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Foto de la nubes se aferraban días atrás a las cumbres que flanquean el valle de Belagua.

La nubes se aferraban días atrás a las cumbres que flanquean el valle de Belagua.

Los efectos del Cambio Climático en Navarra

08/12/2019 a las 06:00

"No es cuestión de ser alarmistas” pero tampoco de mirar a otro lado sobre una realidad palpable, observa David Elustondo Valencia, profesor del laboratorio de Calidad Ambiental y estudioso del Cambio Climático en la Universidad de Navarra. El Cambio Climático, objeto de análisis y búsqueda de respuesta en la cumbre mundial de Madrid (COP25) hasta el día 13, no es futuro. Es presente. El aumento de temperatura, provocado por los llamados Gases de Efecto Invernadero (GEI), ha encendido la luz de alerta en la comunidad científica, pero también a pie de calle donde son cada vez más las voces demandantes de un viraje de políticas globales y compromisos individuales. Hace un año, en Zaragoza, David Elustondo participó en la elaboración del informe El Cambio Climático en los Pirineos: impactos, vulnerabilidades y adaptación, coordinado por el Observatorio Pirenaico de Cambio Climático (OPCC).

Las conclusiones resultaron, como poco inquietantes, al corroborar “un incremento de 1,2 grados de temperatura en los últimos 50 años, un 30% más que el observado a nivel mundial en el mismo período (0,85 grados). Además, la precipitación ha descendido alrededor de un 2,5% por década, en especial en la vertiente sur del Pirineo y el manto de nieve ha disminuido de manera significativa. Esto ha hecho que la mitad de los glaciares pirenaicos hayan desaparecido”.

De no arbitrarse medidas concretas, las perspectivas de futuro no son mejores. Se esperan “que las temperaturas máximas aumenten de 1,3 a 4 grados en 2050 y de 1,9 a 7,1 a final de siglo. Esto llevará a la pérdida del 50% del espesor de nieve y a la práctica desaparición de los glaciares de montaña; se incrementará el riesgo de incendios y la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos, así como las olas de calor y frío, sequías prolongadas o lluvias intensas”. Las últimas reflexiones realizadas en octubre en dos jornadas del propio Observatorio Pirenaico de Cambio Climático, celebradas en Jaca, abundan en las mismas inquietudes: “El espesor medio de la nieve podría reducirse hasta un 50% en el año 2050 en el Pirineo central y a 1.800 metros”. Desde esta visión, la incógnita se cierne sobre el futuro de las estaciones de esquí de Roncal y Abodi, en Salazar. A principios de año, Amaia Mozo Munduate, directora de la Campaña Escolar de Esquí de Fondo en Isaba, apuntó un reto: “Lo que nos corresponde es hacer una reflexión a futuro para mantener esta campaña. Igual no acaba siendo una campaña de esquí al 100%. Igual hay que pensar en otro atractivo para mantener la Semana”.

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EMISIONES EN NAVARRA

Las estadísticas recogidas en la Hoja de Ruta del Cambio Climático obligan a una reflexión: “Las emisiones totales de Navarra fueron en 2016 de 5.369.610 toneladas de CO2”. Por habitante, ocupó el sexto lugar como comunidad más emisora un año antes, en que se rompió la tendencia descendente registrada desde 2010.

Aunque no cunda el pánico ni convenga ser alarmista, la realidad objetiva teje una trama de desafíos en energía, producción industrial, sector primario, salud, etc. Hay compromisos y acciones concretas para revertir la situación. De adquirirlos y ejecutarlos es cuestión de todos.


David Elustondo Valencia, estudioso del cambio climático: “Puede haber inviernos de poca nieve en Roncal o Salazar”


Los efectos del Cambio Climático en Navarra


Hace un año, por estas fechas, David Elustondo Valencia, profesor de la Universidad de Navarra, habló con claridad: “Que haya un invierno sin nieve o poca nieve no es Cambio Climático. Cuando se habla de Cambio Climático se habla de períodos de ciclos de 30 años. No se puede atribuir al Cambio Climático lo que ocurre en un año. Ahora bien, desde que hay registros de temperaturas, los 17 años más cálidos han sido los últimos. Es una tendencia”. 2018 y 2019 se sitúan en la misma línea.

A partir de esta aclaración sobre el concepto de Cambio Climático y más allá de la intensidad irregular de las precipitaciones de los últimos inviernos, un repaso a una franja de 40 años arroja una conclusión tajante, que invita, cuando menos, a meditar: “Los años con poca nieve son más ahora que antes”. Con esta premisa aplicada al conjunto de Navarra, la recogida de muestras y análisis conduce a los investigadores a aventurar un nuevo escenario para zonas pirenaicas, como los valles de Roncal o Salazar. A decir suyo, pueden encontrarse “en 20, 15 o 20 años con 5,6 o 7 inviernos sin nieve o poca nieve”.

¿POR QUÉ LOS PIRINEOS?

La razón de que los Pirineos hayan ocupado la atención de los expertos obedece a su grado de sensibilidad a cualquier alteración.

Las aportaciones de David Elustondo al informe del Cambio Climático en los Pirineos aparecieron plasmadas en el proyecto denominado Replim, de lagos y turberas. Sus augurios no pudieron ser más inquietantes: “Por su propia dinámica, las zonas montañosas van a sufrir mucho”. Según explicó, en cordilleras, como Los Alpes o los Cárpatos, es donde el aumento de los niveles de temperatura va a ser más acusado.

Si el pasado y presente son preocupantes, el futuro no parece más halagüeño para la comunidad científica, a no ser que se revierta la situación con la adopción de medidas políticas y una implicación social.

Esta misma semana, David Elustondo hablaba del “incremento importante de temperaturas y de un descenso drástico de precipitaciones”, confirmados sin el menor asomo de duda. La combinación de ambos factores redundarán en una mayor frecuencia de “períodos de sequía en la Ribera, en las Bardenas”.

Realizado el diagnóstico y apuntadas las predicciones, compartía una reflexión personal en Diario de Navarra a propósito de la Cumbre del Clima: “No podemos esperar más”, decía. “Este año, como los anteriores, ha vuelto a crecer la concentración de CO2 atmosférico, alcanzando ya el nivel más alto de los últimos 5 millones de años. El Cambio Climático es, sin duda, el gran desafío de nuestro tiempo y debe ser abordado desde todos los ámbitos y con urgencia”. A su juicio, “éste es un problema que debe ser prioritario en la agenda política. Las hojas de ruta del Acuerdo de París y de la Unión Europea hablan de una descarbonización del planeta para el año 2050. Esto requerirá un esfuerzo sin precedentes por parte de todos los sectores de la sociedad. Exigirá cambios en las fuentes de suministro energético, nuevos sistemas de movilidad, ciudades inteligentes, una agricultura aún más tecnificada y una transición de la economía lineal actual hacia la economía circular. Será, en definitiva, un cambio de paradigma en nuestra forma de vida actual”.


Pablo Ayesa Pascual, director del CENER: “Navarra puede construir un nuevo liderazgo ”

Los efectos del Cambio Climático en Navarra

Pablo Ayesa Pascual (Pamplona, 1971) ostenta la responsabilidad de Director General del Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) desde 2014.

¿Cuál es la visión particular del Cambio Climático y de sus efectos en Navarra?

CENER no es especialista en las ciencias del Cambio Climático ni en la previsión de sus efectos sobre Navarra o el planeta. Las energías renovables son unos de los principales medios para reducir las emisiones y así contener su magnitud. Esto es lo que nosotros hacemos: poner los medios tecnológicos para permitir reducir o eliminar las emisiones. Me resulta sorprendente que aún haya quien no atienda a las abrumadoras evidencias que existen tanto sobre su propia existencia como sobre las consecuencias negativas que se prevén. Los efectos que se prevén en Navarra no son diferentes a los que sufrirán en otros lugares: mayor temperatura media y olas de calor, períodos de sequía combinados con fenómenos extremos, desplazamiento o desaparición de especies vegetales y animales o reducción de la producción agrícola, además de la exposición a los fenómenos globales de movimiento de personas que necesitarán abandonar sus territorios. Estamos en un área de especial sensibilidad comparativamente con otros puntos de Europa pero lejos de las zonas más vulnerables en el mundo.

¿Son las energías renovables una opción clara, necesaria y podría decirse, urgente?

Las energías renovables son el medio más efectivo para la reducción de emisiones junto con el ahorro energético. Han demostrado en los últimos años que pueden producir energía de forma segura, competitiva y sin emisiones de forma rotunda y evidente en todo el mundo. Son ahora mismo la forma de energía que más se instala a nivel mundial pero no la única. El consumo de energía crece con el desarrollo y aumentan las emisiones del consumo fósil, pese a la reducción posibilitada por el crecimiento renovable. Tenemos que contener el consumo, aumentar al máximo la producción renovable y reducir al mínimo imprescindible el consumo de fósiles. Lo verdaderamente urgente es reducir drásticamente las emisiones. Ayer mismo (28 de noviembre) el Parlamento Europeo declaró la emergencia climática y no hace mucho 11.000 científicos firmaron una manifiesto pidiendo medidas urgentes.

¿Qué efecto puede tener la Cumbre del Clima de Madrid en el ámbito energético?

La Cumbre del Clima que se celebra en Madrid, COP 25, va a continuar desarrollando los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París de 2015, la COP21. Es esperable que se avance en los compromisos adquiridos incrementando su ambición y vinculación. Los objetivos de reducción de emisiones necesariamente van a llevar aparejado un uso creciente de las energías renovables por su efectividad económica como medio de reducción de emisiones.

¿Cómo puede Navarra ser referente de las energías renovables? ¿Qué se necesita?

Navarra fue pionera en energía eólica pero también en fotovoltaica, biocombustibles o combustión de biomasa. Ese liderazgo temprano le ha permitido ser un referente hasta hoy de forma evolutiva. Se lideró primero en capacidad instalada y posteriormente en producción y en tecnología. La transición energética va a generar sin duda nuevas oportunidades. Navarra puede volver a ser pionera en algunas de esas oportunidades además de mantener su posición de referente actual. Dispone de la experiencia, capital humano y medios para construir un nuevo liderazgo. Hay que focalizar los esfuerzos inteligentemente y adaptar el cóctel que le llevó al éxito en su día a las oportunidades que se presentan hoy.

¿En qué ámbitos se está trabajando en la actualidad en energías renovables?

El primer reto en energías renovables ha sido siempre conseguir que sean las fuentes de energía más competitivas en precio. El segundo es que puedan ser fácilmente integradas en sistemas de energía y transporte que fueron diseñados por los fósiles. Con la transición energética aparece un campo nuevo en el que la economía se empieza a construir en torno a un nuevo sistema energético cuya raíz energética principal puede llegar a ser 100% renovable. La eólica y la fotovoltaica han alcanzado una eficiencia económica que les permite participar en el mercado compitiendo con la energía convencional. Sin embargo, otras fuentes, como la solar termoeléctrica, están todavía trabajando para reducir sus costes y aumentar su utilidad para el sistema, como potencia firme y de almacenamiento, o extenderse a la generación de calor urbano e industrial.

¿Dónde sitúa el límite de la capacidad de mejora?

Las renovables se están empezando a aplicar en nuevos campos. El calor y frio solar puede sustituir al gas y a la electricidad en procesos industriales y edificios. El vehículo eléctrico empieza a ser un elemento común y desplazará a los que utilizan gasolina. La electricidad con la que funcionarán será renovable. Los biocombustible avanzados comenzarán a entrar en el suministro del transporte pesado y del sector de la aviación, reemplazando poco a poco a los fósiles.

¿Qué futuro le espera al sistema eléctrico?

El sistema eléctrico tiene una cifra creciente de renovables y está comenzando a cambiar para adaptarse a sus características. El almacenamiento es fundamental como moderador entre la producción y el consumo. Inicialmente vamos a incrementar el bombeo reversible hidráulico que ya existe hasta que se alcance su límite por uso del territorio. Como las necesidades son mayores que las que ofrece el bombeo vamos a introducir las baterías electroquímicas en todo el sistema: viviendas, edificios e industrias, red de distribución y subestaciones. Para cuando sea necesario un tiempo de almacenamiento más prolongado, se añadirán baterías térmicas y combustibles eléctricos a partir del hidrógeno obtenido con renovables.

SUSTITUTOS DEL FÓSIL

El usuario se ve con más fuerza a la hora de elegir el modelo generación y almacenamiento de energía.

Los usuarios, personas y empresas, además de consumir van a comenzar a generar y almacenar energía en paralelo con la gestión del sistema actual y van a poder comercializarla libremente entre ellos. Además algunas funciones de regulación actualmente centralizadas se van a abrir a nuevos agentes. El peso conjunto de estos actores puede ser relevante y esto va a complicar la gestión de las redes. Para tener bajo control los sistemas veremos un mayor despliegue de las comunicaciones y para tomar en tiempo real decisiones complejas emplearemos la inteligencia artificial.

¿Las energías convencionales tienden a desaparecer?

Las energías fósiles deben ir saliendo del sistema pero será de una forma escalonada y con una cifra final que depende de que seamos capaces de generar nuevas alternativas. La primera y de manera más evidente es el carbón. En 2020 cerrarán las últimas plantas de generación eléctrica como se ha cerrado ya la práctica totalidad de la minería de carbón. Los altos niveles de emisiones que conllevan han hecho imposible su continuidad frente a la alternativa de las energías renovables que son capaces de generar electricidad sin emisiones. El consumo de gas también genera emisiones pero se mantendrá más tiempo en el sistema hasta que exista una alternativa sin emisiones dado su papel en la regulación del sistema eléctrico y en los procesos industriales.

Enrique Baquero Martín, entomólogo: “El cambio será lento en los animales”

Los efectos del Cambio Climático en Navarra


Enrique Baquero Martín, director del Máster de Biodiversidad, Paisajes y Gestión Sostenible de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, habla con cautela de los efectos en la fauna que puede ocasionar el Cambio Climático. “Nos ha venido la avispa asiática pero no por su efecto sino por la actuación del ser humano. Lo mismo se puede decir del mosquito tigre o de la polilla del boj”, precisa.

“Puede suceder -añade- que haya animales que se adapten al calor y que acaben instalándose, pero los rangos de supervivencia de los animales son relativamente amplios. Si un animal vive entre 15 o 22 grados, que aumente la temperatura uno o dos grados afecta poco en una perspectiva de tiempo relativamente corta”. Si abarca a un período más amplio, la cosa puede variar. Entonces, “los cambios se pueden dar en zonas puntuales. Si, por ejemplo, sube la temperatura en las montañas puede ocurrir que ciertos animales acaben aclimatándose a mayor altitud”.

Más allá de cualquier elucubración, su opinión es que “los efectos del Cambio Climático en los animales serán lentos”.

Como curiosidad señala que el golpe de calor de otoño, fruto del fenómeno variable del clima, ha podido tener una consecuencia directa en la hipotética disminución de la polilla del boj. “Si como sucede -razona el experto en entomología de la Universidad de Navarra- sus ciclos de vida son cortos, el calentamiento global ha podido causar que los adultos en vez de invernar en forma de capullo han acabado convertidos en mariposa antes de tiempo. Igual el año que viene pasa lo contrario. No sabemos lo que está pasando, no sabemos si se están muriendo ahora las larvas, pero puede que el efecto de la polilla del boj sobre nuestras plantas sea menor gracias al Cambio Climático”.



Asier Martorell y Ana Moreno Volskwagen Navarra. Armonía del coche eléctrico y de combustión eficiente

 

Los efectos del Cambio Climático en Navarra

Dentro de la incertidumbre que se cierne sobre el sector de la automoción precisamente por las directrices de preservación medioambiental que hacen vacilar al consumidor en la compra de un determinado modelo, las intuiciones de los fabricantes apuntan a un período de armonía del coche eléctrico y el de combustión eficiente. “El coche eléctrico será una realidad pero habrá época de convivencia de soluciones alternativas”. La opinión, esgrimida a título particular por el gerente de Planificación de Fábrica en Volskwagen Navarra, Asier Martorell Aguirre, arroja un rayo de luz sobre el desconcierto que puede estar afectando al conjunto del sector.

La aplicación y descubrimiento de nuevas tecnologías tendentes a lograr un mayor grado de eficiencia en los motores de combustión pueden asegurar “esas soluciones alternativas” de las que habla el gerente de Planificación de Fábrica en Landaben.

La factoría ha pasado en una década de 244.000 coches/año a 353.000 unidades. 2020 se cerrará presumiblemente “con la tercera producción más alta de la década”. Acabará con 320.277 coches.

El aporte de estos datos trasciende en un momento de apuestas firmes y decididas de los fabricantes, que se enfrentan a nuevas estrategias de mercado.

Por de pronto, Volskwagen se propone lanzar en el primer trimestre de 2020 el primer modelo de su sello ID, con el que pretende introducirse e identificarse en el segmento de alimentación eléctrica.

Tal es así que las instalaciones de “dos plantas alemanas del grupo” han sido adaptadas a las características que exige esta opción de futuro. “La transformación de 0 a 100 hoy día es inviable”, opina Asier Martorell. Desde este prisma, la lógica establece la necesidad de asegurar un fondo de inversión holgado, vía venta de coches de combustión eficientes, para reconvertir los puntos de producción y dejar expedita la promoción del coche eléctrico.

Más allá del futuro del sector automovilístico, la alineación con los Acuerdos de París, sobre los que se fundamentan los debates y posibles acuerdos de la Cumbre del Clima, afecta a los procesos de producción de las plantas de la corporación alemana. El período 2010-2018 determinó para el conjunto un objetivo de reducir el 25% de los valores de energía, CO2, y agua y generación de residuos. “Sin contar las de China, construidas por tecnologías avanzadas, de las 18 plantas del grupo de todo el mundo, la de Navarra es la que menos consume agua por vehículo producido. En CO2 es la segunda más eficiente”, coinciden en destacar el propio Asier Martorell y la responsable del Área de Medio Ambiente, Ana Isabel Moreno Twase.

Un paso más en los objetivos medioambientales marcados es el establecido en el horizonte del años 2025, con una propuesta de lograr el -45% en los parámetros de energía y emisiones.

CO2 NEUTRAL

Dentro de la propia dinámica productiva, los planes de futuro de la marca pasan por subir en 2030 un nuevo peldaño con la “descarbonización de la producción” y la consecución del “CO2 neutral”. Supone -según Ana Isabel Moreno- alcanzar “el máximo de reducción de emisiones que la tecnología permita y compensar la parte que no se pueda eliminar con energías de cero emisiones”.

“Hay procesos térmicos, por ejemplo, que no tienen otra solución técnica industrial que pase por consumir gas natural. Hay fábricas en Europa que trabajan con biogás. En España no hay una planta que pueda asumir estos consumos nuestros”, matiza Martorell.

El año 2050 marcará otro hito en la corporación automovilística alemana en coherencia con sus compromisos ratificados en su adhesión a los Acuerdos de París: “Se trata de una estrategia a largo plazo, que implique la reutilización de residuos más allá del logro del CO2 neutral”.

 

Gonzalo Visus: “Hay primaveras que son verano y el grano lo nota”

Los efectos del Cambio Climático en Navarra

Gonzalo Visus Calvo asume que es joven “para haber visto un cambio” en los campos de hortícola y cereal que cultiva a sus 30 años de edad en Murillo el Fruto. Hace seis que empeñó sus esfuerzos a la labranza, con la experiencia heredada de su padre y tíos. Miembro del sindicato UAGN, se sorprende con la línea difusa que separa las estaciones del año. “Parece -dice- que los cambios no se noten tanto entre el otoño y el verano, y el verano y la primavera”.

Sin la experiencia acumulada en la actividad que ocupa sus preocupaciones, asegura que en los últimos años ha habido “primaveras que parecían veranos. El cereal lo nota. Se asura el grano”. Traducido el verbo asurar al habla popular, supone que el grano pierda grosor. Se queda fino. “Si el cereal recibe un golpe de calor, se fastidia el grano”, apunta como efecto del aumento temprano de temperatura en una época del año que no le corresponde. Sea como fuere, el calor adelantado a la primavera pudo ser apreciado en alguna ocasión por sus padres cuando soportaban el peso de la labranza en la familia.

En los seis años que lleva dedicados a la agricultura no ha apreciado adelanto alguno en el calendario de la cosecha del cereal. Coincide, con diez días de diferencia entre años, a principios de junio, señala.

Quizás sea una novedad de la época estival la mayor frecuencia y también intensidad de las tormentas, con descargas de agua que pueden arruinar el esfuerzo de todo un año. “Siempre ha habido tormentas de verano, pero ahora igual se producen con más fuerza. Igual caen de repente 100 o 200 litros de golpe. Tantas como ahora no parece que había antes”, señala como posible efecto del anunciado Cambio Climático que es realidad, también en el campo.

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