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VOLUNTARIADO

La suma anónima de más de 30.000 voluntarios en Navarra para ayudar a los demás

Fundación Diario de Navarra se une a la energía de 19 entidades de voluntariado en una campaña de difusión de los valores y la misión que empuja -en una cifra orientativa- a más de 30.000 navarros a dar lo mejor de sí por hacer más llevadera la vida a otras personas

En su silla de ruedas, Fermín Yerro Izco -de Nuevo Futuro- abre una comitiva de generosidad, representada por voluntarios de 19 entidades sociales.

En su silla de ruedas, Fermín Yerro Izco -de Nuevo Futuro- abre una comitiva de generosidad, representada por voluntarios de 19 entidades sociales.

Actualizada 26/02/2017 a las 10:05
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Lo que hace Fermín Yerro Izco en Nuevo Futuro no tiene precio. En el no siempre necesario código del valor de lo material, que acorta la vista a una perspectiva parcial de la realidad, no habría dinero suficiente para pagar su derroche de entusiasmo y ejemplos de superación y generosidad que ofrece con la sonrisa dibujada en su rostro. Fermín se sirve de una silla de ruedas o de muletas para dar pasos cortos pero seguros. No hay limitación alguna que le impida hacer algo que, según confiesa, le gusta de verdad: “Ayudar”. A sus 26 años de edad, participa como voluntario adscrito al departamento de Recursos Humanos de la ONG Nuevo Futuro. Jacinto Yerro San Juan, que escucha la razón sencilla y a la vez profunda que le anima en su gesto de desprendimiento, sonríe satisfecho y orgulloso de su hijo.


Fermín, que se formó como Ayundante de Oficina, es parte de ese elenco de personas anónimas que se dedican a hacer la vida más llevadera a otras de su misma dignidad pero a las que los derroteros les han empujado por caminos buscados o no pero, a todas luces, indeseados. No hay un cálculo exacto de las mimbres que entretejen la trama del voluntariado en una Navarra, generosa por tradición y remisa a olvidar los apuros en situaciones límite en la cercanía o la lejanía de los continentes. “Navarra -señala la presidenta de la Coordinadora de ONG de Desarrollo, Patricia Ruiz De Irizar, - tiene una tradición misionera. ¡Cuántas familias habrá con lazos con misioneros, implicados en proyectos en países en vías de desarrollo y de cooperación!. La solidaridad -agrega- marca”.


Dentro del Gobierno de Navarra, el voluntariado depende del departamento de Juventud a efectos de recuento de entidades acogidas bajo sus preceptos. Si es cuestión de reflexión y directrices, la competencia reace en Desarrollos Sociales. El registro se sitúa en torno al medio centenar, lejos de una realidad a día de hoy más numerosa y también plural. Sin que exista un recuento exacto, más de 30.000 navarros podrían englobar ese contigente silencioso de manos tendidas. Para un ajuste más cercano a la realidad, en lo que vendría a ser una aproximación a los rasgos que definen el voluntariado, se antoja necesario escuchar a quienes son alumnos aventajados de su desarrollo en una verdadera escuela práctica de humanidad.


Su coordinadora en los centros de San Juan de Dios de Pamplona y Tudela, Pili Huarte Artigas, reconoce que “el número de proyectos ha aumentado” al menos en la experiencia donde desempeña su labor. “Ha podido aumentar el número de voluntarios, pero no en la proporción suficiente para el número de proyectos existentes”. El apunte no es ajeno a otras iniciativas, en una más que evidencia de la necesidad que existe de renovación y refuerzo de personal no remunerado. Todo, por un principio que se justifica por sí mismo: “No hay vocación más noble que la de una persona que aporta sus conocimientos, capacidades, tiempo o recursos de alguien que necesita ayuda”. “El voluntariado constituye una fuerza necesaria que canaliza la solidaridad, vehicula la participación social, facilita la transformación del entorno, tornándolo más igualitario y justo y fortalece y consolida la sociedad civil. El voluntariado no es algo individual, es un compromiso social, una implicación, una alianza entre personas, con la sociedad. En definitiva, una actividad que fomenta un buen espíritu de ciudadanía de un valor social incalculable”. La descripción corresponde a la introducción del proyecto de difusión del que participa Fundación Diario de Navarra en su afán de hacer bueno el lema “sumar esfuerzos” para un bien común.


“No hay datos”, indica Patricia Ruiz, que permitan constatar un aumento del número de voluntarios como tampoco asegurar lo contrario. Sea como fuere una cosa parece ser cierta: “La crisis desencadenó un aumento de la solidaridad a título individual en una tendencia opuesta al descenso de las aportaciones de las administraciones públicas. El número de personas que aporta, con sus manos o con dinero, ha aumentado. La crisis no es una excusa para ser solidarios, como ha querido hacer ver en alguna ocasión la Administración”. De hecho, personas desempleadas se han ofrecido a entidades sociales a prestar ayuda de forma desinteresada.


De dos décadas a esta parte, el voluntariado ha asistido también a un cambio de perfil. “El voluntariado de hoy -observa Pili Huarte- cuenta con más formación y siente nueva inquietud. Aquella persona mayor que venía, por ejemplo, a cuidar de un enfermo a San Juan de Dios hacía una gran labor. Hoy, el voluntariado ha evolucionado y sí, estamos faltos de nuevos voluntarios”.


En su reflexión, compartida en alto en un foro de diálogo de representantes de 19 entidades altruistas, repara en un cambio de registro: “Nos cuesta llegar a gente joven en el ámbito hospitalario”. El relevo, con la implicación de nuevas generaciones, aparece en el debate común como reto. “La búsqueda del resultado condiciona mucho. En el caso de la cooperación, ese resultado no se ve. Igual una persona mayor que atiende el teléfono en Medicus Mundi encuentra más sentido a su labor en la defensa del derecho de la salud que un joven”, opina Natalia Herce, de la propia organización. “Acostumbrados a un clip o a ver vídeos colgados en Internet -sostiene, a su vez, Jesús Barcos Carbonell, de la Coordinadora de ONGD-, hay jóvenes que no entienden todo ese proceso de debate razonado que venían haciendo las ONG. Igual, tenemos el reto de aplicar prácticas más rápidas”. “La palabra clave del voluntariado es el compromiso”, tercia Marga Mendiluce Martín, de Manos Unidas.


EDUCACIÓN, EDAD Y GÉNERO


El acercamiento de los jóvenes descubre el peso en determinadas asociaciones de personas jubiladas o prejubiladas, por la propia disponibilidad de tiempo libre, el ofrecimiento de su experiencia y conocimientos y una más que encomiable entrega por los demás. Hay, no obstante, esfuerzos, prácticas y ejemplos de jóvenes que conceden valor al mismo principio humanizador.


Gema Santamaría Bainés, del Banco de Alimentos, expone como ejemplo una experiencia didáctica impartida a alumnos de Primero de la ESO, que se acercaron a conocer sus instalaciones. “Explicar a esos menores que en el mundo hay personas que se mueren de hambre y que otros desperdician los alimentos es algo que llega. Luego esos menores cuando llegan a casa transmiten un mensaje y cuando crezcan y lleguen a los 18 años de edad estarán más sensibilizados”. Su doble conclusión -proporcionada a partir de la máxima de “Educando en la solidaridad, educando en la igualdad”- abre nuevas líneas de reflexión que de alguna manera perfilan desafíos: crear redes en familia, la importancia de la educación y la cuestión de género.


En el diagnóstico del voluntariado en Navarra, el género es un aspecto susceptible de estudio, con cierta inclinación femenina en el equilibrio de fuerzas necesarias. Usua Purroy, de Adacen, cree que “el ámbito de la actuación, la misión o la acción” determina una mayor o menor presencia varonil o femenina. Su observación no es baladí dentro de una preocupación, más o menos genérica, por comprobar la participación mayoritaria de mujeres en proyectos voluntarios.


Si la iniciativa tiene una connotación más asistencial, la mujer adquiere un papel más relevante. “El género femenino es más sensible”, aprecia Txema Rípodas Marotta, de Formadores de Navarra. Cuando se trata de programas que requieren de logística, hay acuse de protagonismo masculino. La lógica no siempre se cumple, pero, por ejemplo, en el Banco de Alimentos, donde hay una profusa actividad de acarreo de palés en el almacén, de los 184 voluntarios, 32 son mujeres. La paridad describe a Cruz Roja, por poner otro ejemplo.


“El voluntariado familiar” anima a Cristina Jiménez, de Profesionales Solidarios, a poner el acento en su cuidado por el potencial que descubre. La oportunidad que brindan las relaciones en el seno de la familia merece igualmente la consideración de Pili Huarte, de San Juan de Dios.
La educación desde temprana edad conduce al conjunto de las organizaciones a afrontar el presente y el futuro con optimismo ante la posibilidad de alimentar en las aulas el voluntariado, un bien que merece cuidar. Txema Rípodas profundiza en este aspecto. “En la construcción del ser es cuando se pueden poner buenos materiales, buenos cimientos. ¿Qué diferencia hay entre un niño y una niña, más allá de lo aparente? Hay similitudes, que ven los otros ojos, los del entendimiento, que no distinguen de diferencias. ¿Qué diferencia hay entre un niño rubio o moreno?”, se pregunta como queriendo hacer comprender que son más las coincidencias en el ser humano que los rasgos que le separan. Con su prediposición a tender puentes de cercanía en la fragilidad, los voluntarios dan todo un ejemplo.

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