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Javier Otazu, un periodista navarro que desmonta mitos desde Rabat

Llegó al Rabat de Hassan II con sólo 24 años y hoy trata de romper los tópicos que rodean al Marruecos de Mohamed VI

Javier Otazu, entrevistando al presidente de Marruecos, Abdelilah Benkirán.

Javier Otazu, entrevistando al presidente de Marruecos, Abdelilah Benkirán.

Actualizada 13/01/2017 a las 12:20

Conoce a la perfección el mundo árabe y, en particular, Marruecos. Un país tan cercano como desconocido que españoles y europeos tienden a ver “con una visión muy limitada hecha de barbas, velos, dictadura y ocupación en el Sáhara”. Javier Otazu aterrizó un 14 de julio en la capital, Rabat, para trabajar en la agencia Efe. Tenía 24 años y aunque se acababa de licenciar su currículum recogía un conocimiento de árabe que le situaba como un adelantado a su tiempo. Un detalle que el entonces delegado de la agencia en la capital marroquí no pasó por alto. “Me preguntó que cuándo podía ir y fui corriendo a Pamplona para llenar una maleta”.


Llegó a un país gris, “donde todo el mundo vestía igual”. La dictadura de Hassan II afectaba a toda la sociedad. Una realidad “opresiva y triste” a la par que motivadora que le terminó enganchando. “Los periodistas vivimos de los conflictos porque son los que hacen moverse a la sociedad y aquí hay muchos que siguen vivos: políticos, religiosos, morales...”. Conseguir información en un país sin portavoces, gabinetes de prensa, ni cuentas oficiales de Twitter y Facebook, dice, es tan costoso como agradecido pues “probablemente tu historia no es la de los demás”. Asegura que su pelea diaria es tratar de vender “algo que no sea lo friki ni lo escandaloso en un país que está cambiando a toda velocidad”.


Javier relata su incursión en el mundo árabe como un golpe de azar. Paseaba por la calle Nueva de Pamplona cuando a la altura del bar Utopía se percató de un cartel pegado en una farola con un escrito a mano en el que se podía leer que se ofrecían clases de árabe y un número de teléfono anexo. A los pocos días, se encontró recibiendo sus primeras lecciones de árabe en casa de un exiliado político argelino. El método no era muy ortodoxo, pero aprendió a leer las letras y a pronunciarlas.


Si el cartel de la calle Nueva hubiera ofertado clases de ruso su devenir hubiera sido distinto porque lo que Javier quería era aprender idiomas (ya estudiaba inglés, pero quería algo más) para viajar por el mundo y contar historias. Recuerda cómo en Miranda de Arga, donde vivió hasta los 18 años, se entretenía con apenas 13 años revisando en la oficina de la extinta Caja de Ahorros en la que trabaja su padre (ya fallecido) las noticias de la revolución sandinista. “Me parecía fascinante poder estar allí y siempre me imaginaba al periodista que estaba detrás”.


En solo diez años ya se había colocado detrás de la noticia. Siempre de la mano de la agencia EFE a la que “echó el ojo durante la carrera porque era la que más chinchetas (delegaciones) tenía en el mapa”. Primero en Marruecos y, después, en Egipto desde donde conoció casi todo el mundo árabe, incluida Arabia Saudí. Cubrió la peregrinación a La Meca como un peregrino más. Las guerras de Kosovo e Irak, la caída del régimen de Afganistán o el terremoto de Haití forman parte de su currículum.


Con los años, regresó a Rabat, donde ya lleva cinco años. Un pueblo “hospitalario y muy apegado a sus tradiciones que guarda una autenticidad que en España se ha perdido”. Un pueblo donde dice haber sufrido las mayores presiones de su carrera y donde las personas que como él llevan años contando la realidad del día a día con toda su complejidad todavía no han conseguido romper los tópicos y prejuicios que persisten.


Pese a la distancia, su cariño por Miranda, que visita por lo menos tres veces al año, sigue intacto. Se acuerda de su gente, pero, también del paso de las estaciones en los paisajes de su tierra, de la verdura y de aquellos años que pasó en el Seminario con profesores “de esos que te enseñan a pensar”.

DNI
 

 


Nombre. Javier Otazu Elcano. Nació el 16 de febrero de 1966 en Miranda de Arga.
Padres. Asunción Elcano González (vive en Pamplona) y Agustín Otazu López (ya fallecido).
Hermanos. Agustín e Iñaki Otazu Elcano.
Hijos. Inés, de 20, Sami, de 17 (viven en Madrid) y Ánder, de 5 (vive en Rabat).
Estudios. Estudió Secundaria en el Seminario. Inició los estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra y los terminó (los dos últimos años) en la Autónoma de Barcelona.
Lugar de trabajo. Delegado de la Agencia Efe en Rabat. Se trasladó a Marruecos recién licenciado para trabajar en Efe. Seis años después le traslaron a la Central de Internacional de Madrid. Su siguiente destino fue la delegación de El Cairo. Después se trasladó a Lima para terminar regresando a Rabat.

 

SOBRE EL PAIS

 

 

Población y superficie. 32.878.400 habitantes y 444. 550 kilómetros cuadrados sin incluir el Sáhara Occidental. Rabat es la capital y Casablanca la ciudad más poblada. El país es una monarquía constitucional, con un Parlamento electo. El Rey de Marruecos tiene amplios poderes ejecutivos, con la posibilidad de disolver el gobierno y el Parlamento y dirigir las fuerzas militares.
Moneda y coste de la vida. El dírham marroquí, que se divide en 100 céntimos. Según las leyes marroquíes, está prohibido sacar más de 1.000 dírhams en monedas o billetes del país.
Clima. El clima es mediterráneo en las costas y más continental en el interior.
Idioma. Árabe clásico y lenguas bereberes.
Tasa de paro. Un 8,7%, con un millón de desempleados.

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