ella era una adolescente de Benavente (Zamora) que sólo intentaba tapar su dolor, aunque “de la forma equivocada”. Después de coquetear con algunas sustancias, fue la heroína la que desató la escalada. “En lo único que piensas es de dónde vas a sacar el dinero para consumir ese día. El síndrome de abstinencia es tremendo”.
Se convirtió en una joven de menos de 40 kilos, que sólo comía natillas y que había perdido su “identidad”. Después de protagonizar un asalta a punta de navaja en plena calle, “pierdes todos tus valores”, llegó sin haber cumplido aún los 17 a un centro de rehabilitación. “Había 145 personas, sólo 7 mujeres y 3 de ellas menores de edad. Sentía que no pintaba nada pero mi madre me dejó allí”.
El tratamiento se basaba en terapia ocupacional. “Te mandaban hacer muchas cosas, algunas bastante desagradables, como destripar pollos”. Cuando sus padres volvieron a por ella, no la reconocían. Se había transformado. “Me hice la promesa de formarme para que ninguna familia se viera sin herramientas”.
San José recomendó a los jóvenes en situaciones complicadas apoyarse en la familia y les instó a “saber decir que no”. “Hay que entrenarlo, como un deporte”. Aunque les cueste “algún momento incómodo”, saldrán ganando.